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Editoriales | De juegos, textos y hardware

Mis cosas favoritas de 2017 x Mega

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Por: Maximiliano Baldo

El año de nuestro ermitaño Indie pasó por muchos puntos altos. ¡Leé su resumen!

Este año ha pasado de todo, pero siento que, a nivel creativo, estuvo bastante positivo (con rima y todo, para demostrar la creatividad… ah, cualquiera me mandé ahí). No sólo los últimos doce meses han generado una abundante cosecha de juegos memorables, también han sido causantes de varios eventos notables, tanto en el mundo Gamer como en mis aportes a Malditos Nerds.

Permítanme, entonces, hacer un repaso de mis cosas favoritas de este 2017 que se va… se va… se va…


Nueva PC

Tengo que empezar con esto. Finalmente, luego de años con mi fiel papa con cables, llegó la hora de cambiar de PC a un sistema más moderno y poderoso. De repente tuve acceso a una tonelada de títulos que antes andaban “hasta ahí nomás” con mi anterior equipo, y además me abre las puertas a futuros lanzamientos sin tener que preocuparme para ver si funcionarán o no con mi PC. Es una nueva etapa que la estrené con The Witcher 3; y si eso no es empezar a lo grande, no sé qué será.


Steam en Pesos

Siendo un Gamer casi exclusivo de PC (Nintendo tiene una muy leve comisión entre 3DS y Wii U, aunque ya no pienso comprar nada más para esos sistemas) no puedo no hacer mención de esto: el más grande portal de venta de juegos digitales de Internet finalmente acepta Pesos Argentinos, y la sorpresa fue que el valor de cambio fue extremadamente positivo, en especial porque pudimos disfrutar de dos períodos de superofertas desde la inclusión de nuestra moneda (las ofertas de Día de Acción de Gracias y las actuales Ofertas Navideñas). ¡Qué bueno que cambié de PC a tiempo!


Emociones fuertes

¿Quién dice que los videojuegos no nos pueden hacer moquear? A lo largo del año pude descubrir títulos que, de una forma u otra, me generaron emociones intensas. Puedo empezar por el más reciente, Getting Over It with Bennett Foddy, que, luego de la ira que su sistema de física trajo a mi ser, la forma de narrativa del propio Foddy y sus explicaciones fueron reemplazando la furia por un entendimiento que no esperaba obtener.

A principios del año me obsesioné con Night in the Woods y algunas de sus temáticas que me pegaron demasiado cerca, al punto de cuestionarme algunas cosas. Open Sorcery resultó ser una grandiosa aventura de texto en la que asumimos la identidad de un sistema de protección en un mundo cuasi-mágico; una gran narrativa a cargo de Abigail Corfman.

No puedo terminar esta sección sin mencionar a Finding Paradise, el esperadísimo segundo episodio tras el impactante To The Moon, de Freebird Games. A pesar de no tener el mismo impacto emocional del primer juego, Finding Paradise se las arregla para dejarnos pensando entre sollozos al conocer la historia de Collin y su último deseo.


Ingenio del bueno

El Segundo compilado de Indies viene por el lado de los juegos de ingenio, uno de mis géneros favoritos. Este año pude disfrutar de varios títulos excelentes en esa categoría, pese a que la mayoría salieron en el 2016, como el inusual Stephen’s Sausage Roll, que me hizo probar una deliciosa dosis de puzles gracias a su iniciativa de cocinar embutidos; no sólo es mucho mejor de lo que parece, también me dejó con muchísima hambre. Parte de ese apetito lo mitigué con Shenzhen I/O, el juego que también salió el año pasado pero recién pude probar a mediados de éste, que me dejó pensando nuevos diseños para circuitos electrónicos. También de Zachtronics, y ahora sí lanzado en 2017, Opus Magnum resultó una excelente forma de terminar el año pensando a lo grande.


Mi nota favorita

Los primeros meses del 2017 estuvieron colmados de Top 10. Quiero destacar a uno de ellos en particular, el que considero mi mejor trabajo en ese género. “La Historia de 10 Estudios de Animación Clásicos” es el título de tal texto, y es un listado de diez estudios de animación que me llevó por un viaje de fantasía a medida que iba investigando sobre cada uno, muchas veces sorprendiéndome al descubrir algún que otro dato que jamás había notado.

No hay mucho más que decir, porque todo lo necesario (y muchísimo más) ya lo dije en la nota en cuestión. Si todavía no la leyeron, vayan, vayan y disfruten.


