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Ránking | Aquí están, estas son

Las 50 mejores series de 2017

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Por: Ignacio Esains

Tags: Series 2017
En otro año ejemplar para la televisión internacional, elegimos nuestras favoritas.

En esta misma sección, hace 12 meses, declaramos a 2016 como “el año de las nuevas series”, felicitando a esta nueva televisión por jugarse por lo visual y por convocar artistas de otras áreas al cada vez más ecléctico mundo de la televisión. 2017 continuó la tendencia de nuevas series, pero sin duda este año el énfasis fue en lo actoral, la forma en que algunos de los mejores intérpretes del momento salieron de su zona de confort a la hora de llevarnos experiencias extremas - o de una delicadeza que hasta el cine parece haber olvidado.

Si esta nueva era dorada de la televisión se hizo popular gracias a los excelentes guiones y las temáticas originales, las series de 2017 buscan algo quizás más pequeño: definir un personaje y su mundo, sin necesariamente llevarlos a lo largo de un gran viaje. Las mejores escenas del año fueron recreaciones de rituales íntimos, personales, viajes internos más que externos. Una tendencia más influenciada por “Mad Men” que por “Breaking Bad”, que acerca a la televisión a las texturas de la novela y hasta el teatro.

Las 50 series (que podrían haber sido 100) fueron seleccionadas por el equipo de Malditos Nerds, y aunque me imagino que las que encabezan el conteo serán predecibles para los que vienen leyendo estos rankings, lo que más nos sorprendió fue el consenso. La que ocupa el número 1 estuvo primera o segunda en el ranking de cada uno de los que votó, mientras que las otras cuatro que conforman el top 5 estuvieron en todas las listas personales. Después pasa lo contrario: votos personales tan fervorosos que ponen una serie cerca del tope, y títulos que ocupan puestos simultáneos entre lo peor y lo mejor del año - una votación reñida pero variada. ALGO vas a encontrar para ver.

Por supuesto, no esperamos que nuestros gustos concuerden 100% con los de los lectores, así que los invitamos a listar sus propios top 10 en la sección de comentarios. En base a estas listas confeccionaremos el “voto del público” para que sirva como un contraste (o coincidencia ¿quién sabe?) al contenido de esta lista.

  • 50
    13 Reasons Why S1
    Si fuera solamente por la calidad, esta serie estaría varios puestos más arriba. Es un drama adolescente oscuro pero a la vez muy efectivo, con actuaciones que están muy lejos de la estilización de las series del género y una estructura adictiva, que va revelando su misterio muy de a poco. Y a la vez, al verla es imposible no sentirse incómodo con la mirada casi romántica que tiene la serie sobre el suicidio. Aún si no existieran los casos reales que imitaron el famoso plan de los cassettes de la protagonista de la serie (monólogos en los que ella a cada uno de los que motivaron su suicidio), la forma en la que 13 Reasons Why comunica su decisión sigue leyéndose como un acto casi artístico - un sacrificio en vez de un desperdicio.
  • 49
    I’m Dying Up Here S1
    A pesar de que estamos llegando a un punto de saturación de historias que muestran el “detrás de escena” del mundo de la comedia stand-up, vale la pena rescatar la minuciosa reconstrucción de época de este proyecto producido por Jim Carrey. A fines de la década del ‘70 el stand-up iba de la mano del rock, luchando desde el under contra el establishment cultural, abriendo desde el humor la puerta a otras culturas y otras expresiones que nada tenían que ver con la comedia tradicional del cine y la tele. Esta primera temporada se queda un poco a mitad de camino, con historias obvias y personajes chatos, pero tiene todos los elementos (en especial un elenco perfecto de actores) para subir 10 o 20 puestitos el año que viene.
  • 48
    Mr. Mercedes S1
    Si no supieras que Mr. Mercedes es una adaptación de Stephen King, lo más probable es que no lo adivinaras viendo los 10 capítulos de esta primera temporada, un correcto drama policial elevado por el titánico Brendan Gleeson en el papel protagónico del alcohólico detective Bill Hodges. Y aunque la cacería de un asesino serial siempre resulta interesante llevada a cabo por un equipo competente, el verdadero logro de Mr. Mercedes está en retratar la vida cotidiana de Bill, y los pequeños rituales que un hombre marcado por la tragedia lleva a cabo para seguir adelante (spoiler: implican litros de alcohol).
  • 47
    You're the Worst S4
    Aún lejos del nivel que alcanzó en las primeras temporadas, esta comedia romántica nihilista va a lugares a los que pocas series se animan. Después de la violenta separación del final de la tercera, Jimmy y Gretchen comienzan una verdadera guerra emocional, una carrera para ver quién se autodestruye antes… y quizás van demasiado lejos. Y aunque la pareja central quizás se salve del desprecio absoluto del espectador, los personajes secundarios se sumergen en la caricatura grotesca sin ningún tipo de consistencia (Edgar en especial está irreconocible). Sin embargo, los excelentes primeros tres capítulos la pondrían en esta lista, y el episodio en el que Gretchen regresa a su pueblo natal está entre los mejores de 2017.
