Publicado el

Analisis | Lo que cuenta es el final

ANÁLISIS: The Walking Dead S08E16: Wrath (Spoilers)

Volver a la home

Por: Jessica Blady

Vamos a meditar si retomamos en octubre.

Y todo se redujo a esto. La “all out war” (guerra total) que prometía la octava temporada de “The Walking Dead” dejó gusto a poco, más que nada, porque nunca estuvo a la altura de las circunstancias. Desde ese primer capítulo (“Mercy”) donde las colonias de sobrevivientes –Alexandria, Hilltop y The Kingdom- decidieron unir fuerzas y planear una estrategia para acabar con Negan y los Saviors, hasta acá, poco sumó la historia apocalíptica basada en el cómic de  Robert Kirkman; y más allá de algunos momentos rescatables, el relato fue un ida y vuelta bastante desprolijo e incoherente, con la única intención de volver a conectar con este momento, y esas diferentes líneas temporales que nos presentaron: algunas previendo el futuro, otras, meras fantasías (old man Rick) para jugar con el espectador.    

El resultado es agridulce porque el balance de estos 16 capítulos no es tan positivo como quisiéramos. “Wrath” cierra una etapa y promete ¿un nuevo comienzo?, algo que ya nos habían propuesto en temporadas anteriores y, claro, tampoco dio funcionó del todo. A los responsables del show se les escapó la historia de las manos, y aunque sabían cómo iba a terminar todo  este asunto, no supieron “rellenar” tantas horas de programa. Una temporada más corta le habría venido mucho mejor a este relato que perdió tiempo (nuestro tiempo) en subtramas superfluas, personajes insignificantes y acciones fallidas que solo entorpecían la narración.

“My mercy prevails over my wrath” (mi misericordia prevalece sobre mi ira) sentenciaba Rick allá por el mes de octubre, augurando lo que se venía en este desenlace que tuvo poco de guerra y mucho de “deus ex machina”. Todo se redujo a este enfrentamiento entre el sheriff y Negan, la tregua que deseaba el pequeño Carl y esa misericordia que debía prevalecer cuando estuvieran frente a frente y así evitar más derramamiento de sangre, buscando la paz entre comunidades.

Quedó claro en el capítulo anterior que el líder de los Saviors iba a todo o nada; ya no tiene más oportunidades para ofrecerles a los sobrevivientes, y la única salida es la emboscada y el exterminio. Ese es el plan a seguir, suponiendo que Rick y su gente mordieron el anzuelo. Claro que sí (a pesar que detrás de ese mapa están dos traidores como Gregory y Dwight) porque así lo quieren los guionistas y NO podemos hacer NADA al respecto.

Para que el truco sea completo, Negan manda a un grupo de hombres como señuelo, ex aliados de Simon que van derechito al matadero, y logran despistar un poco más a nuestros héroes. Mientras tanto, las municiones de Eugene parecen funcionar a la perfección, ganándose el respeto de su líder.

Antes de salir al encuentro de Negan, los escritores no pierden la oportunidad para reforzar esta idea de misericordia vs. ira tan relacionada con la muerte de Carl. Tenemos esos recuerdos hermosos de tiempos mejores, donde papá Rick pasea con su pequeño hijo como bien lo describe la carta, y la conveniente charla con Saddiq, que le cuenta los pormenores de la mordida del chico y lo que intentaba hacer para ayudarlo. Sabemos ahora, que todo esto tiene un peso en la conciencia de Grimes a la hora de decidir si matar, o no, a su enemigo, pero antes tenemos que llegar a ese cruce frente a frente que obliga a Rick a tomar esa resolución tan difícil.

Todos esperábamos un mega enfrentamiento, ¿no?, de esos que ya vimos una y mil veces en el show. En cambio, los guionistas fueron por otro lado y, de paso, convirtieron a Eugene, ¡A EUGENE! en el héroe que salvó el día. Sus municiones defectuosas acabaron con los saviors en segundos y pusieron a los sobrevivientes en ventaja, obligándolos a rendirse o escapar con la cola entre las patas.

Aplaudimos este atajo en la dirección, aunque sea bastante previsible y nos quieran hacer creer que Porter cambió su jugada después del encuentro con Rosita y todo lo que le dijo a la cara. O sea, ¿no estaba al tanto que era un imbécil traicionero? Así justificamos el fiasco del secuestro y su regreso al Santuario... porque si nunca hubiera ocurrido, tal vez Negan ganaba esta batalla.  

Estos cambios de actitud repentinos que sufren los personajes, tan agarrados de los pelos son, en parte, los responsables de una temporada llena de baches e incongruencias. Ni hablar de los que fueron desapareciendo del mapa (Ezekiel, Carol, Daryl, Michonne) para dejarles el espacio a otros sin pies ni cabeza como Morgan.

La errática conducta de Jones llegó a tal extremo que los realizadores lo mudaron de serie. Después de lidiar con las alucinaciones, los asesinatos a sangre fría y esa búsqueda de un propósito, Morgan decide seguir su propio camino y tomar el lugar de Jadis (mirá vos, se llamaba Anne) en el basurero para estar un ratito a solas y meditar sobre su futuro.

A ninguno de nosotros nos importa, y todavía seguimos pensando si nos interesa el resto. Con la guerra resuelta y Negan tras las rejas ¿de por vida?, demostrando que Rick puede hacer la rabia a un lado y construir un porvenir mucho mejor para su gente y todos aquellos que quieran sumarse a este nuevo comienzo, ¿qué le queda al show para ofrecernos?

Seguramente otros villanos, el regreso de Georgie y su grupete humanitario, el desarrollo de los personajes más insignificantes de la comunidad de la costa –vieron que se iban a sumar a último momento, aplausos para Aaron por ellogro- y la discordia, porque eso lo deja bien en claro este final de temporada.

Vayan pensando que Maggie se va a convertir en el personaje más ambiguo de la novena entrega. Ese momento en que Rick le perdona la vida a Negan, marca el antes y después de su relación, transformándolos inmediatamente en enemigos. ¿Se viene el choque entre Hilltop y Alexandria? Por lo pronto, Greene tiene a Jesus y a Daryl de su parte, bastante en desacuerdo con la decisión que tomó el sheriff.

Si este es el camino que van a tomar los creadores, nos resulta muy poco interesante. Durante ocho años “The Walking Dead”  construyó esta unión casi familiar entre los protagonistas, y resulta un tanto ilógico (bueh) que rompan todo por culpa de Negan, un villano que prometía llevarse todo y a todos por delante, y terminó convertido en una caricatura.      

“Wrath” es lo mejor que nos podían ofrecer para el cierre de una temporada tan floja. La emotividad funciona a medias porque los personajes ya no logran transmitirla como antes, justamente, porque se fueron distorsionando por el camino. Ya no entendemos la actitud de Daryl y su relación de amorodio con Dwight; el desaprovechamiento de Carol y Michonne, meras protagonistas secundarias; o el eterno embarazo de Maggie que, algún día, podía llegar a término.   

Nos prometen un cambio para el futuro, desde la ficción y la realidad de la serie. Esperemos que los realizadores sepan entender donde estuvieron los errores de la temporada y traten de rescatar una nave que viene naufragando desde hace rato.