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C:\D\JUEGOS\ - El orbe que define destinos

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Por: Maximiliano Baldo

De lo físico a lo digital jamás hubo un salto como con estos juegos de Pinball

Al entrar a la sala de Arcade podíamos observar dos grupos bien definidos entre las máquinas electrónicas. Por un lado, hileras de monolitos verticales con luminosas pantallas, juegos de sprites y vectores danzando entre las líneas del tubo catódico, una palanca y múltiples botones para controlar la acción o, en el caso de algunos títulos específicos, un trackball o algún otro dispositivo. Por otro lado, filas de mesas con intrincadas construcciones y diseños bajo un cristal protector, hermosos dioramas electrónicos con apenas dos botones—uno a cada lado de la mesa—y un resorte que lanzará a la arena de juego al mismo viejo y querido protagonista: una inmaculada bola de acero. A jugar.

Las máquinas de Pinball son verdaderas obras de arte de la ingeniería electrónica; entretenimientos ligados a las leyes de la física en las que el jugador podía intentar obtener alguna pequeña pero oportuna ventaja con un súbito golpe o sacudón en el momento indicado, cuidándose de no causar el estado de TILT de la máquina, que se bloquearía para castigar al tramposo; pero eso también era parte del juego. ¿Cómo se podía pensar en emular algo así en los videojuegos? Pero se hizo y, con el tiempo, evolucionó en su propio género dentro de la industria.

Los primeros ejemplos datan de la mismísima época de los Arcades, allá por el año 1974 y la presentación de TV Pingame, aunque esta primera iteración era más un híbrido entre Pong y Pinball. Sería ese mismo año que Atari lanza Pin Ball, que bien puede ser la primera representación “posta” de una mesa de pinball en versión digital.

En este minimalista diseño de mesa están los elementos básicos que el juego necesita para ser considerado “de pinball”: la mesa, el puntaje, los bumpers (los rombos superiores), los resortes (los triángulos), los Objetivos (las dos hileras de rayas a ambos lados de la mesa) y, desde luego, los flippers. La pequeña “bola” ya estaba dotada del primer intento de simulación de física y, pese a lo burdo de su jugabilidad, es innegable el género al que alude.

Es notable, entonces, que esta rama del Gaming sea una de las más antiguas; quizá debido a compartir habitación con sus contrapartes físicas en las viejas salas de Arcade. Todavía faltaba mucho para que esta temática entrara al mundo del MSDOS. Debieron pasar años de evolución en otras plataformas hasta que los usuarios de PC tuvieron su primera experiencia con una máquina de pinball digital, y ese día llegó en 1985 con la versión de MSDOS de Pinball Construction Kit, distribuido ni más ni menos que por Electronic Arts.

Me resulta fascinante que la primera experiencia de Pinball en PC haya sido mediante un sistema de creación de mesas. Más aún, me resulta fascinante que la física de juego para un producto de aquella época haya sido tan avanzado. Recordemos que los inicios del Gaming en PC no eran precisamente primorosos, mucho menos en sus sistemas de control, pero Pinball Construction Set tenía una jugabilidad suave y bastante más precisa de lo que uno esperaría.

El “juego” era crear juegos. Más exactamente, y como lo sugiere el título, mesas de Pinball. A nuestra izquierda tenemos la mesa en construcción y a la derecha veremos una amplia colección de herramientas y piezas a nuestra disposición. Quizá una de las cosas más interesantes de este título es que nos permitía guardar nuestras mesas como archivos ejecutables que no requerían del programa principal para funcionar, de manera que podíamos compartir nuestras obras con nuestros amigos, o, como un par de vivos descubrieron, utilizar Pinball Construction Set para crear y comercializar sus propias mesas; por ejemplo, dos productos de un tal “Russo”: Black Box y Star Chamber, ambos lanzados en 1987.

Ese mismo 1987 aparece una absoluta bizarreada bajo el nombre de Tommy’s Flipout, que era más o menos un Pinball construido con caracteres ASCII; y cuando digo “más o menos” quiero decir “totalmente”.