  • 46
    Stranger Things S2
    No se puede negar que Stranger Things 2 (como sus creadores quieren llamarla) fue una de las decepciones del año, no porque haya sido particularmente mala, sino porque no es más que una repetición de las cosas que más nos habían gustado de la primera, sin el impacto de la novedad. Algunos capítulos realmente acertados (¡el de Halloween!) contrastan con otros que no tienen pies ni cabeza (el de New York). La simpatía de los actores y la riqueza de la ambientación, sin embargo, logra que la serie nunca sea aburrida, y aunque hoy nos hagamos los indignados, sabemos que vamos a estar en primera fila para ver la tercera.
  • 45
    Star Trek: Discovery S1
    “Esto no es Star Trek” parece ser el grito de guerra de los trekkies, y sería preocupante, de no ser que los nerds de la vieja escuela lo venimos escuchando desde que la genial Deep Space 9 llegó a las pantallas. Esta nueva encarnación de la Federación no está exactamente a la altura de aquella épica interplanetaria, pero a pesar de su narrativa accidentada promete más en este estadío que Enterprise o Voyager (o que The Next Generation, cuya primera temporada era francamente atroz). Sonequa Martin-Green está fantástica como la conflictuada Michael Burnham, Jason Isaacs la rompe como el Capitán Lorca, y el debate entre la exploración y el combate le tocará de cerca a todos los fanáticos de los RPG (admitámoslo, si te gusta una de estas cosas, hay un 90% de chances que la segunda te cope).
  • 44
    The Gifted S1
    Los X-Men llegaron a la TV (bah, volvieron, después de la legendaria serie animada) con la gran Legion y esta correcta, divertidísima, serie que mezcla muchos géneros - quizás demasiados. Supuestamente es una historia familiar: dos padres “normales” (uno de ellos un agente anti-mutante del gobierno) descubren que tienen hijos mutantes y deben escapar junto a ellos antes de que los capture una oscura organización. La historia de los padres funciona muy bien, la de los hijos más o menos, pero la que va (con justicia) tomando el centro es la de la resistencia mutante, con la revelación de Emma Dumont como Polaris, la hija de Magneto que comparte su visión anárquica de la militancia superheroica.
  • 43
    Godless S1
    La filosofía de Netflix de hacer películas de 10 horas divididas en capítulos está perfectamente comunicada en Godless, una serie que no oculta su origen como guión cinematográfico estirado hasta el infinito. En esta historia (de un pueblito del oeste habitado por mujeres que protege a un fugitivo de su propia banda criminal) permite que el suspenso respire y que la amenaza del villano cobre dimensiones épicas… pero a la vez hace que cada capítulo parezca interminable y no lleve a nada. El final tiene sus sorpresas, las actuaciones son excelentes, pero para la segunda temporada, Nerfli, ponete las pilas y no hagas más capítulos de 80 minutos.
  • 42
    Room 104 S1
    Una antología de historias que tienen solo dos cosas en común: un cuartito de hotel en una ciudad nunca nombrada de los Estados Unidos, y la sensibilidad creativa de los hermanos Duplass, leyendas del cine independiente. Los Duplass juegan con todos los géneros, pero la comedia de bajo perfil, casi absurda, es lo que mejor les sale - cada uno en la redacción tiene un capítulo favorito, y en el mío un escritor trata de explicar a su madre como usar Internet (¡en 1997!) a través de una interminable llamada telefónica… o por ahí mi favorito sea el de las luchadoras de MMA, o el de los mormones que lentamente se dan cuenta que están enamorados, o el...
  • 41
    Riverdale S1
    Durante décadas Archie fue sinónimo del más ñoño cómic norteamericano, un pueblito que parecía congelado en los ‘50 y que a la vez contaba un triángulo amoroso con más sexismo en cada número que la obra completa de Nik. Hace unos años el guionista Roberto Aguirre-Sacasa sacudió toda la línea editorial y la convirtió en su opuesto: inclusiva, arriesgada, SEXY. Aguirre-Sacasa fue guionista de tele durante años, y regresa al ruedo con esta serie que mezcla la comedia adolescente con algo más oscuro, una revisión lynchiana de la vida cotidiana de un pueblito cualquiera de Estados Unidos. La primera temporada parece probar un estilo nuevo con cada episodio, pero la segunda encuentra el equilibrio ideal entre sensualidad teen y humor negro.
  • 40
    Lemony Snicket S1
    Barry Sonnenfeld, talentoso director de las “Locos Addams” de los años ‘90, traslada su estilo burtoniano y grotesco a las excelentes novelas góticas/cómicas de Daniel Handler. El diseño de producción es impecable, y aunque los chicos quizás necesiten ablandarse un poco más, la razón para ver la serie es Neil Patrick Harris (¡Barney de How I Met Your Mother!) como el Conde Olaf, un villano memorable que le permite cantar, bailar, e interpretar de forma poco creible decenas de personajes.
