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Analisis | El pueblo de las malditas

ANÁLISIS: Godless S01E01: An Incident at Creede / S01E02: The Ladies of La Belle (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Un western donde los hombres escasean y las mujeres llevan los pantalones.

Steven Soderbergh se resiste al retiro como viene prometiendo desde hace rato. En cambio, renueva su cariño con la pantalla chica poniendo su nombre (y prestigio) en la nueva producción de Netflix. “Godless” es un ‘evento especial’ de sólo siete episodios creado, escrito y dirigido por Scott Frank, responsable entre otras cosas del guión de “Logan” (2017).

Frank no tiene mucha experiencia detrás de las cámaras, pero los westerns se le dan de mil maravillas, al menos es lo que demuestra en estos primeros dos capítulos que rescatan el espíritu y la violencia de un género que suele enfocarse en las historias masculinas.

No es el caso particular de “Godless”, un relato ambientado en 1884 entre Colorado y Nuevo México, más precisamente en La Belle, un pequeño pueblo minero casi sin población masculina después de que un accidente acabara con las vidas de 83 de sus habitantes más productivos. Las mujeres debieron independizarse y seguir adelante, pero la mina continúa siendo una fuente de riquezas que debe ser explotada, y es ahí donde la empresa Tomboy querrá tomar ventaja de estas viudas con necesidades.

Este es sólo el primer problema, y la primera trama que atraviesa la miniserie, un tanto regida por las acciones de Frank Griffin (Jeff Daniels), forajido líder de una violentísima banda que aterroriza toda esta zona en busca de Roy Goode (Jack O'Connell), uno de sus hombres que decidió traicionarlo. Claro, nadie abandona al maloso de Griffin y vive para contarlo. Tras robar un preciado botín y herir de gravedad a su ex jefe, Goode llega hasta las afueras de La Belle, donde Alice Fletcher (Michelle Dockery) cura sus heridas.

Esta viuda, considerada de mala suerte por el resto de las mujeres del pueblo, tiene sus propios problemas tratando de llevar adelante su rancho y domesticar una manada de caballos que recibió como herencia. La ayuda de Roy no le vendría para nada mal, pero el sheriff McNue –algo así como su pretendiente- lo descubre y decide ponerlo bajo custodia.

Pero todavía queda Griffin quien no va a descansar hasta encontrar al traidor y masacrar a todos aquellos que se interpongan o le den asilo. Temiendo la llegada del bandido y sus hombres a La Belle, McNue decide adelantarse y salir a buscarlo junto con el ejército.    

No hay figuras heroicas en “Godless”. Todos tienen sus miserias, sus motivaciones y sus buenas intenciones. Frank toma todos los elementos reconocibles del western más clásico y los resignifica a través de sus personajes, que exceden la barrera del arquetipo para transformarse en verdaderos motores de la historia. Protagonistas quebrados y, de alguna manera, incompletos, que intentan encontrando su verdadero propósito dentro del caos.     

Visualmente, la serie no tiene nada que envidiarle a los mejores exponentes del género, incluso su director se da el lujo de sumar algún que otro homenaje a los clásicos de John Ford, por aquí y por allá. Temáticamente, la cosa es muy diferente. Ya que el rol de la figura femenina excede la típica damisela en peligro, o incluso la viuda que debe encontrar un nuevo marido para subsistir.

La falta de hombres en La Belle no deja muchas opciones, y a pesar de que varias de las mujeres se apegan a los convencionalismos de la época, otras deciden romper las reglas sin tapujos, y sin importar tanto lo que los demás piensen de ellas.

Podemos decir que “Godless” es un western feminista, no porque esté protagonizado por mujeres, sino porque se planta desde su punto de vista, sus miedos, sus esfuerzos y sus necesidades (las de cualquier tipo) en una época donde no eran tomadas en cuenta más allá de ocuparse de la casa y criar a los hijos. Acá no se trata de igualdad de derechos porque no hay una contrapartida masculina. Los hombres que llegan al pueblo están de pasada, ya sean trabajadores u oficiales de la justicia.

Pero las mujeres del Lejano Oeste también se forjaron bajo el sol abrazador de los campos trabajando codo a codo con sus maridos, los arduos viajes entre las montañas en busca de su propia tierra o la suciedad de los burdeles. No son señoras de ciudad, la hostilidad de la zona las fue curtiendo, por eso no desentona que sean de armas tomar cuando el peligro las acecha.    

“Godless” mantiene un buen ritmo alternando cada una de estas historias, aunque muchas veces sin poder escapar a los lugares comunes como el villano megalómano cargado de discursos, o algunos momentos forzados. Igual, plantea ideas interesantes, incluso para aquellos detractores del género, y una estética visual impecable que mezcla lo mejor de lo clásico y moderno.