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Analisis | Now you're thinking with bridges

ANÁLISIS: Bridge Constructor Portal

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Por: Maximiliano Baldo

Una clásica saga de juegos Indie se viste de Portal para una experiencia renovada

ClockStone Games ya tiene un historial en lo que respecta a los juegos de construcción de puentes con elementos de física. De hecho, ese es todo su catálogo: un puñado de títulos en los que el objetivo es erguir una estructura que permita a una serie de vehículos desplazarse del Punto A al Punto B de cada nivel y, más allá de alguna pequeña mecánica especial o de ciertos elementos de ambientación, la jugabilidad no varía demasiado entre juego y juego. Por eso es tan interesante esta inesperada colisión de mundos con la franquicia de Portal.

Es verdad que a los fanáticos más acérrimos les dio un ataque en cuanto se anunció el juego; más que nada por esa ingenua tendencia a seguir esperando buenos productos desarrollados exclusivamente por Valve, que últimamente prefiere dejar pasar a su portal (de juegos) a cualquiera que pueda costear el precio de entrada sin importar la calidad del producto, (cofcofHuntTheFreemancofcof). Dados ciertos casos en particular (ver tos previa) se entiende la ira desenfrenada del fanático promedio; sin embargo, nada han de temer de Bridge Construction Portal, ya que, una vez que se le da una oportunidad, resulta ser una combinación casi natural para un juego muy entretenido.

Lisa y llanamente—y como su título sugiere—esto es la idea clásica de Bridge Constructor, pero con una severa capa de pintura color Portal, y la verdad es que ambos conceptos se nutren uno del otro. Nuestro objetivo como nuevo empleado de los laboratorios Aperture consiste en diseñar puentes que permitan a una serie de vehículos montacarga alcanzar el tubo de salida. Ya desde el vamos se aprecia un par de niveles con todas las cualidades del Bridge Constructor clásico; instancias tempranas que sirven de tutorial para que la mismísima GLaDOS nos explique los controles básicos para añadir, mover y eliminar estructuras; pero con la introducción de portales todo el juego cambia para mejor.

Si acaso usted, querido lector, jamás ha jugado un juego de Portal, debe saber que estos portales permiten transportar objetos de un punto al otro: entra por un portal, sale por el otro manteniendo el mismo momentum y dirección relativa. A diferencia del juego original y para evitar severas confusiones en niveles avanzados, el color de los portales se ha alterado para que las parejas compartan la misma tonalidad.

Tan sólo con el añadido de estos portales, el concepto de construir puentes conduce a diseños de nivel muy diferentes a los títulos de Bridge Constructor clásicos. Ahora podemos hacer que nuestros carritos den vueltas por todo el escenario, muchas veces incluso compartiendo áreas con tránsito en contra o entrecruzándose en sectores críticos. Las posibilidades aumentan a medida que el juego introduce más “chiches” de la saga de Valve: botones que hay que pulsar para abrir accesos, activar paneles o desactivar mortíferos lasers; la presencia de las adorables y letales torretas de seguridad; varias nefastas piscinas de ácido que destruyen estructuras; y otros artilugios que suman al desafío de cada nivel.

Hay que decir, sin embargo, que este título deja de lado un par de elementos de Portal 2 que también habrían sido de gran utilidad. ¿Cómo no van a añadir los Puentes de Luz a un juego sobre construir puentes? Cuando uno lo piensa un poco se siente como una oportunidad perdida, en especial porque, ya para el nivel 20, el juego nos ha mostrado todo lo nuevo que tenía en la manga y todavía nos quedan 40 niveles por delante. Afortunadamente se las ingenia muy bien para sacarle el jugo a todo lo que sí toma prestado de la franquicia, haciendo que cada nueva instancia sea un desafío más difícil que el anterior.

No hay demasiado que criticar aquí. Cuando un juego tiene pocos elementos es más fácil que todo salga bien, pero también es más notorio cuando alguno de ellos no está a la altura de las circunstancias, por pequeños e insignificantes que sean sus falencias. Quizá su falta más grave esté justo al inicio del juego, obligando al jugador a pasar una serie de preguntas basadas en la franquicia de Valve antes de pasar a diseñar puentes. Se siente fuera de lugar.

Por otro lado, esto sigue siendo un juego de la saga Bridge Constructor y, como tal, comparte una falencia en común con todos y cada uno de sus títulos: muchas veces la solución de un nivel no está tanto en la ingeniería de su física, sino en tener mucha suerte y rezarle a San Gaben para que el puente aguante hasta que pasen todos los carritos; y aunque es bastante divertido superar un nivel con el puente destruyéndose a nuestras espaldas, también está esa incómoda sensación de no haber hecho las cosas tan bien como podíamos.

Al final del día los juegos de Bridge Constructor no esperan mucho de nosotros excepto divertirnos con el desafío que nos ofrecen, y esa pauta se sigue cumpliendo en esta iteración. La temática de Portal añade suficientes elementos originales para dejarnos pensando por horas, mientras que la presencia en voz y mecanismos de GLaDOS siempre es bienvenida para explicar alguna nueva mecánica o hacer uso de ese humor tan ácido que todos extrañamos. No esperen ni una revelación extraordinaria ni una historia más allá de “andá y construí puentes”, pero, por lo que es, Bridge Constructor Portal entretiene de principio a fin con un concepto ya probado a fuego en otras entregas, haciendo buen uso de una licencia de Valve, de paso.

Y los monigotes manejando los carritos son adorables, también. ¿Podemos pedir un juego específicamente basado en ellos? Últimamente Valve da para todo… aunque eso no es necesariamente bueno.

 

 

LO MEJOR:

  • La temática de Portal añade mecánicas interesantes.
  • Es un pequeño aliciente para los que queríamos más Portal.
  • GLaDOS siempre rinde. Siempre.

LO PEOR:

  • Quedaron un par de chiches sin aprovechar.
  • Algunas victorias son más suerte que ingeniería.