  • 39
    American Horror Story S7
    Si una ventaja tienen las series sobre el cine es su capacidad de responder con mayor velocidad a cambios en el panorama social y político. Mientras series como The Handmaid’s Tale tocaban de manera indirecta el avance de la ultraderecha en Estados Unidos, American Horror Story: Cult la enfrentó directamente, con una historia ridícula por momentos y estremecedora por otros, que sin sutileza pero con urgencia explora la “mentalidad de colmena” y lo fácil que es unirse a un grupo que identifica a otro como enemigo y deshumanizar a los que antes eran nuestros vecinos y compañeros.
  • 38
    Preacher S2
    La primera temporada se ganó un puesto en nuestro top 10 de las peores del año, no solamente por su humor negro forzado y por no ir a ninguna parte con su historia, sino por adaptar uno de los mejores cómics para adultos de la historia ignorando la línea narrativa de los eléctricos primeros números de Garth Ennis y Steve Dillon para contar una insólita precuela que se terminó comiendo un año entero de serie. La segunda no adapta de forma literal la serie, pero entiende que Preacher es una road movie a lo largo de una versión deforme y satírica de los Estados Unidos, y el elenco encuentra nuevos matices en sus personajes que hacen que esperemos con ansias lo que vaya a pasar en la temporada que viene.
  • 37
    Crazy Ex-Girlfriend S3
    Ya no hay talentos como el de Rachel Bloom. Actriz de comedia de timing perfecto (como testifica el Globo de Oro que ganó por la primera temporada), cantante capaz de imitar cualquier estilo, bailarina más que competente, y (detalle) guionista y co-creadora de esta comedia que mejora con cada año, metiéndose con temas que otras tocan de forma superficial (como mucho). La segunda temporada empezó flojita, pero alcanzó un crescendo perfecto que prometía una oscura tercera… pero lo que pasó fue distinto. La obsesión de Rebecca Bunch que da nombre al título se manifestó como enfermedad mental con todas las letras, y en vez de glamorizarla, la serie la encara de frente, tratando de ver si es posible que su protagonista se adapte al mundo real. Con un par de números musicales por capítulo, claro.
  • 36
    Ozark S1
    Si la materia es Breaking Bad, nadie se aprendió la lección mejor que Ozark, que toma todos y cada uno de sus elementos (el tipo blando metido en una vida de crimen, un mundo suburbano de mafiosos y asesinos, el humor negrísimo) y los adapta con éxito razonable gracias a un trio enorme de actores en el centro (Jason Bateman, Laura Linney, y la desconocida Julia Garner). Como todas las series de Netflix, a Ozark le sobran al menos tres capítulos, pero si la largaste por la mitad, retomala - el final deja a los personajes en un lugar muy interesante, que se aleja un poco de su inspiración.
  • 35
    Fargo S3
    La temporada más flojita de uno de los fenómenos más interesantes de la tele de los últimos años, algo relativo considerando la altísima calidad de las dos anteriores. Nadie daba dos mangos por esta adaptación de FX de la película emblemática de los hermanos Coen, y su primera temporada nos tapó la boca remixando los elementos de tragicomedia pueblerina de los directores y logrando secuencias memorables (el asesinato / suicidio del personal trainer) - algo que repitieron en la perfecta segunda temporada, que convertía pequeños tratos criminales en un enfrentamiento casi bíblico entre bien y mal. Esta trata de hacer algo parecido, pero nunca termina de cerrar del todo, a pesar de los esfuerzos de Ewan McGregor y David Thewlis en papeles muy alejados del estereotipo. Y sin embargo, Fargo a media máquina es mejor que el 80% de la tele de cualquier año.
  • 34
    Claws S1
    El adjetivo “tarantinesco” le queda corto a esta serie que mezcla comedia y crimen a la perfección, ya que aunque esos aspectos están muy bien logrados, lo mejor de Claws está en el cuarteto protagónico: cuatro amigas que trabajan en un local de manicura de la Florida profunda, que sueñan con lograr algo de sus vidas. La protagonista Niecy Nash es un huracán humano, tan generosa con los suyos como vengativa con los que la traicionan, y sus compañeras de elenco están a la altura, haciendo que todo el delirio de gangsters, drogas, y muerte cobren una dimensión humana que pocas veces les sale bien a los émulos de Quentin.
  • 33
    Great News S1
    Ya pasaron dos décadas desde que Saturday Night Live nos presentara a la brillante Tina Fey, y luego del éxito de 30 Rock se entiende que elija quedarse detrás de cámara… algo que le podemos perdonar si nos sigue dando series tan logradas como esta, una comedia muy noventera en su estructura, que (como 30 Rock) nos muestra un espacio de trabajo televisivo a través de la mirada de una ambiciosa y neurótica protagonista (la luminosa Briga Heelan como Katie). Lo que Great News hace con inteligencia es reemplazar el eje cómico empleada-jefe por uno de madre e hija, con Andrea Martin (perfecta) como una madre sobreprotectora que empieza a trabajar como pasante en el mismo canal que la hija. Por ahora es una comedia afinadísima, pero los excelentes primeros capítulos de la segunda temporada (¡con Fey en un secundario!) sugieren que podría ser algo más.
