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C:\D\JUEGOS\ - Recuerdos dinámicos

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Por: Maximiliano Baldo

Tags: msdosDynamix
Nuestra exploración en la arqueología digital revela un gran estudio muchas veces olvidado

La columna de esta semana no se enfoca en repasar los juegos de un género en particular a lo largo de la vida útil del MSDOS ni tampoco de hablar sobre un título específico, sino de hacer énfasis en un nombre en particular: Dynamix. Quizá muchos no lo recuerden pero tampoco podemos culparlos, debido a que este estudio de desarrollo y distribución de juegos tuvo una historia de caminos empedrados en el que debió pasar por varias manos antes de su eventual cierre.

Todo comienza con dos nombres: Jeff Tunnell y Damon Slye, dos graduados de la Universidad de Oregon que fundan Software Entertainment Company, estudio que apenas consigue lanzar un único juego, Stellar 7 para sistemas Apple II y Commodore 64 en 1983, antes de cambiar el nombre de su empresa a Dynamix en 1984, dándole la bienvenida al equipo a Kevin Ryan y a Richard Hicks, dos multifacéticos exponentes del gaming en aquella era.

Ya con el nuevo y definitivo nombre, Dynamix lanza Sword of Kadash en 1985, pero su primer juego para MSDOS vendría en 1987 con Arcticfox (originalmente lanzado en 1986 para otras plataformas).

Este juego de acción en primera persona sigue los estándares del clásico Battlezone de Atari y el mismísimo Stellar 7 que Dynamix crearía antes del cambio de nombre. A bordo de un tanque debemos movernos por el terreno 3D dando cuenta de toda clase de enemigos poligonales, cuidándonos de sus ataques. Para aquella época lo que se podía ver en el juego causó muchísimo interés, volviendo al título un éxito inmediato.

Algo que veremos a lo largo de este texto es que Dynamix no se podía quedar en un único género. En 1987 lanzan Skyfox II: The Cygnus Conflict, secuela del primer Skyfox de 1984, ahora para MSDOS.

Se trataba de un simulador espacial en primera persona; una propuesta interesantísima para la época, aunque el estudio ya tenía algo de experiencia por sus anteriores juegos de perspectiva. Por eso, quizá, salen luego a crear algo tan diferente y original como Caveman Ugh-Lympics en 1988.

Se trataba de una parodia de los Juegos Olímpicos, pero en la Edad de Piedra, y sus eventos estaban fundados en las actividades de la época, como encender fuego, salto alto de dinosaurio, carreras de saurios, peleas a garrotazos y, el más inusual de todos, el lanzamiento de pareja en el que un cavernario arrojaba a su esposa como si fuera el martillo. Una brutalidad hilarante para disfrutar, especialmente en multijugador con amigos.

Aquel juego había sido desarrollado para Electronic Arts, quien distribuyó el producto hasta en una versión para NES. Por aquellos años Dynamix también había producido otros juegos de deporte tradicional, como Championship Baseball (1986, desarrollado para Atari) y Peter Rose Pennant Fever (1988, para Gamestar); también siguiendo con sus simuladores, ahora con el interesante F-14 Tomcat de 1988, desarrollado para Activision, y el memorable A-10 Tank Killer de 1989, publicado por la misma Dynamix.

Es en ese mismo año de 1989 que Dynamix lanza uno de sus títulos más originales: esa cosa fantástica llamada David Wolf: Secret Agent.

Tratar de explicar este juego sólo con palabras y/o imágenes estáticas es un despropósito, así que acá tienen un longplay del juego completo que recomendamos ver en su totalidad poque no tiene desperdicio.

Como podrán ver, se trata de una historia de espías al mejor estilo James Bond, pero con “cinemáticas” compuestas por imágenes de actores reales, diálogos en cajas de texto y múltiples secuencias de acción en escenas 3D súper-poligonales. Se destaca la variedad de actividades en dichas escenas; desde controlar un parapente hasta una persecución en auto, pasando por una caída libre para alcanzar a un tipo que se tiró de un avión (sí, igual que en Point Break) y hasta un escape en un avión prototipo robado por el maloso de la película—DIGO, del juego.

Dynamix sumó varios títulos originales en aquel distante 1989, incluyendo un juego de Ghostbusters II (Cazafantasmas 2) y otro de Die Hard (Duro de Matar); pero volvieron a la simulación con otro clásico, titulado Mechwarrior.

