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Analisis | Los fans ya lo han hecho mejor

ANÁLISIS | Yume Nikki: Dream Diary

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Por: Florencia Orsetti

El fangame oficial es peor de lo que imaginábamos. Este viaje de pesadilla más que miedo provoca nauseas

Es dificilísimo explicarle Yume Nikki a quien no lo jugó y, más aún, hablarle del fenómeno, de como una aventura tan simplista terminó siendo un videojuego de culto. Encarar Yume Nikki hoy en día no tiene el mismo encanto. No quiero quedar como una snob, pero en estos tiempos en los que videojuego arthouse y las aventuras de terror surrealista hechas en RPG Maker dejaron de ser una rareza, el videojuego de Kikiyama parece uno más del montón que vive a la sombra de Undertale. Bien sabemos que es al revés.

Yume Nikki llegó en 2004 a PC, pero se volvió especialmente popular después de 2007. De él, desprendieron secuelas no oficiales. Es decir, se generó una comunidad tan dedicada alrededor del juego que sus fans comenzaron a desarrollar “videojuegos respuesta” que reinterpretaban la historia, servían de precuela o eran simples adaptaciones 3D. Muchos de estos juegos valen realmente la pena y hasta tiene el visto bueno de Kikiyama, creador del fichín original. Si Yume Nikki: Dream Diary generó especial atención entre los fans, eso es por ser la única secuela oficial. Desarrollado por Kadokawa y distribuido por Playism, esta nueva aventura en tres dimensiones estuvo supervisada por Kikiyama. Las expectativas eran muchas, tal vez demasiadas, pero Dream Diary decepciona no por no poder cumplirlas sino porque sus fallas como videojuego.

Vamos a intentar no compararlo con el original porque, al fin y al cabo, este nuevo videojuego es una reimaginación y no un remake. La forma más sencilla de describir a Yume Nikki: Dream Diary es como un plataformas de exploración, muy en la onda de videojuegos como Little Nightmares e INSIDE. La acción transcurre en escenarios 2.5D, inspirados en el juego original, en los que resolvemos puzles de mover cajas y activar palancas mientras escapamos de enemigos que nos quieren matar.

El desarrollo es bastante lineal, algo inesperado para un juego de Yume Nikki. Podemos elegir a qué mundo ir, pero cada uno de ellos se siente como un nivel genérico de un plataformas poco inspirado, no solo en los puzles, bastante simples en general, sino también en los escenarios, muchas veces vacíos y aburridos. Yume Nikki, el original, tenía niveles muy amplios con porciones en las que no había nada, pero todo ello nos cerraba cuando comprendíamos el diseño el juego en general. Se trataba de una aventura en la que la exploración era muy recompensada. Había muchísimo para ver, secretos impensados desperdigados en un mundo inmenso, sin reglas. En Dream Diary es evidente hacia dónde ir, se generan tiempos muertos yendo hacia ese objetivo claro y esa linealidad es la que mata toda mística e intriga.

El control no reacciona como esperábamos tampoco. Madotsuki, la protagonista, no es de lo más ágil y las físicas no funcionan del todo bien. El resultado: más de una vez vamos a encontrar la muerte de manera injusta. Y digo muerte porque en Dream Diary los enemigos pueden matarnos, algo que sorprenderá a los fans del original. Claramente, Dream Diary es una aventura plataformera de lo más tradicional con imaginario surrealista. Lo triste, es que termina sintiéndose como una versión barata, por sus problemas técnicos especialmente, del ya mencionado Little Nightmares o del siniestro Limbo.

Se entiende que la filosofía detrás de esta reimaginación es otra. Convirtieron a una aventura de exploración libre, que genera incomodidad con la incertidumbre y con la ruptura de algunas reglas clásicas del videojuego –la falta de Game Over, por ejemplo–, en un plataformas de desplazamiento lateral. El asunto no debería ser un problema de no ser porque el control falla y muchos de los niveles están poco inspirados en un sentido artístico, al punto de que se los siente vacíos.

Quiero mencionar como anécdota que dentro de los tantos easter eggs que trae el juego, hay dos particularmente notables. Son dos minijuegos, uno inspirado en Ao Oni, otra aventura de culto japonesa, y otro es una remasterización de NASU, el minijuego que ya estaba incluido en el Yume Nikki de 2004. 


Tal vez algunos fans consideren que Dream Diary vale la pena porque ofrece finales alternativos al destino de Madotsuki. En lo personal, me sentí especialmente emocionada con algunas recreaciones de los niveles originales, realmente lucen de maravilla en 3D. Por lo demás, no puedo recomendarlo. Los fans se decepcionarán al sentir que le han cortado las piernas a nuestra pequeña soñadora, que ya no puede explorar, sino que está encerrada en los carcelarios límites de cada nivel. Los que nunca jugaron Yume Nikki, encontrarán un plataformas fallido que lo único que tiene de interesante es una linda paleta de colores y algunos –sí, solo algunos– escenarios oníricos inquietantes. Los fans, esperen una generosa oferta para comprarlo. Los demás, huyan de él como de la peste.

LO BUENO:

  • Los fans encontrarán algunos guiños y respuestas interesantes.
  • Hay escenarios que son una locura de otro planeta...

LO MALO: 

  • ... y otros que parecen haber sido diseñados con desgano.
  • Las mecánicas plataformeras son muy toscas por culpa de las físicas y el control con retardo.
  • No hay originalidad algunas en los puzles. Es un rip-off de INSIDE y Abe's Oddysee
  • Ir de "punto A" a "punto B" todo el tiempo realmente aburre.