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Analisis | La AHS de bajo presupuesto

ANÁLISIS | Channel Zero: Butcher's Block

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Por: Florencia Orsetti

La tercera temporada reúne ideas de casi todos los subgéneros del terror y le sale muy bien

Toca reseñar la temporada más reciente de Channel Zero, la tercera precisamente y la que logró que la serie sumara una nueva camada de adeptos después de la insulsa segunda temporada. Butcher’s Block dio un puntapié inicial intenso –como ya dijimos por acá– y aunque mantuvo la atmósfera ominosa, la intriga y el delirio cárnico hasta el final, algunas de las expectativas que sembró el piloto no se mantuvieron hasta el final. No obstante, sigue siendo una de las apuestas de terror más originales que alguna vez se emitieron por TV.

Para quienes no están en tema, les cuento que Channel Zero es una serie antológica basada en creepypastas, esos relatos nacidos de internet que erizan la piel y nos hacen creer que el mundo que conocemos, tal vez, esconde alguna faceta mágica. De todas formas, en el caso puntual de esta temporada, el relato que sirvió de fuente solo le da ambientación a Butcher’s Block. El guion, por su parte, es totalmente original.

Las protagonistas son Alice (Olivia Luccardi) y Zoe (Holland Roden), dos hermanas que huyen de un pasado familiar bastante turbio que involucra abusos de droga, esquizofrenia y un ataque violento de parte de su madre que casi las mata. Las jóvenes llegan con una mochila bien pesada a su nuevo hogar, pero, lamentablemente, les esperan horrores aún peores que acrecentarán sus miedos personales y revivirán sus traumas. En esta temporada de Channel Zero, lo sobrenatural se cuela en la vida cotidiana y, como en pocas ficciones, sus personajes realmente viven un tormento en el que es muy difícil saber qué es realidad y qué no lo es.

Mientras que muchas veces el terror trata el tema de las enfermedades mentales desde un enfoque psicológico, Channel Zero es más visceral. Las pesadillas cobra vida: la real y la sobrenatural. Ambas hermanas luchan contra la enfermedad mental, encarnada en forma de muñeco gigante para que el espectador visualice la desesperación cuando no hay escapatoria. Pero también, las dos luchan contra un mal ancestral que puede pirarles el moño de igual manera, pero en un sentido más lovecraftiano. En última instancia, en Butcher’s Block estamos ante un caso de “el remedio es peor que la enfermedad” y por eso resulta tan efectiva. Vivimos no solo el miedo, sino también la impotencia de los personajes.

La sangre y la violencia tienen un papel estelar. La trama opta por presentarnos a una familia de caníbales que parecen la versión aristócrata de los Sawyer. Son una manga de locos liderados por un tal Joseph, encarnado por un espeluznante Rutger Hauer (Blade Runner) que logra hipnotizarnos con su aura gélida. El viejo lleva adelante las escenas más temibles de la serie, las mejores de ellas condensadas en los dos primeros capítulos y en el último.

Seis episodios pueden saber a poco, pero Channel Zero ha sabido manejar ese formato limitado en temporadas anteriores y esta no es la excepción. Aunque es cierto que en el medio hay un desarrollo un poco redundante de los personajes, que involucionan incluso, el trasfondo de misterio se va armando poco a poco para desvelar un secreto de horror cósmico al final que despliega un imaginario que será un deleite para los amantes de Lynch.

El tono de la serie es muy clásico, muy en tono con lo que podía verse en pantalla en los 80s y 90s. Es decir, terror fantástico que rinde homenaje tanto al cine de Don Coscarelli –imposible no pensar en Phantasm– como al horror corporal de Cronenberg. Los efectos visuales alternan tanto las imágenes digitales como lo prostático y es en este último caso cuando palpamos ese gustito retro de series como Tales from the Darkside (1983).

El elenco lo completan Andreas Apergis como Robert, el más desquiciado de la familia de psicópatas, y Krisha Fairchild como Louise (Krisha, 2015), uno de los personajes más bizarros y, sorpresivamente, de los más queribles de la serie. Nick Antosca, creador de la serie, escribe la mayoría de los capítulos, como en la primera temporada; por otro lado, están todos dirigidos por Arkasha Stevenson, quien resulta una buena revelación para el género y que espero que termine filmando largos.


Butcher’s Block resultó ser la temporada favorita de esta servidora y, sin dudas, uno de los eventos más extraños y originales que se vieron jamás en TV de terror. Channel Zero consigue un ritmo dinámico, personajes con los que podemos empatizar y situaciones tan aterradoras como insólitas. Es pesadilla pura y una mirada distinta a los horrores que pueden significar las enfermedades mentales. Que un personaje no pueda distinguir entre alucinación y realidad es un recurso muy cliché, pero Butcher’s Block supera esa premisa con un planteo de lo más trastornado: con personajes que aceptan su locura e intentan vivir con ella.