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Editoriales | Fue lindo mientras duró

Adiós al juego de la peli

Volver a la home

Por: Guillermo Leoz

Hay cada vez menos adaptaciones de películas a videojuegos. ¿Qué bien o qué mal?

Las dos franquicias más grandes del momento se unen para un crossover de proporciones épicas. Fortnite y Marvel armaron un evento por tiempo limitado que coloca a Thanos, el villano de la última Avengers Infinity War en el battle royale desarrollado por Epic. Es decir que la película que no para de romper todo en la taquilla se fusiona con el juego más popular de la actualidad, un maridaje lógico que establece más que nunca un cambio de paradigma en cómo las propiedades intelectuales del cine se suman a los videojuegos: “el juego de la peli” murió pero revivió en forma de evento limitado o contenido adicional.

¿Se acuerdan cuándo salía el blockbuster del verano y teníamos un juego que lo acompañaba y nos encantaba? Bueno, esas épocas quedaron atrás. Disney sacaba una película animada y en nuestro Sega o Super Nintendo podíamos disfrutar de una gema de los 16 bits. Aladdin tuvo el suyo y lo recordamos con cariño; el Rey León nos dio un juego inolvidable; incluso tuvimos alguno para NES como lo fue el de La Sirenita (gran juego, háganme caso). También Star Wars supo brindar buenos juegos basados en sus películas; James Bond aportó lo suyo con uno de esos títulos que marcaron la historia del gaming como Golden Eye para Nintendo 64 y hasta supimos disfrutar de algún juego de Volver Al Futuro, por más que no los pudiéramos entender del todo. Por supuesto que hubo fiascos: Toy Story es más recordado por un par de niveles imposibles que por ser un buen juego; tuvimos el insólito Street Fighter The Movie y Los Cazafantasmas nunca tuvieron el juego que se merecían. No todos eran exitosos pero sí eran una constante, un patrón que se repetía.

Con el correr del tiempo esta costumbre se hizo cada vez más esporádica. A medida que se complejizaba el desarrollo de videojuegos, cada vez costaba más cumplir con el cronograma del cine. Lanzar un título cercano al estreno de la gran película de turno comenzaba a ser una misión imposible y los resultados quedaban a la vista. La época de PlayStation 2 y Xbox fue aquella que empezó a evidenciar este tendencia y que nos dios los últimos buenos exponentes de adaptaciones cinematográficas. Es que si bien tuvimos algunas experiencias disfrutables como algunos juegos de El Señor De Los Anillos o el grandioso Spider-Man 2, el mercado se comenzaba a poblar de juegos completamente olvidables. Harry Potter fue una saga a la que nunca le hicieron justicia, Transformers tuvo juegos de todo tipo pero ninguno convenció y ni siquiera Matrix pudo darnos un juego a la altura de las circunstancias, por sólo tirar algunos ejemplos.

El paso al HD en PlayStation 3 y Xbox 360 sepultó casi por completo las ilusiones de volver a tener buenas adaptaciones en formato videojuego a grandes sucesos de la pantalla grande. Fue quizás el momento donde el público ya no compraba un juego sólo por estar basado en una película que disfrutaron mucho y también una época donde los estudios se dieron cuenta que este modelo ya no era viable. De a poco se empezó a construir lo que vemos hoy por hoy en el mercado: los éxitos del cine se acoplan a aquellos juegos que gozan de popularidad.

Lo han hecho en forma de “skins” o de inclusión de personajes, como sucedió por ejemplo con John Wick en Payday 2 (y luego en Fortnite), Freddy Krueger o el Xenomorfo en Mortal Kombat y hasta el DeLorean o el Batimóvil en Rocket League. Esos acuerdos a nivel estético por lo general incluyen microtransacciones y terminan siendo contenido pago, táctica que se aprovecha del cariño de los fans por estas franquicias. Somos débiles y caemos ante la tentación, está en nuestra naturaleza.

La otra forma en la que las películas y los juegos se hermanan es en forma de eventos temporales. Lo vimos hace poco con Depredador sumándose a Ghost Recon Wildlands, en donde este icónico personaje se incorporó al juego de Ubisoft con misiones especiales y agregando algunos condimentos al “lore” del juego (una combinación más que interesante y que inesperadamente funcionaba a la perfección). Lo mismo sucede con muchos juegos de celulares como por ejemplo Marvel Strike Force que agrega lo sucedido en Infinity War, un hecho que quizás rompe la continuidad misma que propone el juego, pero poco importa con tal de subirse al tren de Thanos y compañía.

Justamente eso sucederá con Fortnite y con Avengers; su villano principal estará disponible a partir del 8 de mayo pero con una vuelta de tuerca. Este modo especial seguirá teniendo 100 jugadores y seguirá siendo battle royale, pero en un lugar del mapa estará escondido el guantelete del infinito. Aquel jugador o jugadora que lo encuentre se convertirá ni más ni menos que en Thanos, lo que suponemos le dará un gran poder y agregará una dinámica distinta a las partidas. No se conocen muchos más detalles pero sí que, en teoría, los hermanos Russo (directores de Infinity War) son fanáticos de Fortnite. Han contado que en los tiempos muertos mientras editaban la película jugaban a este mega popular juego y que no dudaron en llamar a la gente de Epic para hacer algo en conjunto… o por lo menos esa es la justificación que metieron para un evento que combina dos de las piezas de entretenimiento que más titulares generan en la actualidad.

Evidentemente este es el camino a seguir. Ya no vemos juegos basados en películas específicas; quizás basados en franquicias o en personajes que se dispararon de ciertos films pero ni Justice League, ni Black Panther, ni Pacific Rim 2, ni cualquier otro blockbuster de los últimos tiempos tuvo un juego para las principales consolas o para PC como sucedía en otros tiempos. Bienvenidos a la época de los crossover temporales y de las microtransacciones por skins tentadores.