  • 32
    Girls S6
    La comedia de Lena Dunham, Jenni Konner y Judd Apatow podría haber seguido hasta el infinito, considerando que la protagonista, Hannah, no tiene esperanzas de salir del estadío “girl” nunca en su vida, pero el equipo creativo encontró un punto elegante para dar final a la serie. O mejor dicho, varios puntos elegantes, ya que todos los capítulos de esta temporada se sienten como finales. Los primeros tres son sublimes, de lo mejor de la serie, cuentitos que alejan a la protagonista de sus puntos de referencia básicos (el tercero, American Bitch, es imperdible aunque nunca hayas visto la serie). De ahí en adelante una melancolía digna de Mad Men envuelve a los personajes que uno a uno van desapareciendo de la narrativa hasta que Hannah queda sola, en un epílogo furioso, gritado, llorado que justifica todo el camino previo.
  • 31
    Orange is the New Black S5
    Orange funciona mejor cuando está metida en el caos, y esta quinta temporada inyectada de adrenalina toma lugar a lo largo de un extenso motín en la prisión de Lichtfield, luego de los trágicos hechos del final de la cuarta. Al principio parece una pésima idea, y que será casi imposible llevar adelante 13 capítulos de este delirio, pero la violencia y el peligro sacan aspectos de los personajes que no habíamos visto antes - eso sí, sin dejar el humor de lado, aunque ahora esté más negro que nunca (o quizás, de otro color).
  • 30
    She’s Gotta Have It S1
    Spike Lee es, como Woody Allen o Martin Scorsese, uno de los grandes “directores de New York”, y para su debut televisivo se pone detrás de cámara en los 10 episodios de esta remake de su primera película (del mismo nombre). Nola Darling es una artista conceptual en una relación poligámica con tres hombres distintos (y muy distintos entre sí). A lo largo de la serie conocemos mejor a Nola, sin que la serie busque nunca “explicar” sus decisiones, muy a pesar de la impaciencia de sus tres intereses románticos. Los guiones son excelentes, la fotografía inmaculada, y son pocas las series que hablen de forma tan franca sobre sexo y relaciones en el siglo 21.
  • 29
    The Americans S5
    Solo falta una temporada para que termine esta historia de espías soviéticos infiltrados en la sociedad norteamericana en los ‘80, y a pesar de que esta quinta temporada tiene episodios individuales que están a la altura de los mejores capítulos de la serie, es imposible evitar la sensación de que los creadores solo están haciendo tiempo para esperar el gran final. La pareja protagónica está muy bien, los secundarios siguen haciendo milagros, y la sensación opresiva y fatalista sigue viva - pero como Game of Thrones, los personajes parecen tomar decisiones arbitrarias para estirar un final que parece predeterminado.
  • 28
    Sense8 S2
    La segunda temporada de la fantasía global/pansexual de las hermanas Wachowski solucionó muchos de los problemas del debut, dando a cada uno de los personajes algo interesante para hacer y explorando la naturaleza de sus conexiones… lamentablemente, los altos costos y la baja audiencia hicieron que Netflix la cancele, solo para des-cancelarla un rato después y prometer una película que cerrará la historia (algo que francamente parece difícil de lograr). Nos quedará el recuerdo de este puñado de capítulos que hicieron algo imposible: hacer que la filosofía new age tenga un poco de onda.
  • 27
    The Sinner S1
    Jessica Biel domina este policial atrapante desde el minuto uno, como una madre que asesina a un hombre frente a los ojos de todos, sin saber exactamente por qué lo hizo. Es un best seller llevado a la pantalla chica, diseñado para maratonearse de principio a fin (lo que también hace que se puedan obviar los giros ligeramente ridículos de los últimos episodios). A pesar de que Biel es la que se lleva las mejores escenas de la serie, Bill Pullman nos da otro de sus grandes excéntricos en el detective Ambrose, cuya historia continuará en una segunda temporada.
  • 26
    Better Things S2
    La mayor virtud de la primera temporada de Better Things estaba en el trabajo de Pamela Adlon en el protagónico, que en una versión semi-autobiográfica de sí misma interpretaba a una actriz de 40ypico tratando de encontrar su lugar en Los Angeles mientras criaba a sus tres hijas. Es un formato que vimos muchas veces con cómicos masculinos, y el rol de la “anti-heroína” le sentaba perfecto a la actriz que vimos tantas veces colaborar con Louis CK. En la segunda temporada Adlon suelta un poco las muletas de ese formato y deja que los momentos respiren, dejando un poco de lado la parodia de la industria y concentrándose en los lazos familiares de los personajes con una crudeza a la que pocos se animan.
  • 25
    Game of Thrones S7
    Muy por encima del punto bajo que fue la quinta, pero sin alcanzar los picos de la tercera, ni siquiera de la fallida pero emocionante temporada de 2016. Los primeros capítulos prometen todos los enfrentamientos que esperamos desde el capítulo uno, pero al final terminamos con una misión suicida, una serie de ganchos sin resolver, y la sensación de que a lo largo de una temporada entera solo estuvimos haciendo tiempo y buscando excusas para que la Madre de los Dragones no extermine a Cersei, Jaime, y todo poniente de una certera llamarada.
