Publicado el

Analisis | Sobrevivir a como dé lugar

ANÁLISIS: Conan Exiles (PC, PS4, XONE)

Volver a la home

Por: Sebastián Cigarreta

Sobrevivir en el mundo de Robert E. Howard ya es una realidad, pero Conan Exiles se enfrenta a una lucha propia.

Luego de casi 17 meses de desarrollo a la vista del público, con participación de la comunidad a través de acceso anticipado, Conan Exiles finalmente salió de Early Access el pasado 8 de mayo. Para aquellos que habíamos jugado durante la etapa anterior, y pudimos comprobar las mejoras incorporadas en esta versión, las sorpresas fueron gratas. La experiencia general es muy superior y es evidente que Funcom respondió a los comentarios de sus usuarios, sin embargo esto no implica necesariamente que esté a la altura de las expectativas.


Situado en la “Hyborian Age”, una edad intermedia creada por Robert E. Howard que se desarrolla entre la caída de Atlantis y el surgimiento de las civilizaciones fundacionales, Conan Exiles nos propone sobrevivir en un mundo hostil a través de nuestro propio esfuerzo. Para eso primero deberemos crear un avatar en un proceso que, más allá de su apariencia, también definirá su raza y religión, dos puntos fundamentales para el desarrollo de la aventura. Lamentablemente para entender mejor las repercusiones de nuestras elecciones solo tendremos un escueto párrafo que mezcla descripción meta y cultura de contexto, lo que puede conducirnos a una mala decisión.



Las decisiones tienen consecuencias tangibles para nuestro bárbaro, y eso hace que la sensación de supervivencia se vea potenciada en todo momento. No habrá tutoriales ni ayudas para los novatos, Conan rescatará a nuestro personaje de una muerte segura y quedaremos a la merced de un vasto desierto que no dudará en propiciarnos un final cruento. Los objetos no tienen un cartel gritándonos “Presione X para recolectar madera”, tampoco nos dejarán un escudo y una espada abandonadas antes del primer combate, la única ayuda que tendremos será un diario con objetivos sugeridos. Claro que completar estas misiones representa una forma rápida de conseguir experiencia, puntos de habilidad y de conocimiento, pero en ningún momento se nos aclara cómo cumplirlas.

Conan Exiles cuenta con tres modos de juego: Offline, Online PVE y Online PVP. Los tres nos dan la posibilidad de jugar en cooperativo con amigos, algo que potencia increíblemente la experiencia y deberían intentar si es que tienen la posibilidad. El primero nos ofrece todos los peligros del mundo, con las reglas estándar, sin la participación de otros jugadores ni la necesidad de estar conectado a los servidores. El segundo y el tercero son siempre online, la única diferencia es que en PVE no será posible atacarse entre jugadores. Sin dudas la propuesta más cruda y genuina se encuentra en el modo Online PVP, pero también la más frustrante de todas.

Las frustraciones son parte del juego dirigido por Joel Bylos y vienen en todas las variedades imaginables. Algunas son propias del género de supervivencia, otras en cambio producto de la pobre ejecución de varias mecánicas. Es sabido que entrar al mundo de Conan equivale a pisar el umbral de la muerte, ya sea por falta de recursos, sed, hambruna o intoxicarse comiendo carne cruda en la desesperación. El problema viene cuando, escapando del peligro, quedamos trabados entre dos piedras porque las colisiones entre objetos no está refinada a la altura de un título terminado. Este tipo de situaciones son moneda corriente y aprenderemos a sortearlas, lo que será inevitable será padecer el esquema de control con el que quedamos los jugadores de consola.



Pasaremos una buena parte de la aventura navegando entre menúes, principalmente para desarrollar el árbol de habilidades y tecnologías. También estaremos pendientes del inventario, por el límite de peso, y a la vez para fabricar los elementos que facilitarán nuestra supervivencia. Estos menúes son pequeños y sus textos casi ilegibles, da la impresión de que no fueron optimizados para jugar en un televisor, como si hubieran quedado olvidados de la versión de PC. El menú radial que hace las veces de atajo cumple bien su función, pero no logra suplir las necesidades de un jugador que debe estar listo para combatir, del cual se espera que construya un refugio y a la vez satisfacer las necesidades básicas del personaje.


Este tipo de descuidos se vuelve un obstáculo más a la hora de disfrutar de Conan Exiles, que termina requiriendo que el jugador esté dispuesto a aprender las bases del juego a fuerza de prueba y error, leyendo un extenso y poco intuitivo apartado de ayuda o simplemente recurriendo a una guía externa. Si a esto le sumamos un mundo gigantesco, lleno de peligros, la falta absoluta de dirección o una misión que acompañe los primeros pasos del novato, o la increíble fragilidad de nuestro bárbaro, sin dudas las tragedias estarán a la orden del día. Todo esto se puede superar a través de exploración, observación y probando combinaciones, pero aún así no deja de ser un producto hostil para con el usuario.

