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Analisis | ¡Helicóptero, helicóptero!

ANÁLISIS: The Walking Dead S08E14: Still Gotta Mean Something (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Estaríamos deseando que esto se acabe para siempre.

Es muy complicado seguir bancando una serie cuando sus personajes mutaron tanto desde aquellas temporadas que, todavía, nos hacían mover un pelo. Nadie dice que evoluciones, se transformen a raíz de las circunstancias (esa siempre es la idea), pero el panqueueo que vienen sufriendo la mayoría de los protagonistas alcanzó niveles alarmantes.

Voy a seguir  repitiendo que el pobre Carl se murió en vano porque papá Rick no da pie con bola desde entonces. No entendió el mensaje que quiso transmitir su hijo antes de su muerte, mucho menos esas cartitas que representan la esperanza para el futuro de los sobrevivientes de Alexandria, Hilltop, The Kingdom, y hasta la muchachada del Santuario. Estamos cansados de tanta apatía y necesitamos de ese líder que supo sacar a flote más de una situación complicada. O mejor, que lo despachen de una vez por todas y acaben con tanto sufrimiento (el suyo y el nuestro), porque el Rick que más nos gusta todavía tiene un poco de humanidad y raciocinio, y no anda por ahí matando gente por la espalda.

Esperemos que con la masacre (¿innecesaria?) de los Saviors haya hecho suficiente catarsis y retome el buen camino que supo transitar temporadas pasadas. Lo mismo va para Morgan y su raid revanchista. Ya está, ya se sacó las ganas con Jared y terminó de vengar a Benjamin, así que puede dejar de cruzarse con fantasmas y abrazar ese lado zen que supo ostentar en el pasado. ¿Se acuerdan de que no mataba ni una mosca?

“Still Gotta Mean Something”, justamente, hace hincapié en estas cuestiones tan desprolijas. Rick, Morgan y Carol se debaten sobre sus responsabilidades, sus voluntades quebradas, sus errores y si lo que hacen (para bien o para mal) “todavía sigue significando algo”. ¿Hace falta responder esta pregunta? Ni los guionistas saben la respuesta ya que descarrilaros tres de los personajes más interesantes del show apocalíptico, y los convirtieron en protagonistas impredecibles que pocas veces siguen alguna lógica.

Lo bueno de este episodio es que Henry no corrió con la misma suerte que Sofia (¡qué mal!), evitándole el dolor a la pobre Carol que no tiene la mejor relación que digamos con los más pequeños de la serie. El nene volvió sano y salvo, esperemos, cerrando este capítulo de venganza que acabó con los Saviors fugitivos y un Rick que no sabe (o ya no quiere) guardar promesas.   

Ya perdimos la cuenta de cuántas oportunidades tuvieron ciertos personajes de acabar con la vida de Negan y su reinado de terror, pero por equis motivo desistieron, dejando que el villano se salga con la suya. Esta vez le tocó el turno a Jadis, que parecía tener todo bajo control para vengar la muerte de sus compañeros carroñeros tras la masacre de Simon, pero no. No sabemos todavía cómo Negan logró dar vuelta la tortilla (el montaje de esta temporada apesta y estamos convencidos de que faltan escenas en el medio), pero pasó de ser la víctima maniatada, a controlar la situación con una arma y unas cuantas fotos del pasado de la chica.

Otra secuencia inútil, si me preguntan, que sólo sirve para intentar “humanizar” a este feroz antagonista (no olvidemos que mata gente inocente a golpes, sólo para dar el ejemplo), que aprovecha el momento de debilidad de Jadis para contar la historia detrás de su bate favorito; y de paso asegurarle que la muerte de sus compañeros fue decisión del rebelde Simon.

Sí, Lucille le recuerda una época más feliz de su vida, una esposa que lo ayudó a sobrevivir en medio del caos, pero no a convertirse en una mejor persona. Después del tire y afloje, de tanta amenaza y la oportunidad perdida de ser rescatados por un helicóptero (¿?), cada uno sigue por su camino como si este encuentro nunca hubiera ocurrido.   

Habrá que ver qué ocurre con Jadis, suponiendo que volvamos a verla. Por lo pronto Negan vuelve al Santuario y sorprende con su llegada. Claro que muchos lo daban por muerto y así pretende seguir estando, suponemos, hasta que pueda tomar represarías contra aquellos que lo traicionaron. ¿Quién vuelve con él en el auto? Tal vez ya ni nos importan estos nuevos interrogantes, ni lo que vaya a ocurrir con el inminente (y explosivo, wow) final de una temporada que hundió la versión televisiva de la historia de Robert Kirkman, y nuestras expectativas, para siempre.