Publicado el

Analisis | Situaciones extremas requieren medidas extremas

ANÁLISIS: Black Lightning S01E01: The resurrection (Spoilers)

Volver a la home

Por: Jessica Blady

El héroe que necesitamos.

La cadena The CW la viene remando bastante bien con su Arrowverse. El 2018 nos trae un nuevo héroe pero, por ahora, no hay ninguna intención de que comparta universo con Oliver, Barry y compañía. Y se entiende.

“Black Lightning” se mueve bajo sus propias reglas, mucho más cruda y contemporánea que sus fantásticas compañeras. No es que no carezca de acción, superpoderes y aventuras, pero desde el vamos carga con un mensaje sociopolítico muy diferente, y situaciones raciales que podemos encontrar en la tapa de cualquier diario de los Estados Unidos.  

Salim Akil es la mente creadora y el director de este primer episodio que nos presenta a Jefferson Pierce  (Cress Williams), el abnegado y respetado director de la secundaria Garfield que, desde hace siete años, intenta mantener a los estudiantes por el buen camino y alejados de las pandillas y el crimen que no dejan de azotar al barrio.

Pero Pierce esconde un secretito. Hace nueve años hizo una promesa, y para proteger a su familia y su propia integridad, abandonó el manto de Black Lightning, vigilante justiciero que solía mantener a los criminales a raya y a la policía tras sus huellas.

No mucho cambió desde entonces, y aunque Jefferson descubrió que podía salvar más personas con su aporte a la comunidad que como superhéroe, las circunstancias van a propiciar la “resurrección” del jubilado Black Lightning cuando sus hijas sean secuestradas por el irascible miembro de los 100, la pandilla que aterroriza el vecindario. Por un lado está Anissa, la mayor, profesora y activista que lucha por la seguridad y la erradicación de estos grupos violentos, claro está, atacando a la policía en el proceso. Por el otro, Jennifer, adolescente poco comprometida que solo busca pasarla bien sin medir las consecuencias.  

Por más que quiera mantenerse al margen y dejar que los oficiales hagan su trabajo, Jefferson va a volver a calzarse el traje con la bendición de su ex esposa (Christine Adams), y la ayuda de Peter Gambi (James Remar), su “sastre” de confianza. Black Lightning es el símbolo de esperanza que la comunidad necesita, pero también es uno de los criminales más buscados por la policía.

“The resurrection” no se mete en historias de origen, pero muestra aquel ocaso del héroe que eligió a su familia por encima de la acción nocturna. Akil no escatima violencia, ni se anda con muchas vueltas a la hora de tocar el tema del racismo y la brutalidad policiaca. Es más, el acoso constante y la “portación de cara” es la primera chispa que enciende el regreso de Black Lightning, esto, sumado a otras injusticias que ve día a día por las calles.

Así, “Black Lightning”, al igual que el próximo estreno de “Black Panther”, se vuelve más relevante desde sus temas y mensajes directos, en una era donde la xenofobia se niega a desaparecer, un tantito amparada por ciertos líderes políticos (bah, Trump). Pierce es ese personaje que decide tomar medidas extremas cuando la situación lo amerita, pero tampoco se rinde ni deja de luchar desde su posición de educador. Es como si le pusiéramos superpoderes a esos grandes directores del cine y la TV como Joe Clark (Morgan Freeman en “Lean on Me”) o el George McKenna de Denzel Washington, que no necesitan un traje estrafalario para hacer una pequeña diferencia entre sus estudiantes y su comunidad.  

Claro que no deja de haber poderes, acción y rayos por todos lados (admitamos que los efectos y ese traje no son su fuerte), pero su estilo dramático policial le aporta una nueva atmosfera al género superheroico televisivo, y hasta consigue brillar ahí donde “Luke Cage” perdió el rumbo.    

Este primer vistazo de “Black Lightning” rompe un poco el esquema de las series de The CW, y eso no tiene nada de malo. Más allá de la ciencia ficción y la aventura resulta, incluso, más madura y coyuntural que sus compañeras de cadena; aunque al igual que en el Arrowverse, se especializa por mantener la inclusión, la diversidad y el feminismo bien presentes en el candelero.