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Analisis | Ni un poquito de tregua

ANÁLISIS: The Walking Dead S08E10: The Lost and the Plunderers (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Y sí, al final nos volvimos a enganchar con estos muertos.

Ya asumimos que “The Walking Dead” perdió el rumbo y va a tardar bastante (suponiendo que lo logre) en recuperarlo. Desde el comienzo de esta octava temporada estamos esperando un enfrentamiento, o algo que nunca llega, retrasado por momentos superfluos, pequeñas batallas, y pérdidas que pueden afectar la narración, mucho más de lo que deseamos.

Mientras que los primeros ocho episodios siguen paso a paso el plan de Rick (¿?) para diezmar al grupo de Negan –y ya sabemos que después de todo, sólo volvimos a la casilla de salida-, este regreso del midseason pretende insinuar un alto al fuego, en parte, para cumplir esa “fantasía” de Carl donde los sobreviviente de Alexandria, Hilltop y The Kingdom pueden convivir en paz con los Saviors en este mundo que, de por sí, ya es bastante brutal y peligroso.

Claro, el sheriff todavía está procesando la muerte de su hijo y parece no entender (o no querer entender) sus últimas palabras. En vez de esa tregua que Carl vislumbraba para el futuro, Rick se sigue empecinando en que alguien (Negan) pague las consecuencias, y a la primera oportunidad que tiene, va y le echa más leña al fuego.

“The Lost and the Plunderers” (los perdidos y los saqueadores) sigue una estructura bastante aleatoria y un tanto desprolija, cambiando el punto de vista y la linealidad entre diferentes personajes y situaciones; algunos que se van entrecruzando, y otros como Enid, que parecen salidos de la nada sólo para recordarnos que existía esa otra trama que casi nos habíamos olvidado.

Arrancamos con Michonne, sin dudas, de los mejores personajes que fueron quedando. A diferencia de Rick, sus sentimientos están más en orden, pero todavía tiene que asumir la pérdida definitiva. A ella se la ve más centrada y decidida, tanto sea para leer las cartas que dejó Carl, como para volver a Hilltop y reagruparse con la gente de Maggie. Pero Rick tiene otros planes: contactar a Jadis y regresar a la lucha, entendiendo que Nagan ya sabe que volvieron a cambiar de bando, y ahora pueden pagar las consecuencias.

Ahora que Alexandria ya no existe, los sobrevivientes van a necesitar de todos los aliados que puedan conseguir por el camino. Jadis nunca fue una persona de confianza, pero situaciones extremas requieren de estas medidas. Cuando Rick y Michonne llegan al basurero caen derechito en una trampa, y así quedan atrapados entre sus muros de basura, rodeados de caminantes, sin saber que fue de los carroñeros.

El director David Boyd quiere jugar un poco con el suspenso. Algo que logra a medias ya que quedan muchos agujeros narrativos, pero se agradece un poco la iniciativa y el ritmo más llevadero que le otorga al episodio, sobre todo después de la cháchara y el tedio de “Honor”.

Así saltamos a Negan y sus planes después del ataque a Alexandria. Está claro que le está costando subyugar a las diferentes comunidades de sobrevivientes, un punto que le hace notar Simon, su mano derecha. Cansado de las derrotas, el lugarteniente llega a cuestionar a su líder, una discusión que no termina muy bien qué digamos, y sabiendo que Simon no va a quedarse con los brazos cruzados esperando que Rick y los suyos se entreguen sin resistencia.

La idea del Savior: buscar otras comunidades más sumisas y no seguir confrontando a estos grupos que no se cansan de darles pelea. Una propuesta que Negan rechaza rotundamente, convencido de que todo se va a arreglar cunado Rick ya no forme parte de esta ecuación.

Negan termina enviando a Simon a recuperar la lealtad de Jadis y los carroñeros, sin darse cuenta que le está soltando la correa a su perro más inestable y rabioso. Nuestras sospechas se reafirman (era un tanto predecible) cuando él y sus hombres llegan al basurero y, desde su punto de vista, vemos como pierde la paciencia y decide acabar con todos, menos con la líder, obviamente para que quede de ejemplo.

