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Analisis | Straight a pose

ANÁLISIS: The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story S02E01: The Man Who Would Be Vogue (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Escándalos, crimen, cultura pop. Ryan Murphy sigue buceando en los casos más resonados de los 90's.

Con “The People v. O. J. Simpson: American Crime Story” (2016), Ryan Murphy sumó su granito de arena al llamado “reality TV”, además de un montón de premios y buenas críticas para la reconstrucción de uno de los litigios más resonados de la década del noventa. La idea no era sólo hablar del crimen en sí, sino de su contexto, sobre todo el circo mediático y las extravagantes figuras que se dieron a conocer a lo largo del juicio.

Si de los noventa se trata, y de crímenes resonados hablamos, Gianni Versace calzaba como anillo al dedo para la segunda temporada de este drama biográfico que, obviamente, suma ficción e introduce historias paralelas para llegar a entender los motivos que llevaron a perpetrar el asesinato de este emperador de la moda.

El mismo Murphy se hace cargo de “The Man Who Would Be Vogue”, primer episodio de esta temporada que muestra los momentos previos al crimen, los de Gianni (Edgar Ramírez) y los de su asesino Andrew Cunanan (Darren Criss), el 15 de julio de 1997 en la puerta de la casa del diseñador frente a las playas de Miami.

Inmediatamente, el director nos traslada a San Francisco, unos siete años antes, a ese instante donde Cunanan conoce a Versace y logra “conquistarlo” gracias a sus encantos y sus mentiras. Todo en la vida de Andrew resulta ficticio, en comparación con la pasión y autenticidad que demuestra el modisto, menos la obsesión que se va despertando. De vuelta en 1997, comienza la trama policial propiamente dicha, cuando la policía y el FBI entran en acción para intentar capturar al culpable,  indirectamente, sacando a la luz los secretos más oscuros de la vida privada del magnate de la moda.

Versace tiene una pareja consolidada con Antonio D'Amico (Ricky Martin), pero esto no le impide concretar otros encuentros amorosos, entre ellos y posiblemente, con su propio asesino. También tiene un imperio en expansión que, ahora, quedará en manos de la familia -sus hermanos Santo (Giovanni Cirfiera) y su hermana Donatella (Penélope Cruz)-, que no sólo deben lidiar con el dolor de la pérdida y los negocios, sino intentar mantener la privacidad de su hermano lo más privada posible.

“The Man Who Would Be Vogue” plantea estas dos aristas: la investigación y el caso criminal, y la persona pública en medio de una historia donde el morbo y lo mediático juegan un papel más que relevante.

Murphy se da el gusto de jugar a sus anchas y elevar a la enésima potencia su estética, de por sí, exuberante, sumando el estilo tan barroco y opulento de Versace, que convierten cada escenario en una puesta casi teatral, operística (gracias también a la banda sonora); el marco perfecto para esta tragedia moderna.

La vida del diseñador, al igual que la de su asesino, se nos presentan como una fantasía, en parte cargada de excesos, pero detrás de las máscaras, los brillos y la seda hay seres humanos y es ahí donde debería triunfar la serie, al igual que como ocurrió con O. J. Simpson. “The Man Who Would Be Vogue” despierta esa curiosidad, y claro, un poco del mismo morbo que los transeúntes de Miami al ver la sangre en los escalones de la mansión Versace, dispuestos a formar parte de este pedazo de cultura pop, y guardar un suvenir como recuerdo.

Visualmente imponente, se trate de los jardines de la casa del diseñador o un edificio destartalado que se tiñe de la misma estética; buenas actuaciones (exceptuando, tal vez, algunos acentos) y una historia criminal que promete, “The Assassination of Gianni Versace” se nos presenta aún más kitsch que su antecesora y ya nos vamos preparando para los escándalos y las celebrities.