Este juego, el primero de la serie, sigue algunos estándares de otros títulos de simulación de Dynamix, con la diferencia de que ahora no se trata ni de tanques ni de aviones ni de naves espaciales, sino de Mechs. Estos lentos pero imponentes vehículos bípedos se ganaron el aprecio de los jugadores, dando inicio a un nuevo sub-género en el rubro de la simulación.

Pero algo está pasando. Los números no cierran. Dynamix no rinde lo esperado y debe tomar una decisión al respecto. La decisión es venderse a Sierra On-Line y pasar a desarrollar juegos para ellos. Pese a que Sierra estaba más interesada en los simuladores, Dynamix aprovecha para desarrollar otras cosas, empezando por Rise of the Dragon en 1990.

Con toda la onda Blade Runner, este juego ya empieza con los “homenajes” desde la estética cyberpunk hasta el nombre de nuestro protagonista, que es William “Blade” Hunter, detective privado al que le encomiendan la investigación del asesinato de la hija del alcalde. Por supuesto, como toda buena producción cyberpunk-a-la-Blade-Runner, la historia se desenvuelve entre el poder de los Sindicatos, uso de drogas, conspiraciones de todos los sabores y la mar en coche. El juego en sí es una aventura point-and-click con segmentos de gameplay en el que Blade recorre nieveles casi plataformeros, saltando y disparando.

También en 1990, Dynamix volvía a hacer gala de sus juegos de simulación con uno de sus títulos más icónicos: Red Baron.

El punto de interés de este juego reside en su temática. Alejándose de los aviones modernos y las versiones de naves espaciales y Mechs, esta vez Dynamix viaja al pasado para darnos un banquete aéreo en la Primera Guerra Mundial. Una colección de casi treinta vehículos voladores de aquel primer gran conflicto bélico está a nuestra disposición, tanto desde las líneas Aliadas como las Alemanas, y los fanáticos del género se ganaron el honor de llegar a combatir contra el mismísimo Barón Rojo, Manfred von Richthofen.

En 1991, Dynamix continúa desarrollando genialidades; en especial juegos de aventura gráfica. Es el año de Heart of China, una aventura que nos lleva a la China de 1930 para intentar rescatar a la hija de un acaudalado empresario de las garras de un líder Chino, situación que continúa escalando a medida que avanzamos la trama. El juego tenía un sistema similar a lo visto en Rise of the Dragon, incluyendo las secuencias de gameplay más de acción.

El juego que más nos interesa, sin embargo, es The Adventures of Willy Beamish.

Esta aventura point-and-click se destacaba desde el vamos gracias a su colorido estilo de arte caricaturesco. Nuestro protagonista, el joven Willy que da título al juego, es un niño de 8 años que solamente quiere pasarla bien durante sus vacaciones de verano, pero todo a su paso parece querer negarle la diversión. Es interesante que la mayoría de los problemas a los que Willy se enfrenta son eventos típicos de la juventud. Más aún, Willy debe tener cuidado y mantener una buena relación con sus padres, o de lo contrario lo terminarán enviando a una escuela militar, así que lo mejor será portarnos bien y hacer todo lo que papá y mamá nos ordenen… para luego salir a jugar. La aventura transcurre en tiempo real y muchas escenas dependerán de que Willy esté en el lugar preciso en el momento justo.

Destaco este juego porque fue el último que desarrolló Jeffrey Tunnell antes de abandonar Dynamix para ir a desarrollar por su cuenta… o casi, como veremos luego.

También en 1991 se desarrolla Nova 9: The Return of Gir Draxon; la secuela de Stellar 7, aquel primer juego que luego Dynamix regresaría en una remake, en 1990. En 1992 regresa el Barón Rojo con un editor de misiones, apropiadamente titulado Red Baron: Mission Builder. Los que querían más simuladores fueron bendecidos con Aces of the Pacific.

Llega 1993 y un par de notables títulos. Uno de ellos fue Betrayal at Krondor.

Basado en la saga Riftwar de Raymond Feist, y co-escrito por el mismísimo autor, este juego de rol nos lleva por una aventura de fantasía medieval en el que un grupo de personajes debe derrotar al maloso de turno. El juego contaba con un sistema de navegación en un mundo tridimensional desde la perspectiva en primera persona, aunque al entrar a los pueblos la navegación pasa a una serie de imágenes estáticas que representan diferentes sitios de interés.

