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Editoriales | La pelota no se buguea

C:\D\JUEGOS\ - El Deporte Rey

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Por: Maximiliano Baldo

Dos equipos, veintidós jugadores, una pelota... y muchos, muchísimos juegos para MS-DOS

Juegos los hubo, hay y habrá de cuanto género podamos imaginar, y uno de los más aprovechados a la hora de plasmar fantasías virtuales era una de las temáticas que fácilmente podía emularse en la realidad: el fútbol.

El Deporte Rey es un género en sí mismo dentro de la industria. Hoy en día se enfoca en dos títulos clave: FIFA y PES; pero mucho antes de que EA y Konami se quedaran con las exclusividades, allá por la época del viejo y querido MS-DOS los juegos de fútbol podían venir de cualquier parte. Es hora de calzarnos los botines y salir a la cancha, que hasta el menos interesado entre nosotros ha de haber sentido, tarde o temprano, el ardor de apoyar a la camiseta de nuestro club o país.

La historia de los juegos de fútbol se remonta hasta prácticamente los comienzos del gaming, siendo el Soccer de 1972 el primero en intentar emular la pasión por el deporte desde la humilde tecnología de la Magnavox Odyssey. Pasaría más de una década hasta llegar a uno de los primeros juegos de fútbol lanzados para MS-DOS. El año es 1987 y la portada de la caja presenta a un famoso jugador. No, no es Pelé; tampoco es Maradona. ¿Quién, entonces? Pues bastará con decir que su nombre forma parte del título del juego, que es Emilio Butragueño ¡Fútbol!.

El juego, licenciado bajo el nombre del mencionado astro de España, es tan básico como el software de 1987 podía permitírselo. Es una simple experiencia de fútbol con vista cenital en el que dos equipos estáticos, diferenciados sólo por sus colores, intentan salir triunfantes. Al menos podemos señalar que, incluso en estos intentos tempranos de emular el noble deporte del balompié, algunas reglas del mismo se incluían en su programación, como los tiros de offside y córner. Incluso aparecía un réferi para marcar las faltas. Bastante simpático, en realidad.

Más opciones nos daba Codemasters (sí, ESE Codemasters) el año siguiente, ya que en 1988 lanzaba 4 Soccer Simulators, un compilado de cuatro simuladores de fútbol (bastante ilustrativo, el título) divididos en partidos con 11 jugadores, fútbol 5, fútbol de calle y el modo de práctica para aprender a dominar penales, tiros de esquina y más.

La variedad de modos y la posibilidad de jugar con hasta cuatro jugadores era toda una proeza para la época.

Variedad también tenía el MicroProse Soccer de 1989, renombrado Keith Van Eron's Pro Soccer en el mercado norteamericano. El juego incluía dos modos principales: partidos en exterior (11 jugadores por equipo) y partidos en interiores (6 jugadores por equipo). Contaba con algunas características especiales en su apartado técnico, especialmente en la inclusión del llamado “tiro banana”; dicho de otra forma, conseguir un tiro con efecto al realizar una combinación de teclas en el momento de patear.

Llegamos, entonces, a los años ’90 y a una explosión en el mercado de los juegos de fútbol. Hay mucho por mencionar, así que comencemos por un hito que vino por partida doble: la Copa del Mundo de Italia 90. Irónicamente existen dos títulos que tratan de sacar provecho de este evento, y ninguno es del año 1990 sino de sus anteriores y posteriores inmediatos. Por un lado está Rick Davis's World Trophy Soccer, de 1989; y por el otro, World Championship Soccer, de 1991. Ambos tuvieron versiones de sus títulos con clara referencia al torneo de Italia 90.

Pero hubo otro. Lanzado justo en el año apropiado, en el mismísimo 1990 sale, de U.S. Gold, World Class Soccer, el “Italia 90 posta”. Tanto, que hasta Maradona aparece en el logo del juego.

El juego incluía los 24 países participantes del evento y toda la estructura de la Copa del Mundo. Se podía elegir entre varias formaciones para que los equipos encaren cada partido; encuentros que podían durar entre 4 y 90 minutos, cuyos protagonistas contaban con comportamientos acordes a la habilidad general del equipo del que formaban parte.

