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Analisis | Lo primero es la familia

ANÁLISIS: Jessica Jones S02E01: AKA Start at the Beginning

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Por: Jessica Blady

Jessica Jones está de regreso y te contamos sobre este arranque sin spoilers.

La primera temporada de “Jessica Jones” nos dejó una (anti)heroína diferente. Desde la pantalla de Netflix, Krysten Ritter se mete con cuestiones que, en apariencia, poco y nada tienen que ver con el accionar de los justicieros enmascarados y, ahí, es donde reside su mayor atractivo. La serie creada por Melissa Rosenberg -segunda dentro de la línea superheroica de la gran N- aprovecha al personaje creado por Brian Michael Bendis y Michael Gaydos para bucear en temas coyunturales, principalmente, relacionados con el género femenino. Jessica fue víctima de abusos (físicos y psicológicos), y carga con sus culpas y su estrés post-traumático tratando de no involucrarse emocionadamente con nada ni nadie porque así se siente menos “vulnerable”, curioso, si tenemos en cuenta que hablamos de una chica que tiene fuerza y resistencia sobrehumanas.

El arranque de la segunda temporada de “Jessica Jones” apenas hace alusión a “The Defenders” (2017), y retoma la historia de la protagonista, su exposición ante el mundo como esta “heroína salvadora”, pero también como la “asesina” a sangre fría que acabó con Killgrave (David Tennant), una muerte que le pesa mucho más de lo esperado.

Como su título bien lo indica, “AKA Start at the Beginning” -dirigido por Anna Foerster (asidua de “Outlander”)-, vuelve un poco al comienzo, mejor dicho, a la gestación de Jessica como la conocemos, y a tratar de averiguar (y reconstruir) como fue que adquirió sus poderes. Para ello debe repasar una y otra vez el accidente que mató a su familia, ese recuerdo que la persigue y no la deja salir adelante completamente.

Por ahí viene esta temporada, por enfrentar los traumas y superarlos. Por descubrir quién es realmente: la heroína que todos quieren que sea o la asesina que se rehúsa a ser. Complicado encontrar ese punto medio, sobre todo, si además, aparta a todos aquellos que la quieren ayudar.

En ese aspecto, Trish Walker (Rachael Taylor) sigue jugando un papel importantísimo en la vida de Jones. No sólo es su mejor amiga, es casi su hermana; la que ahora la pone en la senda de IGH, supuestamente, los responsables de sus habilidades adquiridas, y de experimentar con otros seres humanos como Will Simpson (Wil Traval).

La investigación intenta llenar algunos baches de hace 17 años atrás, pero para ello también debe remover los recuerdos de la pérdida de su familia. Un poco renuente, Jessica asume la tarea, más que nada, cuando descubre que puede haber otros como “ella”, sufriendo bajo los efectos de experimentos non santos.

“AKA Start at the Beginning” mantiene la calidad estética de la primera temporada, inspirada en el neo noir más detectivesco; nos engancha a su tiempo con este nuevo misterio, pero se toma las cosas con demasiada calma para un primer episodio que debería salir a la cancha con los tapones de punta, sobre todo, tras la fría acogida de “The Defenders”, y las entregas anteriores de este universo televisivo.

Ritter sigue siendo el punto más fuerte de la serie, secundada por Taylor y un Eka Darville (Malcolm Ducasse) que, de a poco, va encontrando su verdadero lugar en la narración, ahora como asistente de Jessica en Alias Investigations. Hay un nuevo jugador con ganas de desestabilizar a Jones -Pryce Cheng (Terry Chen)-, un investigador privado con más chapa que intenta ofrecerle un trabajo más estable; y el regreso de Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss), menos amigable que la temporada pasada, ahora enfrentando sus propios problemas personales tras la muerte de su esposa.

“Jessica Jones” sigue teniendo buenos temas de fondo, mucho más interesantes que la trama principal y superficial que nos presentan. Sí, sigue siendo un show con justicieros, superpoderes y experimentos científicos, pero el manejo de la ira, los traumas, las pérdidas y las culpas están mejor manejados y, al final del día, resultan más atractivos. Podemos pedir una protagonista que, de vez en cuando, vislumbre el rayito de esperanza y abandone por un momento el sarcasmo, la violencia y la bebida, pero esto se trata de un proceso de aceptación y aprendizaje, y todavía tenemos mucho por delante.

Este debería ser el camino para la segunda entrega, porque si no la densidad narrativa empieza a ser sus mayores estragos. Tenemos unos cuantos capítulos por recorrer (si tienen ganas) y, aunque este arranque no es brillante, si sienta unas buenas bases para seguir explorando un gran personaje femenino, y sacarnos el gusto a poco que nos dejaron sus compañeros de universo.