Se siente como que nos fuimos para atrás en el tiempo, ¿verdad? Lo cierto es que Tommy’s Flipout, más allá de sus buenas intenciones, poseía un caótico sistema de física que se acercaba más a un experimento interesante que a una experiencia de juego amena.

Por fortuna, ese mismo año de 1987 Accolade distribuye algo llamado Macadam Bumper y consigue poner al género de nuevo en sus buenos carriles.

Este juego constaba de una única mesa de Pinball, de diseño bastante inusual en cuanto a la cantidad paletas (flippers) y su extraña ubicación. La física de la bola era bastante decente y el juego se controlaba bien; pero lo realmente interesante de este título es la inclusión de un editor de mesas, el “Pinball Wizard” que, al igual que Pinball Construction Set, nos permitía ensamblar nuestra propia mesa, añadiendo la opción de modificar ciertas variables de juego, como el ángulo de inclinación.

En 1988 aparece Night Mission Pinball, técnicamente la primera mesa de Pinball digital con una temática específica. En este caso, un portaaviones que debe realizar la epónima “Misión Nocturna”. El concepto estaba bueno, pero el apartado de audio se asemejaba a un gato siendo aplastado a ladrillazos. Una pena… aunque no tanto como el Moraff’s Pinball de 1989, una mesa de diseño básico, absurdo, que ni siquiera sigue una buena física de bola. Mal.

Es en ese mismo 1989 que nos llega Enchanted Pinball, una verdadera hoja de doble filo en el género.

Vamos a decir las cosas como son: Enchanted Pinball tenía una de las físicas de bola más patéticas de todo este listado, pero tiene que destacarse por un motivo muy especial: es el primer juego que entendió que, por estar en un medio digital, no necesitaba anclarse a una única pantalla. Así, la aventura de nuestro hechicero que viaja al futuro y se queda atrapado en una máquina de Pinball desde la que debe salvar a la humanidad (esa es la historia, en serio) nos permite pasar a múltiples pantallas de juego gracias a portales ubicados en la mesa principal.

Ya que hablamos de innovaciones, no todas son necesariamente buenas. Siguiendo en 1989 tenemos a Cirrus Software, que estaba convencidísimo de que el Pinball tenía futuro como juego en Primera Persona. ¡Pero claro, con el jugador mirando toda la mesa en perspectiva, como los mejores juegos actuales han hecho con la tecnología VR! … Ah, ¿en primera persona siguiendo la perspectiva de la bola, dicen? Ehh… Creo que no lo pensaron demasiado bien cuando lanzaron First Person Pinball.

No, no lo pensaron nada bien. Si bien tenemos toda la mesa de Pinball a la izquierda de la pantalla, en la esquina inferior-derecha se nos muestra la perspectiva de la bola a medida que recorre el lugar y rebota contra todos y cada uno de los obstáculos, y les aseguro que hace mal a la vista.

La mesa en sí es bastante básica, pero al menos es funcional. Lamentablemente, la camarita de la bola nos distrae todo el tiempo y la relación entre los obstáculos en la mesa plana y los que se ven en la vista 3D no parecen encajar por completo. Un experimento interesante que no pasó de eso.

Volviendo a lo tradicional y tomando algunos apuntes de Enchanted Pinball, la distribuidora Loriciels lanza, en 1990, su Pinball Magic.

Esta iteración del género viene con algunos truquitos bajo la manga. Su apartado gráfico es bastante colorido y agradable a la vista, pero la verdadera gracia está en su jugabilidad, ya que no se trata sólo de obtener el mejor puntaje sino de superar los doce niveles del juego, cada uno representado por una nueva mesa a la que podemos acceder tras cumplir ciertos objetivos en la mesa previa.

Lamentablemente, el punto débil de Pinball Magic es su física de bola. Debido a que las pantallas son relativamente compactas, una vez que la bola empieza a rebotar no para más o, más exactamente, no para hasta que se le ocurre salir disparada directamente entre ambos flippers, lo que puede ser un poquito enfurecedor para el jugador promedio.

