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Analisis | Steampunk Valley

ANÁLISIS: My Time at Portia (PC Early Access)

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Por: Maximiliano Baldo

Los fanáticos de Harvest Moon tienen un giro de tuerca y muuuuuchas horas por delante

Desde el lanzamiento del primer Harvest Moon, allá por el año 1996, la industria Gamer atestiguó el surgimiento de un nuevo género de nicho: los “juegos de granja” que pronto seguirían un formato de reglas básicas que los definirían como tales. Conocemos bien la historia, ¿verdad? El individuo que llega al pueblito aislado, posiblemente heredando la vieja granja de manos de un pariente cercano, que día a día tiene una cantidad específica de tiempo para realizar actividades a fin de generar productos para convertir en dinero que, a su vez, se invertirá en mejoras y materiales para generar más y mejores productos. Aquellos juegos colmados de personajes; habitantes del pueblito cercano a nuestro hogar de residencia; a quienes podemos caerles bien con la charla diaria y los eventuales regalitos; quizá al punto de mejorar nuestra relación personaje y, eventualmente, contraer enlace con aquella persona que tanto nos interesaba.

El formato está allí, reconocible; lo que no implica que deba seguirse a rajatabla. Cada juego de este género posee sus elementos originales, aquellos que le dan genuina personalidad y que captan nuestro interés. My Time at Portia es una de las opciones más recientes y su propuesta ciertamente capturó mi atención al punto de poder escribir esta reseña. Sin embargo, he de advertir que, pese a las casi 25 horas de juego que llevo experimentadas (más unas 3-5 horas adicionales con la versión Demo inicial, que sirvió de primer gancho), aún no ha transcurrido un año completo dentro del juego y, además, el producto aún se encuentra en Early Access, por lo que hay que considerar que muchos de sus actuales problemas pueden ser solucionados hacia la versión final, así como mucho de su contenido actual puede llegar a cambiar con el paso de los parches y las actualizaciones.

Habiendo dicho esto, permítanme llevarlos de viaje a Portia, una tierra que ha vivido parte de las guerras tecnológicas de antaño, las que han destruido enormes urbes para dejarlas hoy convertidas en ruinas de las que se extraen artefactos de gran interés; a veces para ser recuperados y estudiados para el beneficio de la tecnología; otras veces para ser destruido en pos de un futuro más natural. Aquí llegamos nosotros, atracando en el Puerto de Portia para ser inmediatamente presentados ante Presley, el presidente del Gremio de Comerciantes, quien nos dará la bienvenida al destartalado taller de nuestro padre, que ha partido hacia la aventura. Tras una sencilla misión de tutorial en la que debemos fabricar nuestras primeras herramientas; el pico y el hacha que serán el inicio de nuestro imperio; nuestro taller queda habilitado para aceptar comisiones y nosotros, libres de hacer lo que deseemos en la tierra de Portia.

Como en cada juego de este género, la partida se salva automáticamente al irnos a dormir. Durante el día podemos realizar una buena cantidad de actividades, desde la recolección de materiales para utilizar en nuestro taller hasta la interacción con los habitantes del pueblito cercano a nuestra base de operaciones. Lo primero que hay que destacar es que Portia es estéticamente interesante; no se trata de un pueblo chato de casas y calles cuadradas, sino de un laberinto de calles que suben, bajan y doblan por todos lados. Es muy agradable de ver, aunque durante nuestros primeros días nos sentiremos bastante confundidos al intentar explorar el lugar.

Tanto o más interesantes que el propio pueblo son sus habitantes. Portia es hogar de casi 50 personajes con personalidades y apariencias bien definidas; cada uno con labores y rutinas diarias, así como gustos y disgustos propios. Interactuar con ellos revela una variedad de opciones en base a nuestro nivel de relación con cada individuo, pudiendo en un principio hablar con ellos, darles un regalo diario, o incluso jugar al Piedra-Papel-Tijera o trenzarnos en combate (!). Ser atentos con nuestros vecinos, realizar trabajos para ellos y descubrir qué regalos les gustan más que otros, aumentarán nuestra afinidad para con ellos, lo que en el caso de algunos significarán mejoras a nivel personal (mayor energía, vida, ataque, defensa, etc) y, en otros, a nivel financiero (descuentos al comprar/vender en sus tiendas). Podremos enamorarnos de varios personajes del sexo opuesto, que con el aumento de confianza nos permitirán programar citas para conocerlos mejor, llegando eventualmente a pedirles matrimonio… si tenemos el nivel de afecto y el ítem especial necesario para eso, desde luego.