  • 24
    Review S3
    Tuvimos solo tres capítulos para decir adiós al que (para mí al menos) es el mayor antihéroe de la última década: Forrest MacNeil, un crítico que en vez de ocuparse de nimiedades como el cine o el teatro hace “reviews” de la vida misma. Lo que hacía de esta serie una comedia brillante era tomar esa premisa absurda y llevarla a cabo de forma realista, haciendo a Forrest pagar las consecuencias de su enfoque “lógico” a lo largo de capítulos y temporadas enteras. El gancho del final de la segunda temporada se resuelve con inteligencia, y el último capítulo es una tragicomedia beckettiana. Una de esas series que se va a seguir descubriendo dentro de 10 o 20 años.
  • 23
    Dear White People S1
    El director Justin Simien adapta su (excelente) película independiente a una serie de televisión todavía más interesante. Dear White People narra las tensiones raciales en una universidad norteamericana de clase media alta, dramatizando conflictos sociales con una dosis de humor y sin descartar ningún argumento de lleno. La protagonista, Sam White (Logan Browning) es la locutora de una radio que busca enfrentar directamente esta división, de forma sarcástica y agresiva, y pronto encontrará personajes que ofrecen métodos alternativos (pero quizás aún menos efectivos) de protesta.
  • 22
    The Marvelous Mrs. Maisel S1
    “Maravillosa” es la palabra correcta. Rachel Brosnahan (la trabajadora sexual torturada a lo largo de varias temporadas de House of Cards) es Midge Maisel, un ama de casa judía de clase alta de los ‘50 que un día, debido a una serie de tragedias domésticas, descubre su verdadero talento: el stand-up, algo casi impensable para una mujer de alcurnia en esa época. La creadora de Gilmore Girls, Amy Sherman-Palladino, aporta sus diálogos ultraveloces e ingeniosos, pero por primera vez en su carrera lleva la misma ambición a lo visual, con una recreación de época detalladísima y virtuosos planos secuencias que nos transportan a una New York de ensueño - es una serie sin números musicales, pero que sin embargo está dirigida como un musical.
  • 21
    Taboo S1
    Tom Hardy es uno de esos actores que se apasionan con un proyecto y se entregan por completo, cambiando su apariencia e involucrándose en todos los aspectos de la producción. Taboo (una grotesca, sucia historia de venganza ambientada en el siglo 19) es una empresita familiar que Tom desarrolló junto a su propio padre, y el guionista Steven Knight, que sacara lo mejor de Hardy en la poco vista pero sublime Locke. Como Game of Thrones, Taboo está a mitad de camino entre el cine de clase B y la televisión de “prestigio” de alto presupuesto, pero esta serie es mucho más extraña que el monstruo de HBO, y vale la pena seguirla en sus momentos morosos para llegar a una conclusión tan desconcertante como satisfactoria.
  • 20
    The Leftovers S3
    La accidentada serie de HBO llega a su fin con una temporada mágica, prodigiosa, que encuentra humor en la tragedia inexplicable y que enfrenta la espiritualidad, o mejor dicho, el miedo a que no haya nada “más allá” con una dosis de inteligencia infinitamente más alta que la que el productor Damon Lindelof había aplicado al final de Lost. The Leftovers no es una serie fácil, y eso es lo que hace que sus últimos episodios generen un impacto emocional tan profundo. Lo más probable es que nunca hayas visto la serie o la hayas abandonada después de la confusa primera temporada. Dale otra oportunidad. Es algo realmente especial.
  • 19
    Un Gallo Para Esculapio S1
    La televisión argentina suele no aparecer en nuestros tops porque (más allá de su relativa calidad) las temáticas parecen estar apuntadas a un público reducido e ignorar los avances de las últimas dos décadas en el formato. No siempre fue así - hace unos 15 años se estrenaron varias miniseries inolvidables, tan buenas como el mejor cine argentino, y que especialmente en esa época podían competir contra productos extranjeros. Okupas, Tumberos, Disputas, Sol Negro y varias más resultaron ser simplemente un fenómeno pasajero, y tuvimos que esperar más de una década para que el director Bruno Stagnaro regresara con una fantasía urbana que, como su excelente Okupas, parte del realismo para llevarnos a espacios épicos dignos del cómic y el western. Siempre supimos que los actores argentinos estaban a la altura, el cine nos confirma que los directores también, y series como estas nos dan la esperanza de que los guiones también existen… esperemos que para 2018 podamos poner 2 o 3 series locales de las que sentirnos orgullosos en este top.
  • 18
    American Vandal S1
    Una de las sorpresas del año. Cuando en 2014 Netflix estrenó Bojack Horseman, muchos la largamos después de los primeros tres o cuatro capítulos que parecían seguir el modelo de Adult Swim (aaah, personajes dibujados haciendo cosas de adultos), sin entender que la serie estaba usando un formato reconocible para luego marcar su diferencia. Y la premisa de American Vandal (una parodia de las series de crimen verdadero tipo “Making a Murderer” pero dedicada a resolver un caso que involucra pintadas de penes en un colegio secundario) no parece ser suficiente para sostener una película de dos horas, y lo más interesante de la serie está en como usa esa estructura para contar una historia adolescente que desafía los estereotipos de la comedia teen y se acerca más a la angustia liberadora de los personajes de John Hughes (El Club de los Cinco, La Chica de Rosa).