En 1991 aparece Solid State Pinball: Tristan; un simulador de Pinball bastante decente pero también bastante soso, amén de tener una mesa de diseño básico con la excusa de épica medieval como temática, pero que ni sus gráficos más detallados pudieron compensar por los efectos sonoros ridículos o, peor aún, la infame física de bola que no entendía el concepto de ir rápido. La racha de los juegos de Pinball se estaba poniendo medio en vereda, así que se necesitaba un resurgimiento… algo importante… un título que rompa los esquemas… Uy, ¿escucharon eso? Es el año 1993 y la desarrolladora Digital Illusions aparece con Pinball Dreams bajo el brazo.

Pinball Dreams es uno de los primeros títulos en incluir un par de innovaciones para el género en PC. Primero, las mesas son enormes; tanto, que el juego debe mostrar sólo una parte de la misma a medida que el scroll sigue el viaje de nuestra bola. Luego está el hecho de contar con cuatro mesas temáticamente diferentes: una mesa espacial, una del Viejo Oeste, otra con onda musical y, finalmente, una de terror.

Cada mesa posee diseños originales que se reflejan, además, en sus bandas sonoras, ya que este título se tomó la molestia de trabajar el apartado de audio con lindas melodías y buenos efectos de sonido. Lo más importante sigue siendo la física del juego, y Pinball Dreams cumplía en ese apartado. La bola se movía por las mesas de manera correcta y enviarla a volar con nuestros flippers se sentía muy bien.

También en 1993 aparecía Eight Ball Deluxe, una remake del Pinball en físico del mismo nombre, pero ahora en digital. Hay que decir que, si bien el trabajo realizado para llevar el juego físico a la pantalla de nuestra PC es loable, es un poco irónico admitir que los trabajados gráficos de la mesa de juego son tan densos que el jugador pierde de vista la bola con demasiada facilidad. Un buen intento que, por desgracia, no podía competir con las gráficas más agradables y la mejor jugabilidad que ofrecía Pinball Dreams. Iba a tener que llegar algo muy especial para hacerle frente en aquel distante 1993… asi que, justo al final del año, aparecen Silverball y Epic Pinball, ambos de Digital Extremes.

¿Quieren saber algo interesante? ¿Saben qué está haciendo Digital Extremes en este momento? Warframe. Mirá vos, qué lejos han llegado… pero qué lejos empezaron, también, porque sus primeros productos fueron estas fantásticas colecciones de mesas de Pinball digital.

De estos dos títulos, Epic Pinball lleva las de ganar; no tanto por sus mecánicas de juego (el motor de física es el mismo en ambos títulos) sino por su enorme variedad de mesas y su fantástica banda sonora. Epic MegaGames, los distribuidores, vendieron tres versiones del juego, cada una con cuatro mesas originales. Lo más probable es que todo recordemos la mesa de Android, ya que era la que nos daban gratis en la versión Shareware del juego, y desde la cual no podíamos sino admirar esa bellísima física de bola y el hermoso diseño de arte.

Lo único es que Epic se engolosinó con el tema de las mesas de Pinball, así que a continuación se puso a vender por separado muchas de las que ya tenía en el catálogo, o a empaquetarlas a todas en colecciones especiales. No trataremos esas instancias en esta columna, así que prosigamos en nuestro viaje por el Tiempo, que todavía nos quedan varias cosas por descubrir.

Luego de su Pinball Dreams, Digital Illusions lanza Pinball Fantasies en 1994. Esta versión mantiene el sistema de física del original y presenta cuatro nuevas mesas: Partyland, Speed Devils, Billion Dollar Gameshow y Stones 'n' Bones. Curiosamente, y también en 1994, aparece otra secuela titulada Pinball Dreams II, pero esta vez a cargo de Spidersoft Limited. En esta oportunidad se añaden las mesas Neptune, Safari, Revenge of the Robot Warriors y Stall Turn. Técnicamente hubo una “secuela” de Silverball en 1994, titulada Silverball 2 Plus, pero en realidad se trataba del juego original con algunas mejoras, entre las que se incluían dos nuevas mesas: Duel y Warbot.

Si queremos algo un poco diferente debemos quedarnos en 1994 para conocer Royal Flush.

Desarrollado por Amtex, que ya nos había dado Eight Ball Deluxe, esta es otra simulación de una mesa de Pinball real, aunque en esta oportunidad el trabajo de arte es mucho más cuidado y la física de bola es magnífica. Mejor aún, los efectos sonoros son perfectos y emulan a los del juego original.