Hablemos ahora de nuestro taller. En este tipo de juegos lo usual es el diseño y cuidado de nuestra granja para generar ingresos. Portia hace las cosas un poquito diferentes y, si bien existe la posibilidad de sembrar y cosechar, el verdadero foco del juego está puesto en la fabricación de ítems y artefactos.

Contamos con una mesa de trabajo en la que podemos crear ítems siempre que tengamos los ingredientes necesarios en nuestro inventario, pero además tenemos una estación de ensamblado para la fabricación de maquinaria y artefactos de mayor porte. Nuestro padre nos dejó un libro con las primeras “recetas” que podemos utilizar; por ejemplo, un horno de piedra con madera y un taburete de piedra (que primero hay que fabricar en la mesa de trabajo). Este horno puede ser colocado en cualquier lugar de nuestro terreno y en él fundiremos minerales en barras de metal. Muy pronto notaremos la necesidad de fabricar más estaciones de trabajo para generar nuevas piezas especiales, necesarias en construcciones más avanzadas y complejas, y administrar el espacio limitado de nuestro taller demandará buena parte de nuestro tiempo.

Cada día podemos acercarnos al Gremio de Comerciantes para verificar el tablón de pedidos y elegir una comisión, tras lo cual tenemos un tiempo límite para terminar el encargo y presentarle los resultados a la persona que hizo el pedido, lo que nos otorga un pago en efectivo y una bonificación en nuestra relación personal con ese individuo, además de puntos de experiencia adicionales. Otras veces el juego nos impone misiones especiales que atañen a la línea argumental principal; encomiendas que no tienen un tiempo límite, pero que usualmente requieren de ingredientes específicos que sólo se encuentran en nuestras incursiones a las Ruinas.

Estas Ruinas son un punto de gran interés. Son una especie de mazmorra en la que podemos minar materiales a nuestro gusto. Madera encontraremos en cada árbol que talamos, pero piedras y—especialmente—minerales son más escasos en la superficie. Por eso debemos descender a las Ruinas, modesto pago para un pase semanal de por medio, para echarle el pico a un terreno totalmente deformable que sucumbe a cada golpe. En estas instancias se nos hace entrega de un propulsor y de unas gafas detectoras, las cuales pueden advertir la presencia de artefactos en las cercanías, dándonos una idea de en qué dirección debemos excavar. Dichos artefactos van desde ingredientes especiales hasta piezas de un artefacto mayor, aunque también encontraremos una abundancia de Piedras de Poder y Data Discs. Las primeras las utilizaremos como combustible en algunas maquinarias avanzadas, mientras que los discos definirán nuestro estilo de juego en Portia.

Ocurre que hay una división de creencias entre los habitantes del pueblo. Están aquellos que intentan redescubrir las tecnologías de antaño, para lo cual estos Data Discs han de ser examinados; y luego está la Iglesia de la Luz, que se opone a la tecnología y pide los Data Discs para ser destruidos. Entregar los discos al Centro de Investigación nos proveerá de nuevos diagramas para máquinas más modernas y funcionales, mientras que si damos los discos a la Iglesia de la Luz nos recompensará con “tecnología verde”; es decir, canteros para plantar y semillas especiales. Digamos que si lo que desean es seguir la ruta tradicional de Harvest Moon e intentar tener una granja, la iglesia de la Luz va a estar encantada de darles los materiales; pero si quieren seguir el núcleo de la historia de Portia, el Centro de Investigación es su lugar a visitar. También pueden optar por ambas rutas a la vez, ya que luego de haber descubierto toda la tecnología posible esos discos se irán acumulando para quedar sin uso, así que bien valen los materiales para expandir.

