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Editoriales | El otro rincón de Rogue

JAMMIN': 7DRL Challenge 2018

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Por: Maximiliano Baldo

Una Game Jam anual que siempre rinde y diez excusas para volver al Roguelike

Iniciada en el año 2005, la comunidad de desarrolladores dio vida a una de las Game Jams anuales más interesantes: la denominada “7DRL” o “Seven Days Roguelike”. La temática y reglas de la misma se encuentran en ese reducido conjunto de caracteres: desarrollar un juego estilo Roguelike en un plazo de una semana.

Año tras año, las ideas y aportes de la comunidad para este evento han resultado consistentemente interesantes; todo esto debido a que, más allá de las propuestas más tradicionales; que las hay; muchos desarrolladores presentan ideas sorprendentes, originales. Ideas que merecen ser apreciadas por su ingenio, creatividad y, por supuesto, diversión.

Este año la convocatoria entregó más de un centenar de juegos Roguelike, muchos de los cuales son verdaderas joyitas con mucho potencial. Siendo este el caso, permítanme abrir otro frasco de genialidad y presentarles algunos de mis favoritos entre este abultado catálogo de posibilidades. Y si ustedes quieren explorar por cuenta propia, por favor, vayan y vean la lista completa de juegos presentados, que no tiene desperdicio.

A jugar.

 

BloodCrypt

La presente lista de juegos se rige por una única regla fundamental: comienza con juegos más “tradicionales” y culmina con experiencias originales. Por eso es que iniciamos nuestro recorrido con BloodCrypt, un juego de reglas extremadamente básicas, pero que posee un apartado gráfico que lo destaca entre muchos otros.

BloodCrypt también tiene la ventaja de ser intuitivo para usuarios novatos, marcando el paso con dos reglas propias: click en panel blanco para movernos, click en panel rojo para atacar. Eso es todo; anda y explorá. A medida que avanzamos, la mazmorra se irá generando como si de un escenario de una sesión de D&D se tratase, creando un lindo efecto.

Lamentablemente, BloodCrypt también es uno de los juegos menos trabajados más allá de su fantástico apartado gráfico, así que no tiene audio y el balance de dificultad es demasiado injusto. Sin embargo, también es uno de los títulos con más potencial de volverse algo fantástico si el autor le pone suficiente empeño. A tenerlo en cuenta.

 

Caves of Trash and Treasure

Pasamos de los gráficos hermosos de BloodCrypt al estilo más tradicional de Caves of Trash and Treasure, un juego que sería un Roguelike más del montón de no ser por una simpática mecánica especial: el objetivo es huir de las cuevas cargando el botín de mayor valor, y sólo tenemos cuatro espacios disponibles en nuestro inventario.

La cosa se pone mejor en cuanto descubrimos que nuestras armas, amuletos y armaduras deben compartir el espacio con los tesoros que hallaremos, forzándonos a decidir entre descartar un escudo para agarrar un hermoso rubí y cambiar nuestra espada de bronce por esa daga de acero, que hace menos daño pero vale un poquito más.

No hay mucho más que decir. El juego posee un muy decente balance y el chiste de limitarnos el inventario funciona sorprendentemente bien. Vayan y prueben, y a ver con qué riquezas consiguen huir ustedes.

 

Zombi Rogue

No podía faltar el obligatorio juego de zombies, sub-género siempre presente en todas y cada una de las ramas de Gaming, pero pueden apostar a que Zombi Rogue utiliza el concepto de formas bastante interesantes. Más precisamente, nuestro personaje ya comienza el juego con una severa infección zombie de la que tendremos que cuidarnos durante toda la partida.

Además de una jugabilidad sólida y una dificultad bien elevada (pero no imposible), Zombi Rogue cuenta con un muy agradable apartado gráfico, lo que será una alegría para todo el que esté harto de caracteres ASCII (no se preocupen, que luego hay más de eso).

Lo más interesante, sin embargo, es la forma en que el juego aprovecha el estado de infección zombie de nuestro protagonista para darle algunas habilidades especiales; pero para activarlas debemos acentuar el nivel de infección, poniendo en peligro nuestra vida. ¿Nos arriesgamos a volvernos un no-muerto para obtener una pequeña ventaja, o usamos todas y cada una de las medicinas que hallaremos al paso para mantener nuestra infección al mínimo? Este juego y su enorme rejugabilidad nos darán la oportunidad de responder a esa pregunta.

