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ANÁLISIS: Wheelman

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Por: Jessica Blady

Gran estética, una premisa interesante, pero se queda por el camino.

Imagínense un cruce entre “Locke” (2013) y “Drive: Acción a Máxima Velocidad” (Drive, 2011), pero ni tan bien filmada, ni tan bien actuada. “Wheelman”, igual logra transmitir ese sentimiento de vértigo y adrenalina tan propio de las películas de acción que involucran salideras y persecuciones alocadas, pero en cierto punto se queda sin argumentos y solo nos deja con una trama criminal bastante floja.

Jeremy Rush debuta tras las cámaras con esta producción original de Netflix, producida por Joe Carnahan (“El Líder”). Su propuesta es interesante: Frank Grillo es el hombre detrás del volante, el encargado de manejar el vehículo de huida durante un robo organizado por su compañero Clay (Garret Dillahunt). El muchacho debe pagar sus deudas, por eso acepta este trabajito tan peligroso, poniendo en riesgo la seguridad de su propia familia.

Pero nada luce bien desde el principio y el chofer (no, no tiene nombre, al igual que el personaje de Ryan Gosling en la película de Nicolas Winding Refn) se ve obligado a recoger el dinero del atraco y abandonar a los ladrones en la escena, tras recibir un misterioso llamado que lo alerta de una traición. Desde ahí, todo va cuesta abajo y el resto de la noche se debatirá entre las opciones que le ofrecen dos individuos desconocidos que lo acosan a través de su celular para que entregue el preciado botín.

Sin saber en quien confiar, el chofer analiza sus opciones. Mientras recorre la ciudad, no deja de recibir llamados de estos dos hombres; intenta contactar a su socio, o a cualquiera que le de una mano, al mismo tiempo que lidia con la vida familiar: su hija adolescente y su ex esposa.

Esto no se trata de dinero, y el conductor pronto descubre que hay dos grupos mafiosos involucrados. Él, por supuesto, está en el medio, y tendrá que buscar la forma de salir sin morir en el intento.

Rush nos pone, literalmente, en el asiento del conductor. Se enfoca en cada detalle, cada una de las escapadas, los giros, las frenadas abruptas, y la tensión que va creciendo a medida que pasan las horas (¿o son apenas estos ochenta minutos de película?). Pero no hay mucho más para contar. Los personajes son seres anónimos y, en muchos casos, cabos sueltos que no terminan de encajar. Hay muchas voces en el teléfono, pero poco sabemos sobre cada una de las partes que conforman este juego criminal.

Rush comienza con el pie derecho y un buen estilo visual que no necesita anclarse en un lugar y tiempo específico, pero se embrolla en el camino y tropieza, cayendo en algunos lugares comunes del género, o sumando momentos un tanto inverosímiles.  

“Wheelman” podría ser una gran película de acción, pero prioriza la forma por sobre el contenido. No molesta tanto la (falta de) identidad de sus personajes, aunque su bidimensionalidad nos aparta del relato y no nos deja empatizar con este protagonista que nos mete de lleno en la escena. No hay matices, ni riesgo verdadero. Ninguna emoción por parte de Grillo, inmutable hasta cuando se trata de su familia. El relato criminal tampoco suma mucho, y todo se queda en una gran consigna. Igual, son apenas 80 minutos de tu tiempo para streamear en la gran N, una buena opción para amantes de la adrenalina sin muchas pretensiones.

 

LO MEJOR:

- Un comienzo prometedor.

- Que se desprenda del peso tempero-espacial.

- Los climas que genera.

 

LO PEOR:

- Le resta importancia a la historia.

- Se pierde en su propio concepto.