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Gratarolama | Planificando en grande

En Construcción: Factorio

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Por: Maximiliano Baldo

Lo que en un principio parece un símil Minecraft pronto cobra vida propia, y es GENIAL

Existen un par de géneros especiales dentro del catálogo Gamer que han ganado fuerte impulso en la última década: los juegos de Supervivencia y los de Construcción de Bases. Minecraft fue uno de los principales impulsadores de esta tendencia, aunque parte de la misma se encuentra en un producto anterior del que me gusta hablar demasiado: Dwarf Fortress. Pero no se preocupen, que no tocaremos el tema de los Enanitos ASCII en esta columna, aunque sirve como base para explicar lo que viene a continuación.

Ocurre que estos dos juegos han servido de inspiración a incontables títulos. Muchos de ellos quedaron en el Limbo por diversos motivos; ya sea porque los desarrolladores no estuvieron a la altura de las circunstancias o porque el juego que proponían no terminaba de captar nuestra atención como sus originadores lo habían hecho. Por supuesto, para todo caso hay excepciones. Una buena cantidad de títulos que mezclan elementos de aquellos titanes consiguieron salir adelante y formar una identidad propia, ganándose el aprecio y hasta respeto de críticos y jugadores.

Todavía muchos de estos juegos permanecen en Early Access y es fácil comprender por qué: son experiencias inmensas a las que, poco a poco, van sumándose nuevas mecánicas, módulos y elementos hasta obtener el resultado deseado, y eso lleva mucho tiempo. Es más, es el tipo de juego perfecto para poder disfrutar aún en pleno desarrollo, atestiguando su evolución a través de los parches y nuevas versiones y sintiéndose uno un poquito parte del proceso de creación. Suelen ser juegos de Narrativa Emergente, flexibles a los efectos de nuestras decisiones. Conoceremos varios títulos con estas características en esta columna, y hoy deseo comenzar con uno de los ejemplos más trabajados e impresionantes. Ajústense los cascos de seguridad porque vamos a construir una urbe de mecanización con Factorio.

Al iniciar una nueva partida surge la errónea idea de que nos encontramos ante “un clon más de Minecraft”. Esto se debe a que nuestra primera tarea consiste en talar algunos árboles para obtener madera y minar algunos recursos básicos (piedra, carbón, hierro) para construir nuestros primeros edificios; usualmente una excavadora y un horno de fundición. Es importante notar que nuestro objetivo final es la construcción y lanzamiento de un satélite espacial, y el hecho de comenzar encajándole piñas a un árbol para obtener madera sólo puede augurar un largo, larguísimo camino por delante hasta alcanzar las tecnologías necesarias para el viaje espacial.

De hecho, muy pronto descubriremos que los requerimientos de materiales para cada nueva construcción se multiplican de forma cuantiosa. La idea de obtener estos elementos a mano, talando, minando o fabricando de a un objeto a la vez, es irrisoria. Vamos a necesitar ayuda para acelerar la labor. ¿Mencionamos una excavadora? Sí, una de nuestras primeras construcciones es un taladro que funciona con combustible (carbón, madera) y que puede minar materia prima por nosotros. Colocar una caja junto a la boca de salida de nuestra nueva herramienta garantizará que los materiales se almacenen. Ahora podemos ir a explorar, encontrar una veta de algún otro metal de interés e instalar una segunda excavadora.

Pero surge un nuevo problema: se vuelve muy engorroso ir personalmente hacia cada excavadora, recoger los materiales obtenidos, ir hacia nuestro horno de fundición, colocar los materiales en su interior y, finalmente, recolectar el metal fundido. ¿Podemos construir algo que nos facilite la vida? Sí, sí que podemos. Reemplazamos las cajas de recolección con prácticas cintas transportadoras que llevarán nuestra materia prima allá donde queramos, así que trazamos una línea hasta nuestro horno de fundición, ante el cual instalamos un par de brazos mecanizados que insertarán los materiales por nosotros y hasta extraerán el producto final a una nueva caja.

Ahora ocurre que nuestros taladros se han quedado sin combustible, y aunque el mismo se gasta con relativa lentitud, viajar hasta cada nodo de excavación para llenar los tanques con carbón es un fastidio. ¿Podemos mejorar eso? Sí, podemos. La solución más sencilla es trazar una ruta adicional para el carbón, que viajará hasta cada excavadora para que otro par de brazos mecánicos las alimente de forma automática. ¡Éxito! Pero… el carbón es muy ineficiente. ¿No tenemos algo mejor? ¡Pues claro, electricidad!