  • 17
    Outlander S3
    La prueba de que una serie puede ser intensamente romántica sin subestimar la inteligencia de sus espectadores. Las aventuras de Claire, nuestra heroína desplazada en el tiempo se vuelven más trágicas que nunca, usando un paso de tiempo extendido para marcar un verdadero quiebre en la serie que por fin le da mayor riqueza a la historia de la protagonista en el “presente” de principios del siglo 20, mientras Jaime, el soldado escocés que Claire ama y que quedó varado siglos atrás debe lidiar con las consecuencias de una aplastante derrota militar y la desaparición del amor de su vida.
  • 16
    Orphan Black S5
    No había muchas razones para seguir enganchado con Orphan Black que no tuvieran que ver con el premiado trabajo de Tatiana Maslany interpretando múltiples clones, de personalidades completamente distintas - no es que las temporadas de la 2 a la 4 fueran malas, sino que su mezcla de ciencia delirante, teorías de conspiración, y humor casi absurdo “a la canadiense” había alcanzado un punto perfecto en el primer año, y los siguientes no hacían más que dar vueltas sobre lo mismo, complicando demasiado una historia que tenía un gancho fuerte en el centro. La temporada final soluciona todo esto, cerrando las historias innecesarias en los primeros capítulos y dándonos algo a lo que pocas series de ciencia ficción se animan: respuestas - y por lo tanto, una conclusión real.
  • 15
    The Deuce S1
    Cuando uno es el autor de la que está ampliamente considerada como la mejor serie de todos los tiempos, es difícil ofrecer algo nuevo sin que las expectativas resulten delirantes. David Simon, creador de The Wire, viene trabajando en proyectos interesantes pero de bajo perfil (Treme, Show me a Hero), pero es The Deuce el primero que amenaza con estar a la altura de aquella obra maestra que mostraba la intersección entre el crimen y la política en una ciudad norteamericana. The Deuce narra el inicio de la industria del cine porno a principios de los ‘70, y aunque los primeros capítulos parecen demasiado enamorados del exceso (¿por qué otra razón tendrían a James Franco haciendo de gemelos?) y de la decadencia de la New York de esa época, son los últimos dos los que marcan el camino hacia el futuro haciendo lo que Simon mejor sabe hacer: atando cada una de las historias principales y secundarias y sacando de la mugre una tragedia casi shakesperiana.
  • 14
    Last Week Tonight with John Oliver S4
    En un año en que los Estados Unidos fueron vergüenza internacional gracias a su impresentable primer mandatario, una de las pocas áreas beneficiadas fue la comedia, con altos picos de rating para Saturday Night Live y los Late Nights de siempre - y sin embargo, la calidad del material fue bajísima, desde la sátira sub-Sapag de Alec Baldwin en SNL hasta los monólogos con cierto tufillo clasista de Stephen Colbert y Seth Meyers, que parecían reirse más de los votantes que del presidente. John Oliver, en cambio, continuó profundizando en un formato que busca analizar un tema en detalle en cada entrega semanal, regalándonos (literalmente, están en YouTube para todo el mundo) informes demoledores (¡el del carbón!).
  • 13
    Feud S1
    El estilo Ryan Murphy (Nip/Tuck, Glee, American Horror Story) encaja perfecto con esta delirante historia real del Hollywood de la era de oro - o mejor dicho, ligeramente posterior a la era de oro, enfocada en dos actrices legendarias en decadencia que se hacen la vida imposible a lo largo de una accidentada filmación. Tiene todos los excesos y la sobreactuación (sublime) que uno espera de una serie de Murphy, pero Jessica Lange (Joan Crawford) y Susan Sarandon (Bette Davis) logran que nos identifiquemos con estas dos divas desatadas, y la meticulosa recreación de época hace que capítulos como el de la entrega de los Oscar nos transporten a una época en la que las estrellas eran “más grandes que la vida”.
  • 12
    The Good Place S2
    La mejor mezcla de fantasía y comedia que haya visto. En el primer capítulo, Eleanor Shelstrop (Kristen Bell) se despierta luego de morir en lo que el “arquitecto” Michael (Ted Danson) llama el “Lugar Bueno” - básicamente el cielo, pero sin denominación religiosa. El problema es que Eleanor, un ser humano despreciable en formas tan cotidianas pero reconocibles, sabe que no se merece el cielo, y debe ocultar la verdad como sea para no ir a (claro) el “Lugar Malo”. Esta es la premisa original, y decir algo más sería un crimen. La primera temporada es muy buena, con un giro final que pocos vieron venir, y la segunda no hace más que elaborar sobre ese giro, mejorando con cada vuelta una serie que es pura, absoluta, felicidad. Nada raro, considerando que es del creador de “Parks & Recreation”.
