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Analisis | ¿Juntas a la par?

ANÁLISIS: Jessica Jones S02E13: AKA Playland (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

No podemos decir que el balance sea del todo positivo, pero igual rescatamos algunos momentos.

Llegamos al final amiguitos y no, no esperábamos que la cosa mejorara demasiado en el último episodio. La segunda temporada de “Jessica Jones” tenía todo para ganar, sobre todo después de lo mal que les fue a sus compañeros de universo televisivo; pero a pesar de sus grandes ideas, sus temas actuales y bien llevados, y un equipo técnico que reúne a trece directoras; la serie de Netflix no logra mantener la consistencia y, una vez más, los trece capítulos les quedan enormes.

“AKA Playland” no suma ni resta nada a lo que veníamos padeciendo. Es más, tiene tantas idas y venidas y cambio de actitud entre personajes que, en seguida nos preguntamos, ¿para qué arrancaron en un primer momento? Mientras que la primera entrega se sumergía en los traumas más profundos de Jess, los abusos que tuvo que soportar por parte de Kilgrave, las culpas y las heridas (físicas y psicológicas) que le dejó esa “relación”; este año todo se resume en cuestiones familiares, la pérdida, el recuerdo, y encontrar ese verdadero lugar en el mundo que depende de que pongamos un poquito de empeño.  

Recordemos que por esta temporada pasaron personajes con poco peso como Will Simpson, Griffin Sinclair, Foggy Nelson y el mismísimo Purple Man, meras excusas narrativas o artilugios para recordarnos que existe un universo extendido más allá de Alias Investigations, Guiños como el de Danny Rand y su conexión con Jeri Hogarth, pero nada que nos ligue a los sucesos de “The Defenders”.

Dejando estos detalles de lado, y concentrándonos en el desenlace, tenemos a Jessica y Alisa huyendo sin rumbo fijo, posiblemente, con intenciones de cruzar la frontera hacia Canadá. Primero renuente, después más resignada, Jones abraza el “si no puedes contra ellos, úneteles” y decide ayudar a escapar a mamá por el simple hecho de que no puede volver a perderla. Perdimos la cuenta de cuantas veces estas dos mujeres cambiaron de idea a lo largo de la temporada, pero ahora parecen resueltas a seguir adelante, cueste lo que cueste, y sin mirar atrás, ya sea lo bueno o lo malo.

Ese momento de supla superheroica en la ruta parece sellar el destino que les aguarda, aunque todavía no estén exentas de acabar en manos de la policía o, aún peor, tener que entregar sus vidas antes de terminar tras las rejas. Ritter siempre sobresale en estos momentos de furia, catarsis y sinceramiento, mientras que lo de Janet McTeer nos resulta forzado, como si no se sintiera realmente a gusto dentro de este personaje que, a simple vista, no es tan complejo como debería ser, y todo lo resume en una actitud de blancos y negros.

Con la policía en los talones, y ya sin el apoyo del detective Costa (de los pocos tipos buenos de Nueva York), madre e hija enfilan hacia Westchester, lugar de escape marítimo, pero también de recuerdos y días más felices para las Jones.

Mientras tanto, Malcolm decide dar un paso adelante y seguir con su vida más allá de Jessica, primero ofreciéndole sus servicios a Hogarth, y más tarde haciendo yunta con Pryce Cheng en un “proyecto” que no nos da buena espina. No podemos culparlo, ya que Jones nunca le dio su verdadero lugar en la agencia, ni en su vida afectiva. Ducasse se cansó de buscar la aprobación de su socia y, al menos, resolvió hacer algo productivo en vez de volver a caer en antiguos vicios. Uno de los pocos personajes que evolucionó para bien entre el primer y el segundo año, aunque sentimos que estuvo desaprovechado en la gran mayoría de los capítulos.

Jeri obtuvo su “venganza” y un nuevo comienzo alejada de sus socios, pero si nos preguntamos que aportó realmente este personaje a la trama a lo largo de los trece episodios, creo que nos quedamos un poco cortos de respuestas. Todo el tiempo nos quieren mostrar mujeres fuertes, capaces e independientes; eso nos gusta y mucho, pero se olvidan que debe haber un propósito que las ligue a la narración, en vez de pulular por ahí como si se tratara de un desfile de arquetipos feministas.

¿Y qué hacemos con Trish Walker, la peor amiga del año? El patito de la temporada (sí, por lo de “a cada paso una cagada”), un personaje deforme cuyas acciones sólo provocan rechazo, y ese egoísmo a flor de piel que poco y nada tiene que ver con el bienestar de su hermanastra. No podemos aceptar que haya hecho lo que hizo para “salvarla”, sobre todo conociendo su anhelo justiciero, y el hecho de que Alisa no le tocó ni medio pelo.

Aunque Jessica no haya apretado el gatillo va a seguir cargando con esta nueva culpa. Nunca sabremos qué hubiera pasado entre ellas, pero esa no era una decisión que debía tomar la rubia. Trish se convirtió en todo lo que está mal, siempre con la excusa de dejar la puerta abierta para una nueva temporada y la aparición definitiva de Hellcat. Sí, ya nos dimos cuenta de sus buenos reflejos, pero no hay forma de enmendar las cosas con Jess, al menos en un futuro inmediato.

“El héroe (clásico) abandona el hogar y afronta un viaje rodeado de obstáculos donde pone a prueba su voluntad ante un destino que él mismo desafía. No aspira a ninguna recompensa personal, pero quiere creer que su vida es una aventura digna de ser recordada”. Jessica Jones todavía no está del todo preparada para asumir esta “carga”, pero al menos sabe que está más cerca de la virtud y la gloria que de ese camino oscuro que muchos le auguraban. Las peripecias con mamá Alisa están cargadas de buenos momentos y otros bastante olvidables pero, en definitiva, pueden ayudar a forjar un futuro menos taciturno para este personaje. Y sobre todo más abierto a vivir el día  adía desde un ángulo más luminoso, inclusive, dejando entrar a otros a su destartalada existencia.