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Analisis | Caballo de guerra

ANÁLISIS: Tropa de Héroes (12 Strong, 2018)

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Por: Jessica Blady

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Otra de yanquis salvando al mundo occidental..., ¿y van?

Si vieron la pasada entrega de los premios Oscar (y ese montaje tan innecesario), entienden que los yanquis tienen un mambo importante con las guerras, los veteranos y el patriotismo, sin importar el tiempo o el espacio. Nadie discute el coraje de estos hombres y mujeres en el campo de batalla, pero el cine (sea de la latitud que sea) poco y nada se detiene a analizar los verdaderos efectos y consecuencias de semejantes conflictos armados. Claro que hay grandes excepciones, pero no es el caso de “Tropa de Héroes” (12 Strong, 2018), una historia basada en hechos reales que intenta buscar el equilibrio entre las partes… aunque mucho no le sale.

La película del casi debutante Nicolai Fuglsig nos mete de lleno en los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, y las acciones inmediatas que tomó la milicia estadounidense contra Al Qaeda y los talibanes para evitar nuevos ataques en suelo norteamericano.

Acá, un grupo de operativos de las fuerzas especiales súper entrenados, liderados por el inexperto capitán Mitch Nelson (Chris Hemsworth), deben infiltrarse en Afganistán y hacer equipo con un señor de la guerra local –el general Dostum (Navid Negahban)- para atacar algunas ciudades puntuales donde se esconde el enemigo. Ninguno confía en el otro, ambos tienen sus motivaciones, pero también se necesitan para cumplir sus objetivos.

Los doce hombres del ejército norteamericano tienen que cumplir la peligrosa misión en apenas tres semanas, después el clima invernal se va a poner demasiado crudo e intenso, impidiendo su paso por las montañas. Nelson les hace esta proposición a sus superiores, confiadísimo de sus hombres y sus tácticas, además de la promesa de volver a casa sano y salvo.

Dicen que las primeras impresiones son las que más cuentan, y Nelson no deja la mejor ante el general afgano. Igual, emprende la tarea con apenas seis hombres y el ejército de Dostum, “a caballo” por los complicados paisajes de la zona. Al parecer, esta es la única manera de llegar a territorio enemigo, una opción que Nelson no tuvo en cuenta a la hora de hacer sus planes.   

Lo que sigue son una serie de enfrentamientos con las huestes de Mullah Razzan, líder militar talibán y un verdadero déspota a los ojos de Dostum. El objetivo final es la ciudad de Mazar-i Sharif, que también está en la mira de otros señores de la guerra, rivales de Dostum que podrían poner en riesgo la cooperación con los norteamericanos.

Todo es acción, explosiones y bastante violencia explícita. Ah, y no nos olvidemos de los pobres equinos que no le huyen ni a las bombas ni a las balas (¿?). Fuglsig intenta dejar espacio para algunas reflexiones sobre la vida en Medio Oriente en contraposición con el “american way of life”, pero sus puntos más interesantes se pierden entre el constante patriotismo de Chris Hemsworth y el sacrificio del afgano como si no existieran puntos intermedios.

Es fácil identificar a los “buenos” y a los “malos” de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, después todo se vuelve nebuloso, y más arraigado a cuestiones políticas que a “defender al mundo de la tiranía” y esas cosas. El cine y la TV casi siempre nos devuelven estereotipos a la hora de hablar de terrorismo y los conflictos de Medio Oriente. “Tropa de Héroes” no aporta mucho a la discusión reflexiva, pero Negahban logra conmover (por momentos) con su postura en esta guerra –más interna que externa- que parece eterna. Después todo cae en lugares comunes, heroísmo y momentos con golpe de efecto que ya hemos visto en otras películas como “Vivir al Límite” (The Hurt Locker, 2009).

La narración se diluye en acción desenfrenada, bien filmada sí, pero totalmente vacía de sustancia. Al final todo es ‘buenos contra malos’, y una victoria triunfante. Victoria que no le puso freno a los ataques terroristas, ni a la guerra que estaba comenzando. “Tropa de Héroes” recopila una de esas tantas misiones secretas que no pueden darse a conocer hasta que pasa determinado tiempo. Hoy, los doce oficiales involucrados tienen su monumento como tantos otros miembros de la “montada”, pero en algún momento de la película, Fuglsig se olvida de los caballos por completo.  

“Tropa de Héroes” no exuda el patriotismo infumable de Michael Bay, pero no se aleja demasiado con la mirada constante del productor Jerry Bruckheimer. En definitiva, termina siendo una película bélica de súper acción con un gran elenco a la cabeza (sumemos a Michael Shannon y Michael Peña haciendo de buenos tipos), con reflexiones de manual y más de dos horas de insurgentes volando por los aires.

Esto ya lo vimos, una y mil veces; la diferencia es el “basado en hechos reales” y ese atisbo de tratar de empatizar con el otro. Una película 100% masculina y recargada de testosterona (como si a estos soldados no se les permitiera expresar ningún sentimiento), donde a las mujeres sólo les queda el rol de esposas abnegadas que esperan el regreso de sus maridos, o aún peor, las pobres musulmanas asesinadas por transgredir alguna ley estúpida, que sirven de “ejemplo” para demostrar que estos tipos son unos salvajes. Ciertas cosas podemos deducirlas por nosotros mismos, el problema siempre es el punto de vista, en este caso, presentado desde el lugar de los “ganadores”.

LO MEJOR:

- El despliegue visual.

- Michael Shannon hace de buen tipo.

 

LO PEOR:

- Esa veta patriótica que no se puede evitar.

- Una historia con pocas reflexiones.

- Aunque lo intenta, no puede evitar los lugares comunes.