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Editoriales | A un paso de la gloria

Finales regionales de la PES League 2018

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Por: Guillermo Leoz

Tags: eSportsPES
Los juegos de deporte no encuentran su rumbo en los eSports

El sábado pasado se llevaron a cabo las finales regionales de América para la PES League. En un evento que se desarrolló en la Ciudad De Buenos Aires se definieron los últimos lugares para la Ronda de América a jugarse el 31 de Marzo. De allí saldrán los jugadores que participarán en Europa de la Competencia Mundial 2018 de la Liga PES. Fue una jornada con intenciones nobles y una buena ejecución, pero que no logró esconder las falencias y los problemas que los juegos de deportes tradicionales tienen a la hora de celebrarse como un eSport.

En cuanto a la competencia en sí, fue una fecha cargada de buenos partidos y mucha camaradería entre los participantes. Hubo una primera etapa de partidas individuales y otra que se centró en una nueva modalidad cooperativa donde varios jugadores participaban en equipo. Es una buena noticia que desde PES se apoye este tipo de modos de competencia, distintos al uno contra uno. Creo que pueden ser el futuro de este tipo de torneos, ya que la partida más tradicional no tiene demasiado vuelo ni aporta mucho al espectáculo.

A nivel individual se desarrollaron cuatro partidos a la vez con total normalidad en un fase de grupos que luego desembocó en los playoffs. La final fue entre Ghalbim (representante de Brasil) y Paulinho_99 (jugador de Perú) que nos dieron un partido cerrado entre dos jugadores que habían recibido muy pocos goles en todos los partidos anteriores, un aspecto que evidencia el hecho de que quien sabe defender, domina el juego.

En cuanto a la parte cooperativa de este evento, el equipo campeón perteneció a Chile. Los llamados “elrey-sayajiinuc17” vencieron en la final a Tiki Taka Aéreo, equipo de Brasil. Sin embargo, ambos se clasifican para la Ronda final de América. Esta quizás fue la porción más atractiva de la competencia. Definitivamente se ve una dinámica más agradable y que se presta más para el show. Los partidos eran más abiertos por el simple hecho de que varias personas controlaban a varios jugadores; eso da mucho más lugar al error y a lo impredecible.

La organización estuvo a la altura. La transmisión se desarrolló de manera prolija y sin problemas. Los jugadores y los equipos aportaron lo suyo. Las pantallas y el escenario realmente eran atractivos. Pero lo que falla es el juego. Y no me refiero específicamente a PES, que de hecho viene haciendo las cosas bastante bien desde hace ya unos años, corrigiendo varios errores del pasado. Si no que me refiero a lo que un juego de Fútbol aporta como espectáculo y como deporte electrónico.

Los eSports son un mundo aparte dentro de los videojuegos. Lo que funciona en un título que quiere ser puramente de consumo masivo, no es tan efectivo en aquel con un enfoque más a la competencia profesional. Y si bien los eSports que terminan funcionando son juegos que no fueron concebidos para esa faceta sino que de manera natural se fueron afianzando en ese terreno, está claro que hay algunos factores en común alrededor del éxito de juegos como CSGO, Dota o LoL.

Esos factores tienen que ver con cómo el juego transmite la habilidad de sus propios jugadores, cómo muestra la efectividad de las estrategias utilizadas o cómo pone en foco el rol de cada participante. Los juegos de deportes tradicionales (FIFA, PES, Madden, NBA 2k) todavía no le han encontrado la vuelta a cómo mostrarse como un eSport. Simplemente replican el formato de transmisiones deportivas televisivas y eso es algo que no termina encajando del todo bien. No hay un lenguaje propio, no hay algo distinto que traer a la mesa y de esa manera el espectáculo se resiente.

Muchos de los partidos en este y otros eventos, no siempre son agradables a la vista. Así como en la vida real, los encuentros pueden ser trabados, duros y con pocas emociones. Para colmo cuando se enfrentan dos jugadores de alto nivel, que son profesionales, casi que sus habilidades se anulan. Es difícil demostrar todo lo que uno sabe o hacer una gran jugada cuando del otro lado hay alguien que sabe lo que hace.

Por otro lado, hay varios factores que se dejan al azar. Si bien en muchos otros eSports hay aspectos que no podemos controlar, en uno de deportes quedan más expuestos. En las partidas uno contra uno, el simple hecho de que cuando tenemos la pelota hay otros 10 jugadores que son controlados por una inteligencia artificial, crea situaciones que escapan a la habilidad de los jugadores. Tampoco pueden controlar muchas veces cómo responden los arqueros, la física de la pelota, cómo los defensores hacen ciertos cortes. Todas mecánicas que a la hora de jugar en casa con otras personas son geniales, pero que en un ámbito profesional crean un desconcierto que choca un poco con la filosofía eSport.

Quizás es hora de que juegos como PES pateen el tablero y propongan nuevos modos de juego que revitalicen la escena. El hecho de haber organizado un evento cooperativo de tres contra tres es un avance. Incluso se podría ir más allá y armar ligas y torneos donde cada profesional controle a un jugador específico. Eso puede que le agregue no sólo más emoción sino una forma de demostrar explícitamente la habilidad de cada persona en determinada posición.

Otra opción podría ser jugar con otros equipos, con otro armado de jugadores. Lo que sucedió en la final individual (y a lo largo de casi todo el torneo) fue que se terminó jugando Arsenal contra Arsenal. Eso hace al show un poco menos atractivo. Porqué no se podría pensar en torneos donde cada jugador representa a un club en particular y tenga que defenderlo como pueda. Sí, por supuesto que no sería lo mismo alguien que juega con Barcelona que alguien que juega con Temperley, pero quizás se pueda usar ese tipo de torneo con ligas locales. Sea cual sea la propuesta, lo que está claro es que la escena necesita un volantazo para ser más relevante.

Esa relevancia sin embargo es difícil de conseguir con juegos que se renuevan año a año. Si cada 365 días se cambia por completo el “meta” del juego, es difícil para los jugadores especializarse como en otros eSports. Se vuelve difícil adquirir un balance completo a nivel competitivo cuando no sólo tenés que cambiar el juego año a año, sino que semana a semana cambian las estadísticas de los jugadores de manera bastante arbitraria. Eso no ayuda a una escena profesional saludable.

Konami tiene con PES la posibilidad de cambiar el paradigma y ser el primero en subirse de manera seria al terreno de los eSports. Se rumorea que este juego en no mucho tiempo se vuelva por completo “free to play” y no sólo en una versión lite. Esto podría dar una plataforma mucho más estable para competencias, que no cambie constantemente. Más allá de lo que podría representar a nivel popularidad para PES, puede ser el ingrediente que estaba faltando para volverlo un eSport en serio. EA parece tener otros planes con FIFA (principalmente seguir vendiendo cartas en Ultimate Team) y puede que Konami pegue primero.

Suena ilógico y casi contradictorio que los eSports que más estén en peligro sean, justamente, los juegos de deportes. Sigue habiendo torneos, sigue habiendo buenas intenciones, eventos organizados de manera muy prolija y miles de chicos y chicas que quieren profesionalizarse. Pero la escena carece de relevancia comparada con otros titanes que juntan millones y millones de personas en cada torneo. Veremos quién se anima a meter ese gol en el último minuto que tanto necesitamos.