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Editoriales | Rocket Science

En Construcción: Space Engineers

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Por: Maximiliano Baldo

Simuladores espaciales hay muchos, pero pocos llegan al nivel de detalle de este interesante juego

El Espacio exterior siempre ha dado lugar a grandes historias en el mundo de los videojuegos y, en los mejores casos, grandes mecánicas también. Ya desde los primeros años de Minecraft, asiduos Modders consiguieron enviar a nuestros cúbicos protagonistas a explorar las estrellas mediante cohetes fabricados con piedras y palos; MODs que fueron mejorando en calidad y complejidad para intentar emular lo mejor posible la sensación de flotar en el vacío cósmico.

Pero incluso Minecraft tenía serias limitaciones en esa simulación, por lo que algunos desarrolladores intentaron tomar el concepto de aquel juego sandbox por excelencia y enfocarlo específicamente en la exploración espacial. Existen buenos ejemplos, un par de ellos todavía en desarrollo, pero hubo un juego en particular que llevó la temática a su extremo. Cálcense los cascos, que salimos a orbitar las bondades de Space Engineers.

Voy a comenzar con una advertencia: Space Engineers es un juego complejo. Tiene una generosa cantidad de comandos y una creciente lista de mecánicas bajo la capota, y es extremadamente fácil perdernos en sus escenarios y no tener idea de qué hacer a continuación. Al igual que otros juegos de comandos complejos (cofDwarfFortresscof) todo tiene mucho más sentido una vez que nos dignamos a pegarnos al asiento y dedicarle al título un par de horitas, tras lo cual empezaremos a disfrutar mucho más de lo que nos ofrece. En todo caso, y al igual que en muchos otros simuladores de construcción de bases, es importante entrar al juego con un plan en mente, porque de lo contrario solamente vagaremos por allí sin rumbo fijo.

Habiendo culminado la advertencia, procederé a explicar mejor.

Space Engineers es un complejo simulador de física espacial que se nutre principalmente de su modo Sandbox. Asumiendo el rol de un “Ingeniero Espacial” nuestra misión es… bueno, sobrevivir. De ahí viene la necesidad de entrar al juego con un plan en mente, para tener así un objetivo hacia el cual dirigir nuestros esfuerzos. Lo que hace el juego, entonces, es proveernos de las herramientas para cumplir dichos objetivos.

Si comenzamos la partida en un mapa pre-diseñado seguramente apareceremos, o bien en el interior de una base espacial, o bien a bordo de una nave propia. En este último caso veremos que es posible controlar la nave al acceder a su silla de piloto, lo que pasa la cámara a una vista de conducción para divertirnos a nuestras anchas por el espacio, dar una vuelta alrededor de algún asteroide… y terminar chocando contra cualquier roca cercana. Esas cosas pasan y, al tomar lugar el accidente, notaremos algo especial: nuestra nave recibe daño localizado.

Esto es muy importante. Toda estructura en el juego, ya sean vehículos o edificaciones, están formadas íntegramente por bloques y objetos 100% destructibles, de manera que cualquier daño recibido afectará directamente al área impactada. Nuestro Ingeniero cuenta con las herramientas para construir, destruir y reparar estos bloques, para lo cual debemos acercarnos al área en cuestión y aplicar nuestro soldador para reparar el punto deseado. Eso, claro, si contamos con los materiales necesarios en nuestro inventario.

Aquí comienza la verdadera complicación del juego. Cada bloque y objeto a construir requiere de una cantidad de variados materiales, desde simples placas y tubos de metal hasta sistemas de control, sensores y pantallas LED. Al aplicar nuestro soldador en un objeto veremos la lista de materiales necesarios para su construcción y el orden en que serán requeridos, desde el fondo hasta arriba. Si contamos con los ítems necesarios, nuestro Ingeniero los colocará en su sitio, aumentando la integridad del bloque/objeto. Si alcanzamos la línea roja en el medidor, el bloque/objeto pasa a ser "funcional" (por ejemplo, una puerta podrá ser abierta o cerrada sólo por encima del nivel de funcionalidad).

Lo complicado de esto es que existe una buena colección de materiales de construcción, y fabricarlos puede ser bastante confuso para un usuario neófito. Tendremos que valernos de otras estructuras para convertir menas de minerales en materia prima, y dicha materia prima en objetos de construcción, y nada de esto es lo suficientemente claro en un principio. Existe un tutorial, pero aun así puede llevarnos un par de intentos (y más) comprender el flujo de trabajo para mantener nuestro inventario bien abastecido; desde salir a minar asteroides, solos o con la ayuda de alguna nave con brocas de minería, hasta construir nuestro objetivo, bloque por bloque.

La construcción de una base es relativamente simple, ya que la mayoría de sus elementos son paredes, techos y pisos, más un par de elementos para modificar el ambiente, como un generador de gravedad. El verdadero desafío es diseñar y construir una nave propia, y aquí es donde la enorme flexibilidad de Space Engineers, así como su impresionante complejidad, unen fuerzas: nuestra nave debe contar con propulsores ubicados en múltiples direcciones para garantizar versatilidad de movimiento, y al menos un panel de piloto. Es perfectamente posible crear una plataforma con dos motores y un panel y llamarlo una nave, que también resulta divertido en la práctica, pero el tiempo y la experiencia irán forjando nuestros diseños en naves de mayor y mejor maniobrabilidad y utilidad general, ya sean pequeños y veloces pods para minar asteroides o atacar enemigos, o también colosales vehículos que tranquilamente podrían albergar a un pequeño pueblo en su interior.

Con esos pocos elementos el juego ya ofrecía mucho contenido para que ávidos exploradores espaciales encontraran su rinconcito en el cosmos y lo reclamaran como propio; en especial cuando se encaraba el juego con un grupo de amigos en el modo multijugador, que hacía de la experiencia de supervivencia una verdadera fiesta (más cuando se cometían errores, porque la comedia se basa en la desgracia de otros), pero entonces llegó una actualización que expandió el universo de Space Engineers: Planetas.

Ahora era posible descender a las superficies procedurales de los planetas a nuestro alrededor, pasando de un juego de supervivencia en el espacio a una misión de colonización en mundos distantes. Las posibilidades aumentaron con nuevos escenarios y la necesidad de adaptarnos tanto a la geografía del lugar como a la constante gravedad de estos mundos (muchas naves no son diseñadas para entrar a la atmósfera o regresar al espacio). Todavía hay que pulir mucho, pero es evidente que el juego apunta alto y está cada vez más cerca de llegar a su objetivo final.

Space Engineers es una clase magistral en el terreno de Early Access. Enfocó su atención en expandir y mejorar sus sistemas de física para que el jugador se sienta verdaderamente en el espacio, dejándonos a merced de un ambiente hostil aún en sus momentos más calmos, pero también hermoso en la magnitud de su alcance y sus posibilidades. Finalizar la construcción de una nave funcional y viajar por el infinito es una recompensa en sí misma, y pese a su justificable complejidad en cuanto a controles; y algunos cuantos bugs debido a su motor de física (algo normal en un juego de estas características); el núcleo de la experiencia continúa sólido y en constante expansión. Si les interesa un Minecraft con física espacial, realmente no puedo recomendar nada mejor.

See you Space Cowboy…