¿Qué va a pasar entre Simon y Negan cuando éste descubra el desmadre y hecho de que desobedeció sus órdenes más directas? Lo más probable es que sume un nuevo conflicto a una trama de por sí saturada, pero puede ser un desencadenante para un enfrentamiento interno, y ese cese del fuego que Carl tanto anhelaba.   

En el medio de estos dos momentos que se conectan, tenemos la “historia” de Enid y Aaron, atrapados por las sobrevivientes de la costa cuando, una vez más, decidieron ir a pedirles un poquitito de ayuda para que se sumen a la resistencia. Claro, ni nos acordábamos de estos dos y su “misión” que, al final, termina en la nada. Uno de esas tantas situaciones de la serie que restan más que sumar, y sólo sirven para recordarnos que existen un montón de personajes pululando por el apocalipsis.

Parece que no podemos escapar de estos momentos que se interponen en el ritmo de la narración con personajes que a nadie le importan realmente. Un error más que frecuente de la temporada anterior, que se olvidaba de los verdaderos protagonistas para estirar una historia que cada vez tenía menos pies y cabeza. Desparramar a todos y alternar en sus peripecias no funcionó para nada, ¿se acuerdan?, o tenemos que volver a padecerlo.  

Otra de las perspectivas le corresponde a Jadis, personaje desagradable (todavía no superamos la traición) que, acá, aparece en su momento más vulnerable. Sola, tras la matanza del resto de los carroñeros a manos de Simon, ahora debe enfrentar el desprecio de Rick que la culpa por lo ocurrido. Hay que admitir que Pollyanna McIntosh entrega uno de sus mejores momentos, y hasta podemos empatizar con ella, mucho más que con el sheriff, cuya reacción es un tanto inentendible.

Estas son las actitudes que nos sacan, ya que no parecen corresponder con esos personajes que tanto idealizamos. Grimes fue teniendo sus altos y bajos (y sus decisiones estúpidas) pero, de alguna manera, siempre justificó hasta sus actos más atroces. Acá no tiene sentido que decida condenar a Jadis a una muerte casi segura, abandonándola a su suerte en medio de su grupo zombieficado. Hasta él se da cuenta de esta actitud tan chota cuando se defiende ante Michonne, pero no podemos echarle completamente la culpa, sino a los guionistas, que ya no saben cómo deformar a estos personajes.  

Después de ese bonito momento de “picadora de carne humana”, que nos recuerda que este todavía es un show de muertos vivos y gore (¿?), volvemos a ponernos en los zapatos de Rick, ahora sí de camino a Hilltop. Tras leer la carta que Carl le dejó a Negan, decide contactar al Savior para agitar un poco las aguas. Claro que este momento no tiene ningún sentido y contradice todos los deseos del adolescente que, por ahora, parece haber muerto en vano.   

Por primera vez, vemos a un Negan más humano (y menos histriónico y sobreactuado), afligido por la muerte del pibe, al que le tenía bastante respeto. Claro que ni él ni Rick piensan ceder terreno, y tras una conversación que reparte culpas y odios para todos lados, volvemos (una vez más) a ese punto de no retorno donde Grimes, supuestamente, va a seguir cargando con los muertos que Negan vaya dejando por el camino.

“The Lost and the Plunderers” nos entrega momentos y diálogos interesantes, pero parece que la historia y los personajes no dejan de andar en círculos. Nunca terminamos de avanzar, nunca hay un cambio significativo, y siempre estamos a la espera del golpe de efecto ¿y el cliffhanger? para seguir enganchados en este apocalipsis eterno.

Entendemos que Rick y Negan no van a bajar la guardia y convertirse en amigos, pero tiene que pasar algo que sacuda el rumbo de la historia, ya sea a favor de unos o de otros.