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Analisis | Síndrome del superviviente

ANÁLISIS: Jessica Jones S02E03: AKA Sole Survivor (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

La cosa se empieza a poner interesante... y terrorífica.

Parece que la cosa finalmente empieza a tomar forma e impulso. “AKA Sole Survivor”, dirigido por Mairzee Almas -veterana de “Arrow” y “Legends of Tomorrow”- (otra mujer tras las cámaras como será durante toda la temporada), comienza a hilar cabos y meter segunda para esta historia que venía un tanto rezagada.

Tras la muerte de Will Simpson, Jessica y Trish acuerdan seguir adelante con la investigación, muy a pesar de Jones que no quiere ver a su mejor amiga en problemas, ni mucho menos en el fondo del río como terminó el ex policía.

Los recuerdos siguen marcando el ritmo de esta segunda temporada, ninguno muy alegre que digamos, aunque estén (o justamente porque están) relacionados con la infancia y la familia de la protagonista. Jessica ni siquiera puede encontrar ese “lugar seguro” a donde la quiere llevar el psiquiatra con la hipnosis, un método que termina funcionando, a medias, si tenemos en cuenta el fiasco de la sesión programada por Walker para ayudarla a develar un poco más esa laguna mental de hace 17 años.  

A pesar de la resistencia, Jessica está dispuesta a abrir esa puerta a lo ocurrido e indagar un poco más en IGH. Mientras tanto, Trish hace lo suyo, dejando bien en claro, tanto a ella como a su amoroso novio Griffin Sinclair (Hal Ozsan), que no piensa dar un paso al costado, más allá de las amenazas o el miedo.

“Jessica Jones” siempre dejó bien en claro su postura feminista. Las protagonistas del show no son damiselas en peligro que necesitan ser rescatadas, al menos, no por los caballeros de turno y, en última instancia, lo hacen entre ellas. De ahí, la gran conversación entre Walker y su enamorado, un periodista acostumbrado al peligro que, ahora, tiene que parase en la vereda de enfrente y asumir que su pareja pueda tomar el riesgo durante esta investigación. Sí, el tipo parece perfecto y, aunque Jessica ya haya tomado sus recaudos e indagado al respecto, sabemos que hay gato encerrado… o le quiere robar la historia (¿?).

Por otro lado, parece que había que nombrarlo, nomás, para que aparezca. Los realizadores se acordaron que Foggy Nelson (Elden Henson) ahora trabaja con Hogarth (Carrie-Anne Moss), cada vez más complicada con respecto a su situación dentro de la firma. Entendemos que Jeri es la representación de ese poder inescrupuloso que, generalmente, está asociado a las figuras masculinas. La señora atraviesa la vida y la profesión sin rendirle cuentas a nadie, un poco para mantenerse firme en ese puesto que se ganó, y otro tanto como mecanismo de defensa. De esta manera puede justificar ese comportamiento tan desagradable, pero también ayuda a contrastar con sus momentos más vulnerables.

Hogarth no piensa dar el brazo a torcer en cuanto a su enfermedad (esclerosis lateral amiotrófica, ELA)  ni su trabajo, pero también admite que está sola en esta lucha y necesita de la ayuda de Jessica. Así sí, nos bancamos estas conexiones un tanto agarradas de los pelos. No es el caso de la trama del casero (J.R. Ramirez), Malcolm, el propietario y su chongo camboyano que, por ahora, vendría a reemplazar a la vecina histérica de la primera temporada. Uno de esos tantos baches argumentales que restan en vez de sumar.   

Mairzee impregna todo con una atmósfera de suspenso muy bienvenida, y hasta se anima al surrealismo y el terror. Así llegamos a descubrir el nombre de la doctora Leslie Hansen quien, además de estar asociada a los experimentos de IGH, estuvo de guardia en el Metro-General Hospital la noche en que Jessica llegó a urgencias. Y claro, de la que no se sabe nada desde la década del noventa. Jones y Walker deciden seguir esta pista y se tropiezan con los restos calcinados de un ser humano, que bien podría ser la escurridiza señora.

Mientras tratan de averiguar la identidad del muertito, Trish pone la carnada desde su programa radial. La persona que responde es la ¿mismísima? Hansen (Janet McTeer) que, en seguida, quiere tener una reunión a solas con la periodista. Claro que a Jessica le salta la mamá gallina y no permite que su amiga se arriesgue. En cambio, se dirige ella misma a la cita para tratar de descubrir algunas verdades.

En esos últimos minutos de “AKA Sole Survivor” tenemos más revelaciones que en toda la primera temporada. Sabemos, de boca de esta mujer –que nada tiene que ver con Hansen (al menos, por ahora)-, que Jessica casi muere después del accidente, y que fueron las acciones de IGH (mejor dicho, su tecnología de modificación genética) las que le salvaron la vida. Eso sí, los poderes no fueron intencionales, sólo un efecto colateral de los experimentos, en algunos de los “pacientes”.

Si le preguntamos a Jones, seguramente no se considera un “milagro”, y hubiera preferido morir en la mesa de operaciones, en vez de seguir sola y por su cuenta en un mundo sin familiares. No le queda mucho tiempo para lamentarse, ni seguir haciendo preguntas, porque la falsa Leslie se le retoba, demostrando sus propias habilidades sobrehumanas.  

Así quedamos hasta ahora, con nuevos interrogantes y algunas respuestas. De paso, no metieron chivito de “Cloak and Dagger” (¿lo captaron?) y aprovecharon a bucear, una vez más, en la culpa del sobreviviente. ¿Lo más flojito del episodio? La rapidez con la que despacharon a Simpson, un personaje que podría haber tenido más peso a lo largo de estos primeros tres episodios. Q.E.P.D.