Mientras los fanáticos de los simuladores disfrutaban de Aces Over Europe y los adeptos al point-and-click se deleitaban con Space Quest V: The Next Mutation (el primer juego de Space Quest desarrollado por Dynamix), otro juego llegaba para crear un género en sí mismo: de la mente de Jeffrey “Me Tomé El Buque Pero Igual Seguí Programando” Tunnell surge la primer instancia de uno de los juegos más ingeniosos de todos los tiempos: The Incredible Machine.

Todos los juegos de la serie siguen la misma premisa: construir una máquina digna de Rube Goldberg para cumplir con algún objetivo específico. Las bolas ruedan por pisos y rampas, los globos se elevan, los subibajas suben y bajan (apropiado), la dinamita estalla, el ratón busca el queso, el gato busca al ratón y el jugador se divierte de principio a fin.

El éxito del juego hace que se desarrollen muchos más. Para empezar, una versión “mejorada” del original, The Even More! Incredible Machine, que además de los más de 80 puzzles originales añadía 70 más, además de nuevas piezas para jugar; Sid & Al’s Incredible Toons, una versión caricaturesca del concepto del juego, aprovechando las “leyes de los dibujos animados” para causar reacciones especiales; y The Incredible Machine 2 (este en 1994), que regresa el formato a sus orígenes “serios” para darnos mucha más diversión ingeniosa.

1994 sería otro año colmado de productos. Dynamix se luce con más simuladores, destacándose Aces of the Deep (un juego de submarinos) y Metaltech: Battledrome.

Este nuevo juego de Mechs nos deja controlar uno de estos titanes para salir a recorrer escenarios cuasi-3D, algo que Dynamix viene haciendo desde sus orígenes, pero ahora con varios años de evolución para sacarle el jugo al formato. Más aún, ese mismo año sale Earthsiege, una expansión que añade voces digitalizadas al juego original y mucha más calidad al producto en general.

Dynamix continuó desarrollando buenos juegos, aunque para estas épocas su enfoque estaba pasando del MSDOS a Windows, por lo que nuestra cobertura de sus títulos está a punto de llegar a su fin con un último ítem a destacar y un final agridulce. En 1996 desarrolla Rama, una nueva aventura point-and-click en primera persona con temática sci-fi basada en los trabajos de Arthur Clarke, aunque su jugabilidad se acercaba más a la de Myst.

La historia del juego nos muestra un escenario poco habitual: un objeto desconocido ha entrado a nuestro sistema solar y su procedencia es alienígena. La Agencia Espacial Internacional ha enviado a un grupo de científicos a estudiar el objeto, denominado “Rama”, y pronto descubren que se trata de un recolector de especies alienígenas. Pero uno de los astronautas muere por motivos desconocidos y se nos envía como reemplazo, aprovechando la volada para pedirnos investigar las causas de la misteriosa muerte y, ya que estamos, el secreto detrás de Rama.

Lamentablemente, 1996 también es el año en que Sierra On-Line es vendido a CUC International, y aunque Dynamix continuó desarrollando buenos juegos para Windows y otras plataformas, los cambios de gerencia terminaron afectando a la desarrolladora, que no pudo mantenerse en pie. Debido a una reestructuración de Sierra en 1999 (palabra temida en el mundo Gamer), Dynamix cesó como marca, para finalmente cerrar sus estudios dos años más tarde, en agosto de 2001.

Los años del MSDOS fueron una época de pioneros; muchos de los cuales hoy son vagamente recordados. Se destacaba la creatividad de sus desarrolladores, siempre brindando una dosis de saludable originalidad aún en conceptos similares; arriesgándose a salir del molde, a romper esquemas; algo que, en estos tiempos modernos, podemos ver desde las trincheras de los desarrolladores Indie.

Dynamix fue uno de los ejemplos más contundentes; un conglomerado de ideas que floreció con el paso del tiempo, cuyos frutos son todavía hoy dignos representantes de lo mejor de una era. Pero con el paso del tiempo llegan los estándares de una industria que tenía cada vez más reglas, siempre más restricciones, cada vez más complejidades.

Y aun así, en poco más de diez años, Dynamix nos ofreció toneladas de títulos interesantes en más géneros y conceptos de lo que muchas empresas modernas se atreverían hoy en día. ¿Qué se buscaba en aquel entonces; “más cantidad” o “más calidad”?

“¿Por qué no ambos?”, habría dicho Dynamix. Tienen todo un catálogo para demostrarlo.

Hasta la próxima…