  • 11
    Mindhunter S1
    El fenómeno del asesino serial es relativamente nuevo en la historia humana, y Mindhunter sugiere que nos tomamos un siglo para detectarlo porque simplemente no queríamos verlo directamente a los ojos, temiendo que estos monstruos reflejen algo que no queremos ver de nosotros mismos. Esta serie basada en las investigaciones reales del FBI a fines de los ‘70 (que a su vez inspiraron las novelas de Hannibal Lecter) se toma su tiempo para pintarnos retratos indelebles de estos monstruos, y de sus cazadores. Lo que al principio parece simple reciclado televisivo de las obsesiones visuales y temáticas de David Fincher demuestra ser la obra más humanista con la que el director ha estado involucrado, concentrándose en la relación del equipo de trabajo como un contrapunto a las extensas, minuciosas entrevistas que forman las “grandes escenas”, pero no la razón por la que Mindhunter fue una de las series más maratoneables del año.
  • 10
    Rick & Morty S3
    Después de una espera que pareció eterna, por fin pudimos ver lo nuevo de nuestro científico loco favorito y su sufrido nieto/asistente, y a pesar de cierta irregularidad en los capítulos, la espera valió la pena. Los hechos catastróficos del final de la segunda temporada se resuelven casi de inmediato, pero las consecuencias de las acciones de Rick impactan de forma inesperada. Las primeras temporadas parecían celebrar el nihilismo del protagonista, pero capítulos como “Pickle Rick” o “The Ricklantis Mix-Up” dejan claro quién es el verdadero villano de la serie, y quiénes sus víctimas. Quizás no sea tan graciosa o tan fácil de recomendar como las primeras dos, pero la ambición narrativa rinde sus frutos.
  • 9
    Legion S1
    Es raro que la serie visual y narrativamente más original de 2017 pertenezca al mismo género que nos ha dado las películas más chatas y repetitivas de la última década. Es más raro aún cuando consideramos que los cómics siempre fueron campo de experimentación para guionistas y dibujantes que se alejaban de la forma tradicional de contar una historia, lo que hace a Legion (a pesar de no ser particularmente fiel a su inspiración) la serie más “comiquera” de todas, un poco como el Increíble Hulk de Ang Lee. David Haller es un paciente psiquiátrico que imagina tener superpoderes… hasta que resulta que no sólo los tiene, sino que está en la mira de dos organizaciones: una gubernamental (mala), otra revolucionaria (buena). Con este punto de partida bien X-Men, Legion se divierte homenajeando a Grant Morrison, Richard Lester, “Barbarella” y hasta al cine mudo en una serie de secuencias sin diálogo emocionantes, inspiradoras.
  • 8
    Halt and Catch Fire S4
    Al ser la temporada final, es una buena ocasión para analizar una serie injustamente ignorada por prensa, premios y público. La ambiciosa, melancólica Halt and Catch Fire narra la historia de cuatro personas para las cuales la conexión humana es difícil, casi imposible, y que usan la tecnología como una muleta, pasando de la creación de las primeras laptops en los ‘80 hasta los inicios de Internet en los tempranos ‘90. Es una historia épica y a la vez íntima, que parece sugerir en su última temporada que las únicas conexiones posibles son temporales, destinadas a desaparecer como las BBS, los modem dial-up, y los monitores de tubo que reflejaron durante cuatro temporadas brillantes los rostros de protagonistas inolvidables.
  • 7
    GLOW S1
    El milagro pop de 2017 fue este viaje nostálgico al exceso de la década del ochenta que contó una versión alternativa de la historia (real) de GLOW, un programa televisivo de lucha libre femenina. La protagonista es Ruth (Alison Brie de “Community”), una actriz SERIA que, desesperada por su mala suerte para conseguir papeles en proyectos normales, se suma a esta especie de zoológico humano dirigido por Sam Sylvia, director de cine de bajo presupuesto derrotado por la vida. Digamos que Glow es un 40% drama, un 60% comedia, y la productora Jenji Kohan (“Weeds”, “Orange is the New Black”) toma la acertada decisión de contarla en solo 10 capítulos de 30 minutos, ajustadísimos, divertidísimos, que mezclan la historia de dos amigas enfrentadas con los personajes y eventos clásicos de una película deportiva tipo Rocky o (su inspiración más directa) la inolvidable “Un Equipo Muy Especial”.
  • 6
    Bojack Horseman S4
    A pesar de no tener un capítulo que destaque de la forma en que “Fish Out of Water” lo hiciera en 2016, esta temporada de la serie animada de Netflix se revela, sigilosamente, como la más arriesgada de todas. El primer capítulo, por ejemplo, no tiene una sola aparición del protagonista, buscando profundizar en el elenco y extender horizontalmente la historia que se está contando desde el inicio. Eso no quiere decir que la historia de Bojack pase a un segundo plano (todo lo contrario, ya que la llegada de un nuevo personaje altera por completo su status quo), pero sí que cada una de las líneas paralelas tiene un arco satisfactorio: la crisis matrimonial de Diane y Mr. Peanutbutter, Todd adaptándose a su nueva sexualidad, y en especial el intento de Princess Carolyn de equilibrar su vida profesional y personal. Estos bichos nunca se sintieron más humanos, pero la verdadera sorpresa es que se rompe (por fin) la estructura autodestructiva de Bojack y por primera vez en la historia de la serie terminamos una temporada con un rayo de esperanza para el futuro de nuestro equino favorito.