The Sexy Brutale

¿Cómo se evita un crimen… cuando ya ha ocurrido? Muy fácil: regresando en el tiempo y manipulando la escena para que la tragedia no ocurra. Ese es el núcleo detrás de The Sexy Brutale, una fantástica historia con elementos de sigilo, ingenio y una pizca de juego de Aventuras. Los invitados a la gran fiesta de la mansión-casino homónima están condenados a morir de toda clase de formas; depende de nosotros recorrer el edificio sin ser detectados, estudiar los movimientos de cada personaje, averiguar los eventos que tomarán lugar y encontrar el punto exacto en el que debemos intervenir para cambiar el flujo de la historia.

Más allá de la premisa intrigante, The Sexy Brutale destaca con un apartado audiovisual magnífico y una colección de personajes memorables. Una verdadera joyita que pasó desapercibida por muchos lados, y que se merece muchísima más atención.


Heat Signature

Un juego para jugar cinco minutos. Entrar, pasar una misión (quizá dos), salir. Esa es la teoría. En la práctica, sin embargo, entrás, pasás una misión… y otra… y otra más… y una cuarta… ya van cinco… y seis… siete… ocho… ¿Ya pasaron dos horas? Al diablo…

Heat Signature es un híbrido entre la jugabilidad y perspectiva de Hotline Miami y una especie de aventura espacial en la que viajamos con nuestro pequeño Pod por los confines del espacio, abordando naves en las que cumpliremos misiones. Es un sistema repetitivo que se mantiene fresco por la enorme flexibilidad de opciones a la hora de encarar una situación, las nuevas herramientas que se habilitan a medida que superamos encargos, y la creciente dificultad de cada nueva iteración. Reglas simples, jugabilidad compleja, diversión garantizada.


A Hat in Time

Qué hermosa sorpresa fue este juego, y qué bueno haberlo descubierto a tiempo para ser parte de mis cosas favoritas del año. Este juego muestra una considerable cantidad de falencias menores, pero ninguna de ellas importa cuando su jugabilidad es tan pero tan especial; no porque se trate de un “collectathon” (juego de recolección) que toma elementos de lo mejor del género (Banjo-Kazooie, Super Mario 64) sino porque cada segundo de juego está colmado de una sensación de genialidad y ternura por partes iguales.

Las desventuras de nuestra “Niña del Sombrero” para recuperar los relojes de arena que son el combustible de su nave espacial nos llevarán por toda clase de situaciones, desde clásicos desafíos plataformeros a intensas secuencias de sigilo; todo siempre cubierto del intenso carisma de su protagonista principal. Me da miedo pedir una secuela, porque no estoy seguro de que Gears for Breakfast puedan igualar (y superar) semejante logro; pero al menos puedo decir que Hat Girl no estaría para nada fuera de lugar como invitada especial en el próximo Smash Bros.


Nuevas columnas

Durante la primera mitad del año prevaleció el formato de Top 10 en la gran mayoría de mis textos, y pese a que escribir algunos de ellos fue muy entretenido, otros se sintieron como relleno, al menos ante mis ojos. Qué bueno fue, entonces, empezar a escribir una columna propia sobre un tema que me apasiona: los juegos Roguelikes de El Rincón del Rogue.

El formato pareció gustar mucho, así que, hacia los finales de aquella columna, otras vinieron a reemplazarla: el repaso de juegos Early Access de En Construcción, las colecciones de entretenimiento gratuito de Gratarolandia, y el regreso al pasado con el MS-DOS de C:\D\JUEGOS\. Ah, sí, y JAMMIN’, que por ahora sólo tuvo una entrega sobre Game Jams, pero de la que quiero escribir más. Esperando, entonces, a que este 2018 vayamos a por más.


Breath of the Wild

Lo siento, pero no puedo no poner este predecible Puesto Uno. Uno de los principales motivos por los que adquirí una Wii U, hace ya años, fue porque esperaba con ansias la gran aventura de Link que Nintendo nos prometiera desde los orígenes de la consola. Hyrule Warriors fue una excelente adición, pero todavía faltaba el plato fuerte; y la creciente presión por el lanzamiento de la Nintendo Switch (que hubiese ocupado este puesto, de haber conseguido yo una) nos hacía temer a los usuarios de Wii U de no contar con un juego a la medida de las circunstancias.

Qué bueno que nos equivocamos.

Breath of the Wild fue una experiencia maravillosa de principio a fin, muy a pesar de un par de criticables decisiones de diseño; y no, no me refiero a que las armas se rompen de nada (eso realmente no me molestó) sino a que Hyrule tiene uno de los peores climas de todo el universo conocido. ¡Malditas lluvias y, por encima de todo, MALDITAS TORMENTAS DE RAYOS!

Más allá de eso, la nueva aventura de Link fue, sin lugar a dudas, el juego que más disfruté este año. Y ahora, veremos si aparece una Switch en el futuro.