Publicado el

Analisis | Mommy issues

ANÁLISIS: Jessica Jones S02E08: AKA Ain't We Got Fun (Spoilers)

Volver a la home

Por: Jessica Blady

Los reencuentros familiares no son el punto fuerte de Jessica, ¿no?

Dejamos atrás los flashbacks y volvemos a la realidad, donde Jessica debe enfrentar, no sólo el hecho de que su mamá está con vida, sino también que se convierte en una asesina descontrolada cunado se siente amenazada.

Alisa pasó los últimos doce años de su vida alejada de la sociedad, creyendo que protegía a su hija, y tratando de llevar una existencia tranquila junto al doctor Karl Malus, el hombre que le salvó, pero que también la convirtió en lo que es. A pesar de todos sus esfuerzos, Malus no pudo revertir los efectos más peligros y destructivos de la personalidad de Jones, y hasta hizo la vista gorda en cuanto a todos los crímenes que viene cometiendo.

El desencadenante terminó siendo la investigación de Trish, pero Jessica no va a dejar que mamá y su nuevo compañero se salgan con la suya, y sigan matando para mantener en secreto los experimentos llevados a cabo por IGH.

La primera duda que surge es si Alisa es víctima o victimario. ¿Es una rehén del doctor que la sometió y utilizó como arma, al igual que Kilgrave lo hizo con Jessica? Los paralelismos no pueden evitarse, y ahí vuelven a surgir los mejores planteos de la serie, aunque sea por un breve momento, y que pronto se pierdan en una infinidad de discusiones entre madre e hija.

Jessica está decidida a hacer lo correcto y entregar al doctor y a Alisa a las autoridades, pero mamá Jones no piensa poner en riesgo al hombre de su vida, ni terminar convertida en un conejillo de Indias para el gobierno. Todos tienen sus motivos y justificaciones, y la idea es que nosotros decidamos de qué lado queremos pararnos. Claro que Jess está dolida y quiere que alguien pague por todo, y no parece estar dispuesta a ver el bosque más allá del árbol.

Por otro lado, molesta la actitud (y sobreactuación) de Alisa, eligiendo a Karl por sobre su sangre, con un discurso bastante gastado. El momento “madre e hija” tiene puntos destacables (siempre gracias a Ritter), pero en su mayoría es bastante tedioso, creando un nuevo bache en el ritmo que había conseguido la serie. Repasar el pasado, recordar la rebeldía adolescente y esos instantes felices no mucho antes del accidente, finalmente tienen efecto en la investigadora, que decide darle una nueva oportunidad a mamá, aunque no esté 100% segura al respecto. Las chicas logran escapar antes de que llegue la policía y hacen rancho en Alias Investigations, al menos, por ahora.    

Mientras las Jones resuelven sus problemas familiares, Thrish sigue haciendo de las suyas tratando de convencerse, y de convencer a Malcolm (que por fin se dio cuenta que la mina se daba con algo), de que el potenciador de Simpson es algo más bueno que malo (¿?). Él, por su parte, no quiere volver a caer en el juego de las adicciones, y decide dejarla de lado para sumergirse en otro de los casos, ahora que IGH parece terminado.

Esto nos lleva a otra bifurcación argumental, el caso de Hogarth contra sus socios, que va y vuelve de la trama un poco como capricho de los realizadores. Malcolm, haciendo buen uso de sus habilidades detectivescas, consigue sacar a la luz algunos de los trapitos sucios de Steven Benowitz (Maury Ginsberg) y, de paso, aprovecha para encontrar los de Chao con miras a utilizarlos en su contra. Toda la escena termina siendo una buena excusa (aunque bastante forzada) para introducir el tema de la homofobia, y para volver a reunir a Ducasse con Walker, y ese momento de debilidad donde él decide utilizar el inhalador para poner fin a sus dolores corporales después de la golpiza.

Después del gran capítulo anterior, “Jessica Jones” necesita un poco de relleno. “AKA Ain't We Got Fun” cumple con todos estos requisitos, una vez más, de la mano de Hogarth y la necesidad de una cura para su enfermedad degenerativa. La información de Inez la lleva hasta Shane Ryback, el pequeño con poderes con la ayudó a sanar años atrás, ahora más crecidito, y tras las rejas por algún delito menor. Claro que la abogada le ofrece la libertad a cambio de sus servicios, y aunque la cita no parece haber finalizado en muy buenos términos, Jeri festeja como si ya tuviera la salvación en sus manos.

La intimidad con Green ya se veía venir desde hace rato, y acá sólo sirve para reforzar el carácter de un personaje femenino que actúa con el poder y el desdén de cualquier hombre. Un punto interesante que borra estereotipos, pero que no nos ayuda a relacionarnos con una protagonista que, de por sí, ya tiene varios puntos negativos en su ficha.

Después de sacarse de encima a la policía, y al buenazo de Oscar y sus cuadros, las Jones intentan pasar su primera noche juntas después de 17 años, pero la reconexión entre madre e hija se ve interrumpida por unos disparos que atraviesan la ventana. Ninguna sale herida de gravedad, pero ahora se abre un nuevo interrogante: ¿para quién eran las balas y quien está detrás de este atentado?  

Alisa sale a la carga sin pestañar, sobre todo al ver que pusieron en riesgo a su retoño. Una acción que le puede costar el arresto y hasta la vida, o a la de cualquiera que se cruce en su camino.