  • 5
    Better Call Saul S3
    A pesar de que el gran gancho publicitario de esta temporada fue la aparición de Gustavo Fring, Vince Gilligan toma la inteligente decisión de pasar a segundo plano los elementos de crimen y suspenso que solemos relacionar con Breaking Bad, profundizando en las historias propias de Jimmy McGill: su relación con Kim, los dilemas éticos que le trae el juicio a la cadena de geriátricos, y el enfrentamiento con el legado de su hermano. Es en esta última historia en la que la serie alcanza su punto más alto, con el duelo definitivo entre Jimmy y Chuck en el capítulo “Chicanery”, quizás la mejor hora de TV de 2017. El camino entre Jimmy y Saul parece estar achicándose, y es una pena - nos vendrían bien 10 temporadas más de esta maravilla.
  • 4
    Twin Peaks S3
    No vamos a descifrar el regreso de Twin Peaks en un párrafo perdido de un top 50, pero sí podemos reconocer la enormidad del logro de David Lynch. 25 años después del final abrupto de la serie original y más de una década después de su última película, uno de los más grandes directores de la historia regresa como si nada hubiera pasado, profundizando no sólo la telenovela surrealista y perversa de la serie original (que a su vez era una continuación de las temáticas de Blue Velvet), sino la exploración de la dualidad de películas como Mulholland Drive y Lost Highway, la mirada sesgada sobre la historia de Estados Unidos (y el mundo) de la fallida, brillante Inland Empire y hasta la comedia negrísima de su triunfante Corazón Salvaje. Es verdad que las 18 horas cargadas de repetición y callejones sin salida se sienten excesivas, pero como dijo Amadeus cuando Salieri le comunicó que el rey consideraba que su sinfonía tenía demasiadas notas… “¿y cuáles quisiera su majestad que corte?”
  • 3
    American Gods S1
    Vamos por el sacrilegio: esta primera temporada de la adaptación de la novela de Neil Gaiman del mismo nombre logra superar al libro. El estilo visual expresionista y agresivo con el que Bryan Fuller había experimentado en “Hannibal” alcanza su máxima expresión en esta road movie de 8 capítulos que juega con distintos tonos y una narrativa de vanguardia que parecía ser dominio exclusivo del señor que ocupa el puesto anterior. Pero los placeres de American Gods no son solo estilísticos, sino actorales (cada uno de los dioses está habitado por un actor digno del Olimpo) y narrativos, en especial en todo lo que respecta a Laura Moon, un personaje chato en la novela que aquí se termina comiendo la serie en algunos de sus mejores capítulos.
  • 2
    Master of None S2
    La primera temporada de la serie de Aziz Ansari fue una variante muy personal del tipo de comedia autobiográfica de la que Louis CK había sido pionero. Su bajo perfil, sin embargo, parecía opacar el histrionismo natural de Aziz, que tomó una decisión drástica para el regreso: hacer que cada uno de los capítulos de la serie sea completamente distinto, una ocasión especial, una forma fresca de retratar el mundo de su alter ego. A veces esto no funciona (los 50 minutos del noveno episodio, “Amarsi un Po”, se estiran hasta el infinito), pero cuando todo sale bien, las mini-películas de esta temporada están a la altura de cualquier corto (¡o largo!) nominado a la estatuilla que más te guste. Destacan el homenaje a “Ladrón de Bicicletas” del inicio de la temporada, el magistral “Thanksgiving” en el que una de las amigas de Dev ocupa el centro de la historia, y la estructura meticulosa de “First Date”, que entrelaza mil primeras citas en busca de la mujer ideal.
  • 1
    The Handmaid’s Tale S1
    En un año en que la ciencia ficción distópica pareció acercarse cada vez más a la realidad, ningún drama televisivo resultó tan incómodo como esta adaptación de la novela de Margaret Atwood en la que fundamentalistas cristianos ascienden al poder en Estados Unidos e instauran una sociedad en la que las mujeres pasan a un segundo plano, existiendo en función del hombre. June, la protagonista, es una de las pocas “afortunadas” que aún pueden dar a luz, y entra al servicio de un poderoso general como una “Criada” que deberá concebir a su hijo casi como una extensión de su sumisa esposa. De esta situación pesadillesca, la inagotable June logra extraer esperanza, gota por gota, a lo largo de una de las mejores primeras temporadas que hayamos visto - en lo visual, lo narrativo, pero principalmente en lo actoral.

1. 13 Reasons Why S1

Si fuera solamente por la calidad, esta serie estaría varios puestos más arriba. Es un drama adolescente oscuro pero a la vez muy efectivo, con actuaciones que están muy lejos de la estilización de las series del género y una estructura adictiva, que va revelando su misterio muy de a poco. Y a la vez, al verla es imposible no sentirse incómodo con la mirada casi romántica que tiene la serie sobre el suicidio. Aún si no existieran los casos reales que imitaron el famoso plan de los cassettes de la protagonista de la serie (monólogos en los que ella a cada uno de los que motivaron su suicidio), la forma en la que 13 Reasons Why comunica su decisión sigue leyéndose como un acto casi artístico - un sacrificio en vez de un desperdicio.
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