Todo a lo largo de 1995 surgen múltiples instancias de nuevos juegos basados en el estilo de las series que estaban teniendo mayor éxito; es decir, las de Epic y las de 21st Century Entertainment (la saga de Pinball Dreams/Fantasy). Tenemos, por ejemplo, Pinball Illusions y Pinball Mania, cada uno con cuatro nuevas mesas, además de diseños muy mejorados y un sistema de física levemente retocado. Extreme Pinball llega como el sucesor del Epic Pinball original, ahora con mesas más grandes y más detalladas, además de un símil panel de LED que emulaba los de las máquinas de Pinball reales.

Mientras tanto, Codemasters intentaba entrar al juego con Psycho Pinball y sus cuatro mesas originales: Trick or Treat (de terror), Wild West (Viejo Oeste), The Abyss (acuático) y la titular Psycho, que transcurre en un parque de diversiones y tiene la gracia de poder lanzarnos a alguna de las otras tres mesas del compilado.

También hubo lugar para alguna que otra excentricidad, como el juego de Pinball del trencito Thomas, literalmente titulado Thomas the Tank Engine and Friends Pinball, porque aparentemente a los diseñadores les pagaban por palabra.

Quiero recalcar que no sólo esta cosa existió, también fue desarrollada por el mismo Spidersoft que ya nos había deleitado con otros buenos juegos de Pinball. Esto es, literalmente, cuatro mesas de Pinball basadas en los personajes de Thomas y compañía. Si bien la jugabilidad es tan buena como se podría esperar para la época, el hecho de que cada mesa tiene a los personajes plasmados en su superficie de tal forma que es casi imposible distinguirlos de los obstáculos en nuestro camino lo convierte es uno de los títulos más impresionantes del listado… por todos los motivos equivocados.

Mejor alejémonos de Thomas… y rápido, por favor… para entrar a terrenos un pelín más serios. Ya en 1995 se estaba considerando la idea de apreciar las mesas de Pinball desde otra perspectiva… y no, no estamos hablando del First Person Pinball que ya mencionamos antes, sino de una vista más realista. Hay dos títulos que se destacan y uno de ellos es Pro Pinball: The Web.

Este juego cuenta con una única mesa (“The Web”, que le da nombre) pero su atractivo está en ser más una simulación realista de una mesa de Pinball que alguna representación de fantasía que se aprovecha de no estar directamente regida por las leyes de la física. No, Pro Pinball: The Web apunta a ser tan real como le sea posible, haciendo uso de un gran sistema de física que se siente muy bien. Además de un soberbio apartado gráfico, Pro Pinball: The Web ofrece tres niveles de inclinación para la perspectiva de la mesa y algunas otras opciones gráficas.

El otro juego que imitaba esta perspectiva era Hyper 3-D Pinball, que venía con cuatro mesas originales y múltiples opciones de perspectiva entre las que se incluían un modo de pantalla completa con la mesa fija, un modo 3D con acercamiento, con scroll que seguía la bola a lo largo de la mesa en 3D, y un modo tradicional de mesa plana (vista cenital) que emulaba el sistema más común de la época.

Otros juegos surgieron por esa misma época. Por ejemplo, el Pinball World de Spidersoft, que nos llevaba a viajar por el mundo a lo largo de nueve mesas temáticas inspiradas en países del globo terráqueo; y luego teníamos Living Ball, de BitWise Computer Software, que alegaba ser la mesa de Pinball más grande del mundo.

El chiste de Living Ball es que contaba con un “Modo Historia” en el que todas sus mesas de juego estaban conectadas entre sí, de manera que podíamos movernos entre mesa y mesa para formar una especie de narrativa. Living Ball aprovechaba el hecho de ser un producto digital para lanzarnos una buena cantidad de diseños de mesa, entre los que había pequeños escenarios que servían de minijuego.