 

Dimlit

¿Ven? Les dije que íbamos a volver al estilo ASCII; y encima ASCII minimalista. Así se nos presenta Dimlit, un roguelike que basa su atractivo en la supervivencia y en una ambientación opresiva.

En este mundo de oscuridad infinita nuestra única salvación son las fuentes de luz generadas por las estructuras cristalinas. Más allá del radio lumínico encontraremos cristales para construir nuevas fuentes de luz y otras edificaciones que ayuden a nuestra supervivencia, pero también daremos con los nefastos Grues que se ocultan en la penumbra. Contamos con un traje luminoso que puede darnos algo de protección, pero será cuestión de tiempo para que los Grues aprendan trucos nuevos, así que hemos de estar preparados para ello.

Dimlit parece poca cosa, pero luego de un par de partidas uno va descubriendo todo su potencial. Una aventura de supervivencia con elementos de construcción e interesante concepto. Sí, gracias.

 

Gauntlet Rogue

Añadí este título al listado simplemente porque su originalidad bien vale la pena. Se trata de una conversión del clásico Gauntlet, pero en versión Roguelike… ¡y funciona muy bien!

Gauntlet Roguelike es exactamente lo que están pensando: el juego de vista cenital original, pero con movimientos casilla por casilla. Podemos jugar como cualquiera de los personajes originales en niveles colmados de enemigos, los cuales podemos atacar de la forma tradicional (“caminando” contra ellos) o arrojando nuestras armas. También toma los gráficos del juego original para una experiencia más “correcta”.

Esta es una de esas instancias en las que uno solamente puede sonreír; cuando la creatividad de los desarrolladores logra adaptar un concepto inesperado en un género que quizá no era el más adecuado, convirtiéndolo en algo funcional; como ocurrió con DoomRL. Ah, y hablando de adaptaciones...

 

Snek Trek

…acá tienen el clásico “Snake”, pero en versión Roguelike; y resulta que también funciona de manera perfecta. Eso se debe a que Snek Trek añade algunas mecánicas especiales a la jugabilidad: podremos deslizar nuestra serpiente a lo largo y ancho del área de juego, engullendo manzanitas y haciendo que nuestro cuerpo crezca con cada alimento consumido. Hay más, sin embargo: otras serpientes recorrerán el mismo escenario, tratando de robarnos la comida y, peor aún, intentando mordernos a nosotros.

Por fortuna contamos con algunas habilidades para sacar provecho de la situación, incluyendo la opción de morder nosotros a la serpiente enemiga, reduciendo su tamaño hasta eliminarla. Sin embargo, algunos caprichos en el sistema de control (caprichos puestos allí a propósito) hacen de cada encuentro un desafío de estrategia más grande de lo que parece en un principio. El resultado de todo esto es un juego Roguelike original y muy entretenido, y eso jamás va a estar mal.

 

Patient Rogue

Tomando evidente inspiración de Hand of Fate, Patient Rogue nos invita a una partida de cartas Roguelike. Cada “piso” es una colección de naipes que debemos ir revelando hasta encontrar las escaleras que nos lleven a la próxima etapa, pero en el camino hallaremos otros elementos de interés, como nuevas armas, armaduras, poderes y, desde luego, enemigos. Nuestra mano sólo puede mantener un número máximo de naipes, así que debemos decidir qué llevar a cada momento, a veces debiendo descartar alguna carta para retener una de mayor utilidad.

Otro elemento de interés es la necesidad de vigilar nuestra barra de Hambre, que aumenta con cada naipe que descubrimos. Habrá que utilizar las cartas de Comida para saciarnos, o de lo contrario perderemos vida al quedar hambrientos. Lamentablemente, el balance del juego todavía no está muy bien ajustado y quedarnos sin alimento es algo demasiado frecuente. Sin embargo, Patient Rogue es una idea interesantísima y vale la pena darle una oportunidad, porque entretiene muchísimo de todas formas.