Otro punto que defrauda es su apartado técnico, principalmente en la versión de consolas. En Xbox One se siente, cuanto menos, despojado. Abunda el efecto de difuminado, las texturas tardan demasiado en cargar y los modelos varían entre el rango de modestos, pasando por simples y rozando el límite de lo vergonzoso. A cambio de esto Funcom nos entrega un mundo realmente enorme, con ecosistemas tan variados como el Desierto de los Exiliados, las tierras fértiles del sur, la tundra helada del norte y dos zonas nuevas, con respecto al early access, que incluyen el pantano del este y el volcán del norte. En cuanto al rendimiento en general es modesto, fluido aunque no tanto como se podría esperar de un título de esta generación con tantas limitaciones gráficas. En algunos momentos se ralentiza, pero nunca al punto de impactar negativamente en la jugabilidad. Si bien Funcom está trabajando en parches para igualar las experiencias de PC y consolas, de hecho ya hubo al menos dos parches desde su lanzamiento, son problemas que aún no han sido solucionados.



Pero no todas son pálidas para el juego de Funcom. Dentro del género survival la propuesta se destaca por su mérito. Esto es en parte gracias al abanico de posibilidades que le brinda al jugador para desenvolverse a su gusto. El desarrollo depende directamente del aprendizaje propio, es posible pasar horas juntando recursos y aprendiendo a edificar. Mientras tanto iremos cumpliendo sin querer las metas del diario y a la vez acumulando puntos para aprender nuevas habilidades o mejorar las características básicas del personaje. De la misma forma es posible aprender a armarse y salir a explorar a fuerza de coraje y una cama enrollable para marcar el punto de respawn. Una vez superada la primera barrera natural, que consiste en la forja de armas rústicas, ya estaremos en condición de combatir y recorrer el mapeado con absoluta libertad. Esta mezcla entre supervivencia, exploración y combate será la responsable de mantenernos jugando a pesar de todos los problemas que padece Conan Exiles.

El árbol de tecnología es complejo y muchas veces difícil de descifrar. Por ejemplo, la mesa de carpintería es vital para el armado de construcciones avanzadas, pero también para la forja de armamento. Y a su vez será imposible tener una armadura decente si no sabemos procesar los cueros, pero aún así necesitaremos de una horno para transformar la piedra en ladrillos y los metales en lingotes. Los recursos estarán disponible en abundancia de acuerdo a la zona en la que estamos, el hierro y algunos minerales son más complicados de conseguir, pero todo depende del camino que hayamos seguido en la exploración inicial. La complejidad para progresar, al menos una vez superada aquella barrera natural, puede trabajar en detrimento del disfrute, pero en la mayoría de los casos se soluciona explorando un poco más. En esos momentos hubiera venido bien una suerte de tutorial que explique claramente los requisitos y las funciones de cada tecnología, porque forzar al jugador a recurrir a una fuente de información externa es una derrota para el juego.



Cuando sobrevivir ya no sea un problema, ya estemos bien provistos de equipamiento y explorar sea más seguro, entonces veremos la mejor cara de Conan Exiles. Porque la exploración será recompensada con jefes que derrotar y tesoros que reclamar. También hay calabozos que recorrer, con cofres y algunas misiones sencillas que cumplir, que son uno de los puntos fuertes de la propuesta pero requerirán la cooperación entre varios jugadores. Claro que es posible hacerlos solo, pero este es un juego que se disfruta especialmente en el modo cooperativo. Y la cereza del postre es la invocación de Tótems, una característica dominada por la religión que hayamos elegido al comienzo. Si desarrollamos bien el árbol de tecnologías de religión, y cumplimos ciertas condiciones previas, podremos encargar un avatar divino y destruir a nuestros enemigos con clase y espectacularidad. Otros detalles como el canibalismo, que está contemplado en una de las religiones principales, o la posibilidad de tomar esclavos y forzarlos a trabajar, lo destacan entre el resto de los juegos del género.

Conan Exiles es una experiencia viva y como tal está en continuo desarrollo. Así como está es un producto jugable y disfrutable, pero que aún denota una gran necesidad de refinamiento. En especial en cuanto a las colisiones y el sistema de lock-on target que parece no saber distinguir entre amigos y enemigos. Sin dudas puede resultar hostil, en especial por la falta de ayudas y explicaciones para con los novatos, pero una vez superada esa etapa las cosas comienzan a mejorar.

Siempre es mejor jugarlo con amigos pero, de no ser posible, es recomendable jugarlo en su modo PVE ya que las interacciones con extraños suman mucho a la sensación de supervivencia y hasta nos llevará a colaborar para concretar un fin en común. Es un survival que entendió cómo explotar su endgame, pero tropieza en darle al jugador las herramientas para comenzar. De todas formas, y a pesar de varios aspectos descuidados, es una propuesta diferente y divertida.


 

LO MEJOR:

  • Invocar un Tótem y arrasar con todo a nuestro paso
  • El uso del universo creado por Robert E. Howard
  • Libertad absoluta de progresión
  • Los dungeons, especialmente en equipo

LO PEOR:

  • Problemas técnicos en Xbox One
  • Colisiones irregulares en general
  • Interfaz poco intuitiva, fuentes ilegibles
  • El comienzo es hostil y desprolijo