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Analisis | Al verlo te emocionas

ANÁLISIS: Dragon Ball FighterZ (XONE, PS4, PC)

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Por: Mariano Rizza

¿Es el juego definitivo de Gokú y Compañía o una decepción más para la enorme lista? Rippy tiene la posta.

Hace unos días el creador de Dragon Ball Akira Toriyama dio una entrevista en la que sorprendió al mundo declarando que no entendía el amor del público por la saga de su autoría. Y sin embargo, cualquier fanático podría darle mil razones a Akira. La inocencia en sus personajes, la búsqueda de autosuperación continua, la espectacularidad de sus poderes especiales o como todo esto sabe escalar, subiendo continuamente la apuesta. Tal vez, una buena manera de que Akira se reconecte con su obra sería jugar Dragon Ball FighterZ, ya que, más allá de lo que logra como videojuego, concentra de manera impecable todo lo que Gokú y los Guerreros Z significan para sus fans.

Nunca faltaron juegos de Dragon Ball Z (una forma elegante de decir que sobran bastantes), pero aún cuando se encontraban en una meseta creativa, los fanáticos no dejaron de apostar al producto que, sin desmerecer sus avances, tenía la cadencia de lanzamientos de un juego deportivo tipo FIFA, cambiando la portada pero entregando en líneas generales, las mismas mecánicas. FighterZ es el punto en la historia de los juegos de Dragon Ball equivalente al que Gokú descubre su origen o al que Gohan se convierte en Super Saiyajin 2 - es un cambio, una sorpresa, una mejora y por sobre todas las cosas, un momento de emoción. 

De buenas a primeras, sus mecánicas simplistas invitan a todo tipo de jugadores, dando la bienvenida al novato y desafiando al profesional. Los títulos de pelea suelen ser bastante excluyentes, pero en su economía de botones, FighterZ luce como un Street Fighter, pero se mueve como un Super Smash Bros. No hacen falta conocimientos previos para hacer una cadena de combos digna de clip de la EVO, haciendo que los más Krilins nos sintamos Vegeta. De la misma manera, da lugar a los jugadores más exigentes a entrenarse en un nuevo estilo de pelea, cosa que pondría a Gokú de lo más contento. A no malinterpretar: Dragon Ball FighterZ no es un juego fácil - es un juego accesible. De ahí en más, todo es entrenar.

Y el juego nos permite hacerlo de varias formas. Desde un HUB simpático y familiar que representa el predio del Torneo Mundial de las Artes Marciales, podemos recorrer distintos modos que van desde un tutorial más que recomendable que sólo nos roba 20 minutos hasta el modo historia (del que hablaremos en detalle más adelante), pasando por la torre arcade, el online y hasta un espacio desde el que podemos ser espectadores de las peleas que se desarrollan en línea. No hay un orden de juego que estemos obligados a seguir, y desde este hub FighterZ nos ofrece una serie de misiones sencillas, haciéndonos disimuladamente probar todo lo que él tìtulo tiene para ofrecer y compensándonos con la moneda interna del juego, que luego podemos cambiar por nuevos avatares, fondos y diversos elementos estéticos. Una lógica de juego mobile bien aplicada, que suma para quienes la sigan y no molesta para nada si elegimos ignorarla.

El modo historia peca de intrascendente, pero no por eso es menos recomendable. Mientras que no hay muchas maneras de volver a contar el mismo cuento y Xenoverse aún está demasiado vigente como para copiarlo, en esta oportunidad nos tocará a nosotros, como ente misterioso, pelear las batallas de nuestros personajes favoritos, luego de que un curioso evento deja al elenco incapaz de acceder a sus propias habilidades.

Este concepto básico que califica más de excusa que de argumento, se lleva mejor de lo que suena gracias a diálogos muy bien escritos que hacen gala del humor de la saga, y rupturas de la cuarta pared que suceden cuando uno menos las espera. No por esto quiero dejar de remarcar que es innecesariamente largo, el personaje nuevo no llega a ser una sorpresa satisfactoria y hasta la manera de dirigirnos de una pelea es confusa y tediosa, forzándonos a seguir un extraño tablero que emociona menos que el backgammon.

Pero todo esto pasa a un segundo plano cuando llega el momento de pelear. Dependiendo de como conformemos nuestro equipo de tres luchadores, las cinemáticas iniciales de cada combate serán únicas e irrepetibles, con los personajes haciendo referencia no sólo a encuentros previos, sino a la situación que los afecta a todos por igual en la actualidad. Estos instantes que no sólo dan revancha a los protagonistas sino a nosotros como fans y espectadores, se elevan gracias a la animación majestuosa, la cual por momentos calca frame por frame escenas icónicas del anime, haciendo una fiesta tanto para quienes las reconocen, como para quienes simplemente se están dejando maravillar por el nivel técnico del juego en sí.

Me encantaría decir que es un título perfecto, pero como aprendimos luego de ver tantas veces las repeticiones en el Magic, en el mundo de los Guerreros Z no existe la paz. Por momentos, el nivel de dificultad no sólo es alto sino confuso. En el modo arcade, los enemigos pasan de atajar todos los golpes con la cara, a no permitirnos tocar el piso desde que comienza la pelea hasta que termina. Esta irregularidad en la curva de aprendizaje puede resultar frustrante en un principio y, aunque resulta un buen anticipo de lo que serán las partidas en lìnea, no deja de ser un desajuste. Por su lado, las peleas online funcionan mucho mejor que en los períodos de Beta, pero pueden sorprender con una racha de inestabilidad de conexión y recuperarse en cualquier momento, transformando tu tarde en una loteria. 


Dragon Ball FighterZ es un muy buen videojuego, no solamente en la historia de la franquicia sino en el género de pelea en el que los juegos licenciados suelen verse con (justa) sospecha, pero en este caso es un punto a favor, ya que alcanza su forma definitiva siendo todo lo que tiene que ser la experiencia Dragon Ball Z, desde parecer un dibujo animado en movimiento hasta reproducir la personalidad de los personajes a la perfección tanto en cinemáticas como durante el gameplay. No pasa un segundo donde no sintamos que estamos jugando el cartucho de Sega que llegó al país, aún antes del desembarco del anime. O al menos así nos sentimos los que ya pasamos de los treinta.

Para todo el resto, el momento de identificación con la franquicia aparecerá en un momento u otro, ya sea por su humor, la acción, el fan service de poner a pelear a Yamcha contra Bills o la emoción de estar presenciando la escena más intensa del dibujo animado, pero en cada una de las batallas y no cada 30 capitulos de relleno. FighterZ es una apuesta segura para los recién llegados y los veteranos, los jóvenes y los viejos y hasta los fans de siempre y los turistas de la saga. Sus pequeñas irregularidades quedan sepultadas bajo horas de diversión y gracias a que cada Kame Hame Ha que estamos realizando, parece salir de nuestras propias manos. Akira Toriyama no recordará que es lo que hizo a la saga tan grande pero, al igual que nosotros, este juego lo tiene muy en claro.

LO MEJOR

  • Las mecánicas de combate
  • La adaptación de la propiedad
  • La intensidad del gameplay

LO PEOR

  • La curva de dificultad
  • Modo Historia innecesariamente largo
  • Inconstancia del modo online