En 1990 aparece International Soccer Challenge, algo así como la secuela del MicroProse Soccer de 1989, esta vez presentando severas mejoras a nivel técnico y una interesantísima novedad: el campo de juego era en 3D poligonal, poblado por jugadores en sprites.

El juego hacía especial uso del mini-mapa ubicado a la derecha de la pantalla, una ayuda imprescindible dada la perspectiva de la pantalla de juego principal, ya que el ángulo de la cámara fija impedía ver hacia atrás y, por lo tanto, hubiera sido extremadamente inconveniente saber la ubicación de jugadores amigos y adversarios a nuestras espaldas. El hecho de contar con una “genuina” perspectiva tridimensional le daba al título otro factor técnico a destacar, que era un mayor control en la altura y dirección de la pelota.

Pese a todo esto, la recepción del juego por parte de la crítica Gamer de aquel entonces fue mediocre, quizá debido a que el cambio de cámara todavía era una pastilla difícil de tragar.

Es un buen momento para hacer una pausa y pasar a una leve tangente, porque “fútbol” en la industria de los videojuegos no significa solamente “jugar partidos” sino también “administrar equipos”, y ya desde aquellos comienzos, en 1987, aparece el primer Football Manager para MS-DOS.

Técnicamente la serie comienza todavía más atrás, en la versión de 1981 para ZX80 y TRS-80, pero es la versión de DOS la que nos interesa. Ya desde esta primera entrega tenemos muchos de los elementos que volverían popular al título, además de crear un sub-género propio en el mundo de los deportes digitales. Comenzaremos nuestra odisea con nuestro equipo en la Cuarta División, y desde ahí habrá que administrar, comprar y vender jugadores, tener en cuenta sus estados de salud para los encuentros y, por supuesto, presenciar los partidos mientras tratamos de no pensar en cómo cuernos vamos a pagar esos préstamos que pedimos para superar la temporada.

Otros desarrolladores verían el potencial en los juegos de administración, lanzando al mercado sus propias versiones. Tenemos, por ejemplo, Championship Manager en 1992, el primer juego de la serie que continuaría con ocho títulos más para MS-DOS, abandonando la plataforma en 1997 y continuando en Windows y otros sistemas hasta 2009. También en 1992 aparece One-Nil Soccer Manager, pero es su única contribución al género, siendo su característica más interesante el hecho que los partidos eran jugados por caracteres ASCII.

Una única versión también tuvo el Soccer Team Manager de 1994, el anteúltimo intento de Summit Software antes de irse a jugar golf en 1995. El Ultimate Soccer Manager de 1995 tuvo más suerte, continuando la serie con una secuela en 1996, antes de pasar a Windows y lanzar tres juegos más entre 1997 y 1999.

Pero si hablamos de juegos de fútbol simplemente no podemos omitir el más recordado por todos los fervientes jugadores de habla hispana. Sí… fue allá por el año 1992 en el que cierto estudio Español conocido como Dinamic Software sacaba a la venta su Simulador Profesional de Fútbol o, como sería conocido a partir de su segundo juego en 1993, PC Fútbol.

El juego nos ofrecía jugar con todos los equipos de la Primera División española de la temporada 92/93, incluyendo jugadores, equipos y estadios con nombre y apellido. Todo el juego era una verdadera fiesta de contenido en el que hasta había posibilidad de apostar para ganar algún dinerito extra.

La serie de PC Fútbol se volvió una de las favoritas de los fans que, entrega tras entrega, mejoraba en calidad y contenido, al punto que hasta tuvimos versiones con equipos, jugadores y torneos de Argentina. Desde sus orígenes en 1992 hasta su versión 4.0 de 1996 se mantuvo firme en MS-DOS, tras lo cual continuó su reinado en Windows hasta 2006; y ahora parece que viene una nueva versión para dispositivos móviles y PC.

Desde los inicios del gaming en MS-DOS el fútbol ha hecho acto de presencia como uno de los géneros más apreciados, en especial por el público de países en los que aquellos combates entre veintidós gladiadores de ropas coloridas causan un fervor muy difícil de explicar sólo con palabras. Desde el momento en que se da el puntapié inicial hasta el silbatazo final, el frenetismo que se genera por esta actividad trasciende los límites básicos del entretenimiento promedio.

Esto es más que sólo fútbol. Es una pasión. Es una religión.

Es el Deporte Rey.

Hasta el próximo partido.