 

Dealing with Demons

Dentro de la vasta colección de títulos presentados, Dealing with Demons se destaca en múltiples apartados, siendo uno de los Roguelikes más completos a nivel jugabilidad. Se trata de un juego rápido, inclinado más hacia la acción, y con alguna sorpresita en el camino.

Nuestro héroe debe eliminar a todos los enemigos de cada piso antes de descender al próximo; así de simple. La gracia está en que nuestra arma es una enorme espada que puede atacar múltiples enemigos de una barrida, haciendo click con el botón izquierdo del mouse. El botón derecho hará que nuestro protagonista se mueva con mayor velocidad, ideal para evadir ataques o acercarnos prontamente ante un adversario. La única contra es que la variedad de enemigos es casi nula.

El juego cuenta con un apartado gráfico hermoso, de baldosas enormes en niveles más bien reducidos, que incitan a partidas rápidas en las que la jugabilidad ayuda a la velocidad. El elemento Roguelike, además de los niveles pseudo-aleatorios, viene en forma de habilidades especiales que obtendremos cada cinco pisos; poderes que nos dan alguna ventaja… siempre que aceptemos la contra que también se incluye. Pero vamos, que eso es lo que ocurre cuando Hacemos Tratos con Demonios, como bien lo anuncia su título. Muy recomendable.

 

The Calling

Una de las cosas más interesantes del género Roguelike es ver cómo puede ser adaptado para géneros que uno no esperaría. Por ejemplo, The Calling es un juego de acción y plataformas Roguelike, pero eso quizá no los sorprenda ya que, vamos, hemos visto cosas así, antes. Lo que no hemos visto es lo que este título consigue, y eso es sumar el elemento de movimiento por turno en el juego de plataformas.

Cada nivel nos enfrenta a un adversario que debemos enfrentar con dos posibles ataques—golpes directos y flechazos—y una interacción al intentar entablar diálogo (aunque esta opción todavía no está implementada). El tema es que debemos planear nuestros ataques por adelantado, a veces deduciendo en qué dirección se moverá nuestro enemigo. Más aún, nosotros mismos tendremos que quitarnos del camino de potenciales golpes, desplazándonos por el nivel, saltando a otras plataformas, o cayendo de las mismas.

Es muy difícil explicar la enorme originalidad de esta propuesta, pero sepan que es una de las cosas más interesantes que he visto en todo el catálogo de la 7DRL, y bien vale la pena que ustedes también la conozcan. Su única contra es que el sistema de ataque no es tan intuitivo como parece, debiendo presionar dos veces el botón de ataque para efectuarlo: la primera, para apuntar; la segunda, para ejecutar el ataque. Pero bueno, son cosas que se pueden resolver a futuro y que, luego de un par de partidas, prácticamente no se notan.

 

Crypt of Grimwin

Terminemos este frasco de mermelada digital con el juego que más me interesó de toda la Game Jam. Crypt of Grimwin posee todos los elementos de un juego Roguelike con todas las de la ley, pero suma algunos otros que lo vuelven una visita obligada para todo fanático del género.

Empecemos por la historia, que este juego no sólo la tiene, sino que toda la primera parte es tomar decisiones en la narrativa de nuestro viaje a la tumba. De ahí pasamos al juego y a la primera gran impresión, ya que Grimwin tiene un trabajado apartado gráfico. Es entonces que conocemos a nuestro protagonista y la verdadera sorpresa del juego salta a la luz: no sólo ya estamos muertos, nuestro espíritu errante puede poseer a otras criaturas.

La primera criatura a la vista es el ladrón de tumbas que vino a profanar nuestro sepulcro, nuestra primera víctima de posesión. Ahora controlando a este humano podemos explorar la cripta en la que nos encontramos, siguiendo las reglas clásicas de todo buen Roguelike. Pero al morir (o por decisión propia) volveremos a ser un infame espíritu errante cuya esencia va disminuyendo turno tras turno. Si no encontramos otro cuerpo al cual poseer, desapareceremos para siempre.

Hay una buena variedad de reglas y mecánicas adicionales adosadas a este juego y a su gracia principal, y recomiendo que sean ustedes los que las descubran en carne propia. Mientras tanto, será hasta la próxima edición de JAMMIN’, cuando haya algún otro sabor de Game Jam para catar.