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Analisis | Fantasma del pasado

ANÁLISIS: A Ghost Story

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Por: Jessica Blady

Una historia sobrenatural bastante particular.

Tras una carrera 100% independiente, el realizador David Lowery pasó a las ligas mayores con la remake de “Mi Amigo el Dragón” (Pete’s Dragon, 2016), pero a pesar de las buenas críticas, el éxito de taquilla no lo acompañó. Por eso volvió al terreno que mejor conoce: las historias chiquitas, intimistas y contemplativas de la mano de “A Ghost Story”, un drama romántico sobrenatural, bastante particular, desde la estérica y la narrativa.

Casey Affleck (simplemente C) y Rooney Mara (M) son una pareja que se quiere, pero ella, por simples supersticiones, tiene la necesidad de mudarse de la vieja casa que comparten. Él, un músico sensible, parece un poco más renuente, ya que se siente conectado con los recuerdos que se encierran en esas cuatro paredes.

La tragedia termina tomando una decisión. Él muere en un accidente de auto, y estando todavía en la morgue se transforma en un fantasma (si, con sábana y todo) que decide no seguir por el camino de la “vida eterna”, y volver al hogar donde vaga y atestigua el dolor y la depresión de su amada. No hay contacto, ni conexión alguna. C sólo puede observar como pasa el tiempo, y como M va atravesando las diferentes etapas hasta aceptar la pérdida y seguir adelante con su propia vida. Finalmente, la chica se muda, y C debe permanecer allí a la espera de ese “algo” que sigue buscando.

Los años pasan, décadas, la vivienda acoge a otros habitantes que atraviesan sus vidas sin notar la presencia del fantasma, obviamente, hasta que este intenta llamar la atención, sin saber/entender que sus acciones pueden provocar más terror que curiosidad en los otros. C no es el único ente que espera. Al otro lado de la ventana, en la casa vecina, también existe un fantasma que ya olvidó su propósito. Esta es la idea de Lowery, un tanto experimental, la de jugar con la futilidad del tiempo, como percibimos la eternidad y nuestro paso por este mundo.   

El realizador se decide por cierta literalidad, de ahí que su fantasma sea casi caricaturesco. Pero no hay nada de humor en la presencia de Affleck, más bien tristeza y mucha soledad que se intensifica con el paso de loa años. También esa claustrofobia que viene con el encierro, reforzada por la elección del cuadro y la imagen acotada en la pantalla.

Lowery se toma su tiempo para que entendamos el propósito de esta historia fantástica. Al principio cae en la trampa de su propia narrativa y se detiene demasiado en las pequeñas acciones, pero pronto retoma un ritmo más interesante y avanza, demostrando que no es necesario un gran presupuesto cuando se saben utilizar las herramientas del lenguaje como el montaje y el sonido.

Acá los diálogos son superfluos, casi innecesarios, por eso el director se concentra en el entorno y las “reacciones” de C  que, aunque no veamos su rostro, bien podemos adivinar cada uno de sus gestos de frustración y desamparo.  

“A Ghost Story” es un relato mucho más metafísico que sobrenatural o fantástico. El ‘fantasma’ termina siendo una metáfora agridulce de la propia existencia humana, y la del artista si se quiere, no apto para un público más “racional” y afecto a la acción por sobre lo meramete subjetivo. Un experimento visual más que interesante, pero que por momentos se pierde en sus propias ideas y su propio lenguaje acotado.

 

LO MEJOR:

- La literalidad absurda le funciona.

- El aprovechamiento de los recursos.

- La simplicidad narrativa.

 

LO PEOR:

- Es muy de nicho.

- Abusa de sus propios tiempos narrativos.