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Analisis | La casa de la bruja

ANÁLISIS: The Ritual

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Por: Florencia Orsetti

Una sorpresa británica de terror que tiene más que la típica película del grupito perdido en el bosque

David Bruckner es un director de colaboraciones (co-dirigió The Signal) y de cortometrajes. Muchos lo tendrán presente por películas antológicas de terror tales como V/H/S (2012) y Southbound (2015), pero The Ritual se antoja una película especialmente importante para los amantes del género porque es su debut en solitario como director de un largo. Bruckner tiene buena mano para el terror sobrenatural, ¿qué tan bien le habrá ido en este film?

Un grupo de amigos emprende un viaje a los bosques de Suecia para conmemorar la muerte de uno de ellos, Rob, quien murió asesinado en un asalto seis meses antes. Acá es cuando le prestamos especial atención a Luke (Rafe Spall), nuestro protagonista, un tipo sensible que se siente culpable por la muerte del amigo. Luke estuvo presente durante el asalto, pero se salvó porque los delincuentes no lo vieron. Ya sea por miedo o por puro instinto de supervivencia, decidió no jugar al héroe y no hizo nada para salvar al amigo.

Con este tormento psicológico a cuestas, Luke, Phil (Arsher Ali), Hutch (Robert James-Collier) y Dom (Sam Troughton) se lanzan a caminar por los parques nacionales suecos y todo marcha bien hasta que deciden tomar un atajo por los bosques. Acá es cuando los espectadores sabemos que probablemente no regresen con vida de la excursión.

Hay bastantes clichés en la premisa de The Ritual. El grupo de amigos resquebrajado por una tragedia nos remite a The Descent y el bosque maldito huele a Blair Witch por todos lados. Sin embargo, aunque a primera vista pudiese parecer que la película de Bruckner no tiene nada nuevo, lo cierto es que se guarda un desarrollo y un tercer acto impensados que la terminan por coronar como una de las primeras sorpresas de terror del año. Dentro del catálogo de Netflix es incluso más obligada, especialmente después de bodriazos como The Babysitter y la inmirable The Open House.

Cuando el cuarteto decide pasar la noche en una cabaña abandonada, el horror desciende sobre ellos. The Ritual tiene un trasfondo místico, de folclore europeo, muy típico del found footage, pero lo curioso es que el film no pertenece a ese subgénero, aunque sí se vale de las técnicas sugestivas y de amague que vienen funcionando muy bien desde Blair Witch. El miedo en The Ritual nos llega desde lo psicológico, con lo que nos da a entender y con los climas. Es una película más cerebral que visceral. Maneja un terror que incomoda y un suspense que inyecta curiosidad. No llegamos a saltar de la silla, pero nos mantenemos al borde, tensos, durante toda la película, pidiendo respuestas, pero siempre con un poco de cautela porque tenemos miedo de ver lo que todo el tiempo la película amaga con mostrar.

Estéticamente es un film muy bien cuidado también, tanto en la fotografía como en los efectos prostéticos y el CGI. Lo mejor de todo es que de este último no abusan en ningún sentido.

The Ritual funciona mejor en cuánto menos se sepa de ella y quizás por eso no puedo contar mucho del tercer acto, que quiebra casi todas las expectativas y se aleja del material original (la película está basada en la novela homónima de Adam Nevill). Al final, nos presenta a un monstruo que simboliza tanto una tortura psicológica como una amenaza real. El folclore sueco es más que ambientación y el desenlace está más apegado a las películas de terror de supervivencia.


The Ritual es terror sobrenatural, pero también tiene drama humano gracias al elenco tan creíble y delirio psicológico. Ahí es cuando entendemos que se parece más a The Descent que a Blair Witch. Y quiero aclarar que estas comparaciones son meramente explicativas, la película de David Bruckner gana por sí misma. Una sorpresa en varios sentidos.

LO MEJOR: 

  • Maneja el terror de forma inteligente. No repite sustos ni abusa de los sobresaltos. 
  • El elenco es sólido. El grupete tiene química y se se manejan realmente como amigos de toda la vida. 
  • El desarrollo es original. 

LO PEOR: 

  • Da algunas vueltas en el acto intermedio.
  • Hay clichés, pocos, pero los hay.