Otra de nuestras primeras construcciones es un sistema de generación eléctrica mediante vapor, comenzando por un tubo de extracción instalado en algún sitio con agua, conectado a una serie de calderas para hacer hervir el producto, finalizando en los generadores que, enchufados a nuestros flamantes postes eléctricos, darán de comer a nuestro asentamiento… siempre y cuando recordemos llenar esas calderas con carbón; y como aquello también va a ser engorroso, ese tramo de cinta que alimentaba a todos nuestros taladros va a cambiar de dirección para ir a llenar de combustible a nuestro nuevo sistema de energía.

Y así, sin darnos cuenta, se han pasado cinco horas de nuestras vidas en lo que pareció ser un parpadeo. Sí, es uno de ESOS juegos. Bienvenidos a Factorio.

Lo que comienza como un simple ejercicio de cotidianeidad pronto se vuelve un verdadero desafío de ingeniería y planificación. La necesidad de más y más materiales; ya sea materia prima o piezas pre-fabricadas, nos fuerza en la dirección de la automatización. Algunos objetos en particular requieren de la construcción de verdaderas cadenas de producción en las que diferentes nodos de fabricación han de colaborar entre sí para producir el objetivo deseado. Puede ser una experiencia impactante, abrumadora… en especial cuando descubrimos la ventana de Investigación (Research) y nuestra quijada llega al suelo: todo lo que estuvimos haciendo hasta ahora era apenas un pequeño porcentaje de lo que Factorio tiene para ofrecer.

Mediante la construcción de Laboratorios y la fabricación de “packs de ciencia” que habrá que alimentar al edificio, avanzaremos en la investigación actual. Ésta puede ser nuevas teorías para habilitar futuras investigaciones y/o nueva tecnología que nos permite construir mejores herramientas. El listado completo de potenciales investigaciones es impresionante, pero no tanto como el costo de los mismos en Packs de Ciencia. No en un principio, claro; nuestras primeras investigaciones requerirán sólo los Packs de Ciencia más fáciles de fabricar; pero a medida que avanzamos, el coste de Packs superiores requerirá de muchísimos materiales y toda una infraestructura para su fabricación.

Para complicar un poquito más las cosas, no estamos solos en este planeta. Criaturas nativas del lugar darán cuenta de nuestra presencia si nos acercamos demasiado a ellas o, más probablemente, si la polución generada por nuestras fábricas llega a ciertos niveles; en cuyo caso tendremos la desagradable visita de una patota de bichos con ansias de darnos una lección práctica de Ecología y Selección Natural. Es relativamente fácil construir un arma básica para nuestra protección, pero necesitaremos algo más eficiente: murallas y torretas automáticas son una excelente defensa (siempre que recordemos alimentarlas con munición), y con el correr de las investigaciones aprenderemos a fabricar más y mejor armamento; desde escopetas y granadas hasta poderosos tanques de guerra.

Factorio cuenta con una campaña que sirve mayormente para enseñarle al jugador el funcionamiento de distintos elementos del juego. Recolección, construcción, protección, refinamiento, fabricación en masa; esta es una gran propuesta para aprender los elementos básicos. Luego está el Modo Libre, o Sandbox, en donde podemos hacer lo que deseemos, siempre que contemos con los materiales. Aquí, en estos mapas generados de forma aleatoria, pondremos en práctica todo lo que hemos aprendido y construiremos nuestro imperio mecanizado y automatizado, manteniendo a raya a las amenazas a nuestro alrededor, resolviendo problemas de planificación y logística, y básicamente haciendo de un puñado de madera y materia prima todo un complejo industrial.

Este es un juego que nos atrapa de inmediato y nos desafía como pocos lo han hecho. Se sugiere que Wube Software, sus desarrolladores, planean lanzar la versión final del juego a mediados de 2018, pero ya puede disfrutarse a sus anchas. Mejor aún, podemos descargar una versión Demo totalmente gratuita tanto de Steam como de su sitio web oficial; así que, si acaso les interesó lo que han leído en esta columna, les sugiero encarecidamente que al menos le den una oportunidad a esta versión Demo. Un juego de esta índole merece ser destacado por su propuesta y sus logros, pues aquello que parecía “un clon más de Minecraft” hoy es un título con identidad e influencia propia; y bien merecida la tiene.

Adelante. Es hora de planificar en grande.