Hablando de expandir; otro elemento clásico de este género es la mejora y expansión de nuestro lugar de trabajo. Esto se logra desde tres frentes: mejora de mesa de trabajo, que nos habilita la fabricación de ítems más avanzados; mejora del hogar, que nos da una casa más grande; y mejora del terreno, que expande los límites de nuestro taller para colocar más máquinas. Cada expansión cuesta una significativa cantidad de dinero y materiales, pero a su vez nos dan más y mejor área para trabajar y un hogar más grande en el cual instalaremos más mobiliario; piezas que ofrecen beneficios a nuestro personaje.

Finalmente, hablemos del combate. Sí, combate. My Time at Portia cuenta con una especie de sistema de combate y un ligero elemento de rol en el que, al realizar ciertas acciones, ganamos experiencia. La experiencia se traduce en subida de nivel, y cada nuevo nivel nos da un Punto de Habilidad que podemos invertir en mejorar algún aspecto de nuestro personaje. Lamentablemente, el combate en su estado actual es uno de los puntos más flojos del juego, pues todo se reduce a dar golpes hasta que el enemigo caiga. Tenemos un botón para rodar, que puede ayudarnos a esquivar algún golpe, pero realmente no hay mucho más que decir.

En un principio los enemigos a derrotar son simples animalitos que vagan por las cercanías del río, los cuales nos dan algunos materiales específicos al sucumbir; pero con el correr de la historia y la habilitación de Ruinas más avanzadas encontraremos adversarios más poderosos; incluso jefes. Pronto comprenderemos la necesidad de ir bien equipados: una buena espada y ropas resistentes, así como medicinas y alimentos que recuperen nuestra salud y nos brinden bonificaciones a nuestros diversos estados; pero así y todo el combate sigue reduciéndose a golpear al enemigo hasta que alguno de los dos caiga primero.

No es el único problema del juego. En su estado actual de Early Access hay varias cosas que es necesario hacer notar. La principal es que, en efecto, el juego no está terminado y uno puede ver las puntas deshilachadas en varios sitios, principalmente en errores de ortografía en algunos textos y la incoherencia de los actores de voz, que no sólo van desde las buenas voces a los que no se pueden ni escuchar (por ejemplo, nuestro propio personaje), hasta los incongruentes niveles de volumen en los diálogos. También veremos que no todas las líneas están habladas, sino que a veces se intercalan voces y textos con sólo texto… en el mismo diálogo.

El diseño de los modelos de personajes no está nada mal, pero a veces uno siente que los desarrolladores deberían ponerle un poquito más de empeño en las expresiones faciales, que en varias oportunidades muestran ojos abiertos, casi vacíos. Hay reacciones interesantes; especialmente cuando le damos a un NPC un objeto que les disguste o que les encante; así que existe motivo para creer que esto se solucionará a futuro.

Este manojo de problemas, si bien chocante al aventurarnos por primera vez a Portia, con el paso del tiempo resulta cada vez menos importante. El núcleo del juego continúa siendo el punto de interés principal y, aunque alguna voz inesperada o alguna expresión carente de ánimo nos saque un poquito de la inmersión, pronto volveremos a disfrutar de los elementos principales de Portia. Si bien en su estado actual el combate aún necesita una buena pulida, y estando el juego aún en Early Access, no tengo ningún inconveniente en recomendarles jugar este juego en su estado actual.

Si disfrutaron con otros títulos similares (Harvest Moon, Stardew Valley) podrán encontrar en Portia todo aquello que quieren ver en este género tan particular, y quizá un poquito más. Hay mucho de bueno en My Time at Portia y, en lo personal, sé que seguiré jugando, esperando las actualizaciones y descubriendo todo lo que este pequeño universo todavía tiene para ofrecer.

 

 

LO MEJOR:

  • Portia es estéticamente bellísimo
  • Personajes queribles
  • Altamente enviciante

LO PEOR:

  • El sistema de combate necesita diversidad
  • Algunos problemas con las voces y expresiones de personajes