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Analisis | En el nombre del padre

ANÁLISIS: Patrick Melrose S01E01: Bad News

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Por: Jessica Blady

Benedicto lo pasa bastante mal (o bien, según como lo vean) en esta nueva miniserie de Showtime.

Showtime le sigue poniendo el pecho a la avalancha de Netflix, y otros productos de calidad provenientes de cadenas premium y sistemas de streaming como HBO y Hulu, de la mano de la adaptación de la serie de novelas de Edward St Aubyn, centradas en el personaje de Patrick Melrose. Cinco volúmenes (“Never Mind”, “Bad News”, “Some Hope”, “Mother's Milk” y “At Last”) que, en realidad, se desprenden de las propias experiencias del autor, creciendo en el seno de una familia inglesa de la clase alta, bastante disfuncional, donde le tocó lidiar con la muerte de sus padres, varias adicciones, la rehabilitación, el matrimonio y la paternidad.

Por ahí, y sin obviar ningún detalle escabroso, viene “Patrick Melrose”, miniserie de cinco episodios (uno por cada novela), que arranca en el año 1982 con “Bad News” y un llamado telefónico que le avisa al protagonista (interpretado por Benedict Cumberbatch) que su detestable papá acaba de morir en una habitación de hotel de la ciudad de Nueva York.

Patrick tiene vicios de todos los colores -y cree poder mantenerlos bajo control-, tendencias suicidas, algunos traumas del pasado, una noviecita amorosa y fiel, varias amantes y un desdén por la vida que lo convierten en su peor enemigo. Un poco a regañadientes, y a falta de mamá Eleanor (Jennifer Jason Leigh) a la vista, accede a viajar a la Gran Manzana para recoger los restos del viejo (Hugo Weaving) y tratar de cerrar este capítulo de su vida.

Alejado del hogar inglés, y rodeado de los lujos del hotel neoyorquino, Patrick intenta que su estadía sea lo más breve y llevadera posible, con la asistencia de varias de sus sustancias favoritas, que lo mantienen “adormilado” y enajenado la mayor parte del tiempo. Melrose no deja de repetirse que tiene las cosas bajo control y que podría abandonarlo todo para empezar limpio de cero, pero no hay ninguna motivación fuerte a su alrededor que pueda desencadenar dicho cambio.  

Edward Berger, director poco reconocido que viene brillando con varios episodios de “The Terror”, se pone tras las cámaras de esta historia que refleja los excesos de los ochenta, el confuso presente de Patrick y sus perturbadores (y recortados) recuerdos del pasado, de los cuales no hace falta la explicitud para entender de abusos por parte del padre y la ¿complicidad? de la madre. Este es el camino que debe recorrer el espectador junto al protagonista, una especie de exorcismo demoniaco, donde el mal está demasiado arraigado en el subconsciente y las conductas destructivas de este joven sin responsabilidades, pero tampoco sin ningún estímulo.

“Bad News” es un ‘one man show’ con Cumberbatch en el centro de la pista. Berger y el guionista (y novelista) David Nicholls exploran el peso y las consecuencias físicas y psicológicas de las adicciones, la carga emocional que arrastra Melrose desde chico, y como este cóctel explosivo lo va llevando hasta el borde del abismo, literal y metafóricamente. Todo lo que nos queda es la conducta errática y (casi) paranoica de un tipo que no va a dar el volantazo hasta tocar el fondo. El problema es que ya no distingue ese fondo.   

Todo el peso de esta historia cae sobre los hombros de un Cumberbatch que debería aparentar ser más joven, ¿no? Salvando estas distancias, y el hecho de que se nos cuela un poquito la sociopatia de su Sherlock Holmes en el medio, Benedicto sale muy bien parado con el papel de Melrose, y esa mezcla de desagrado, patetismo y compasión que genera, aunque no conozcamos completamente el contexto de todas sus miserias.

Berger exterioriza (e interioriza) cada etapa de ansiedad, liberación y/o abstinencia por la que atraviesa Patrick, sin descuidar la puesta en escena tan característica de principios de los ochenta que, por algún no tan extraño motivo, recuerda a “Psicópata Americano” (American Psycho, 2000).

Al final, Melrose vuelve a casa con las cenizas de su papá bajo el brazo. Sin dudas, el comienzo de algo (bueno o malo) que iremos averiguando a lo largo de los próximos episodios.