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Analisis | Home invasion

ANÁLISIS: The Walking Dead S08E13: Do Not Send Us Astray (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

A esta altura, mejor nos ponemos del lado de Negan. Parecen más inteligentes estos muchachos.

Más allá de las incoherencias narrativas que está padeciendo está octava temporada de “The Walking Dead”, también se nota un mal manejo de los tiempos (¿alguien lleva la cuenta de cuantos meses de embarazo tiene Maggie? Ah, y ni siquiera se le nota la pancita), y de algunos personajes que entran y salen de pantalla casi azarosamente. Después de varios episodios volvemos a cruzarnos con Ezekiel en Hilltop (ojo, siempre estuvo por ahí escondido a simple vista), o el regreso estrepitoso de Rick tras cruzarse con Negan. Eso sí, del pobre Aaron (Ross Marquand) ni noticias, desde que se quedó a convencer a las chicas de la costa.

Mejor no le busquemos la quinta pata la gato, o el sentido a esta historia que lo perdió desde hace rato, y concentrémonos en “Do Not Send Us Astray”, episodio dirigido por Jeffrey F. January que retoma la acción de la semana pasada y ese ataque un tanto postergado tras la desaparición de Negan.

Los Saviors, ahora con Simon y Dwight a la cabeza, se dirigen hacia Hilltop para causar el mayor daño posible. Maggie y los suyos resisten como pueden, pero igual están las bajas de rutina, y la culpa de la chica por haber tomado la decisión de ponerle el pecho al ataque. También la de Rick, que no pudo acabar con Negan cuando tuvo la oportunidad de frente.

En el medio tenemos a la viuda Greene luchando contra sus instintos y decidiendo qué hacer con los rehenes del Santuario. Mientras los suyos ya los dan por muertos, ella resuelve resguardarlos para tener cierta ventaja si llega el momento de hacer negociaciones.

Simon parece obtener una victoria a medias, pero lo peor está por venir a puertas cerradas. Creyendo que granaron la contienda y el enemigo se retiró sin problemas, los sobrevivientes se ocupan de sus muertos y sus heridos, y se van a descansar con la guardia bastante baja. Sí, leyeron bien. Después del ataque todos duermen bien panchos mientras los lesionados perecen por las armas contaminadas y empiezan a transformarse. Nadie advierte que hay caminantes sueltos en la casa, y así las bajas hacienden sin remedio, como Negan lo tenía planificado.

No caben dudas de que los Saviors son más inteligentes, o así es como los perciben los guionistas. Del lado de Hilltop y los sobrevivientes de Alexandria y The Kingdom sólo hacen paparruchadas, o pasan capítulos enteros cargando con culpas ajenas.

¿A alguien le siguen interesando los predicamentos de Morgan? El tipo atravesó por tantas etapas que ya no sabemos con qué nos vamos a encontrar en cada episodio. Ahora tiene que lidiar con las alucinaciones y la aparición de Gavin muy a lo “Cementerio de Animales”, supuestamente, por ser responsable de su muerte, aunque haya sido Henry quien le atravesó la garganta.

Otro personaje insufrible al que le deseamos una muerte dolorosa. Incapaz de asimilar la muerte de su hermano Benjamin, el pequeño vengador sigue buscando al responsable. Su estupidez (imposible llamarla de otra manera por más que sea un nene), lo lleva a liberar a Jared y el resto de los prisioneros que, oh casualidad, no estaban vigilados por nadie.  

Sí, gente, los guionistas nos toman por boludos y repiten fórmulas narrativas de temporadas pasadas. Otro nene perdido que hay que salir a buscar como Sofia (ya sabemos cómo terminó esa odisea); otra semi despedida afectuosa (la de Tobin) antes de pasar para el otro lado; y así podríamos seguir con cada escena de “Do Not Send Us Astray”.

Un nuevo golpe para los sobrevivientes que, en realidad, no cambia nada. Sólo sigue estirando una historia que no sabemos muy bien para donde va prque ya no podemos reconocer las actitudes de sus protagonistas. Ya nos cansamos de ver a Daryl despotricar contra Dwight, cuando hace tres episodios atrás lo defendía como nuevo aliado; o en contraste tener a Tara poniendo las manos en el fuego por él, cuando trató de matarlo a sangre fría (por cierto, ¿por qué no se convirtió todavía?).

¿Quién los entiende? Obviamente, ni ellos mismos, ya que cambian de actitud semana tras semana. Este es uno de los puntos más flojos de esta temporada: estas personalidades desdibujadas que ya no se corresponden con los personajes que tanto conocemos. Claro que pueden variar sus puntos de vista, sentirse más fuertes o vulnerables según la ocasión, pero llegamos a un extremo donde ya no tienen ninguna característica definida, y son sólo peones en el juego de los productores que los mueven a su gusto y piacere.  

Un capítulo que trajo acción, pero mucha inconsistencia. Un ejemplo más de cómo buscan estirar la trama y retrasar ese gran “enfrentamiento” que nunca llega. Basta chicos, esto no da para más.