Algo similar intentó hacer el Starball de 1996, con una colección de mesas especiales, conectadas entre sí para formar una narrativa jugable en forma de Pinball. Otros juegos, como Absolute Pinball y Pinball Wizard 2000, pasaban sin pena ni gloria. Eso es particularmente destacable con ese último título, una secuela del Pinball Wizard original de 1987 para sistemas Amiga. Otros pasan con más penas que glorias, como el Ultimate Pinball de Teeny Weeny Games que, pese a darnos seis mesas de juego, era tan “común” para los estándares de la época que nadie le dio bola (¡ja!).

Spidersoft vuelve al ataque con Total Pinball 3D, una reimaginación de las mesas de su anterior Pinball Mania, pero ahora con perspectiva 3D. Pero si lo que queremos es algo verdaderamente original en este año 1996, entonces debemos viajar a China para descubrir Tsumera.

Lo que tenemos aquí es un híbrido entre juego de rol con fantasía medieval, todo dentro de la estructura de un juego de Pinball. No se trata tanto de obtener el mayor puntaje sino de eliminar enemigos y cumplir objetivos. Por lo demás, los gráficos son hermosos y el juego es muy satisfactorio.

Tan satisfactorio, aunque a otro nivel, como el Pro Pinball: Timeshock de 1997; la secuela de The Web que mejora aún más el apartado gráfico y el sistema de física. Además, ahora podemos optar entre cuatro perspectivas muy diferentes, entre las que se incluye una vista cenital que no estaba presente en el primer juego.

Llegamos a 1998, el último año en el que el viejo y querido MSDOS vería títulos originales en este género. Dos de ellos bastante genéricos (para las tecnologías de la época y por todo lo que ya se había visto); Cyberball y Pro Pinball: Big Race USA; este último una remake digital de la mesa física del mismo nombre.

Interesante es el caso de Star Trek Pinball, sin embargo.

Uno supondría que es una remake digital de la mesa física basada en la famosa serie de Ciencia-Ficción, pero no; los Trekkies se ganaron la lotería con una colección de tres mesas temáticas originales: una mesa sobre el Capitán Kirk, otra para los Klingon y, la más original, una mesa de “combate” para dos jugadores en simultáneo. Cada mesa cuenta con diseños muy lindos y banda sonora acorde a la temática, tanto en sus melodías como en sus efectos sonoros. Los fanáticos de Star Trek estaban de parabienes.

El último juego que veremos en la columna de esta semana, y el último “original” para MSDOS (en el 2002 saldría un compilado de títulos de 21st Century Entertainment) es una remake digital del juego físico de Judge Dredd.

Desarrollado y distribuido por Pin-Ball Games, este juego muestra una fiel representación de la mesa real, añadiendo un buen sistema de física y buenos efectos de audio, aunque quizá no tanto amor como el juego de Star Trek ya mencionado. Así y todo, sigue siendo una gran simulación para un muy buen título.

De aquí en más el mundo del Pinball pasa a otras plataformas, empezando con el propio Windows para el que Pin-Ball Games ya estaba desarrollando productos. Hoy en día contamos con un par de grandes nombres en el género que continúan desarrollando fantásticas nuevas mesas temáticas, haciendo uso y abuso de las tecnologías modernas para brindar experiencias que serían totalmente imposibles en las máquinas reales atadas a las leyes físicas.

Pero todo comenzó en algún lugar, y quizá en esta columna hemos visto aquel punto de origen del género como un Todo, así como su evolución a lo largo de los años dorados del MSDOS. Del mundo físico en el que cada elemento es tangible, sólido, sujeto a complejos sistemas electrónicos de interruptores y luces… a los etéreos terrenos de lo digital, donde las leyes se rigen por Ceros y Unos, permitiendo liberarse de las cadenas de lo Real para dejar volar la imaginación con mesas de fantasía.

Es el arte de mantener y enfocar la física en un objeto específico; aquella pequeña esfera de reflejante superficie; el orbe que rige destinos, cuyo viaje a lo largo y ancho de la mesa depende exclusivamente de nuestra pericia para imprimirle el impulso adecuado en el momento preciso… y en algún que otro inesperado sacudón de la mesa. Vamos, que en la Guerra y en el Amor todo se vale…

…y por el amor del Pinball hemos pasado por incontables batallas, atacando siempre con la misma munición. ¡LAUNCH BALL!