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Analisis | Huele a espíritu adolescente y superheroico

ANÁLISIS: Runaways S01E01: Reunion (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Superhéroes con quilombos familiares. ¿Dónde se ha visto?

En el año 2002, Brian K. Vaughan y Adrian Alphona crearon “Runaways”, una serie de cómics centrada en un grupo de seis adolescentes que, tras descubrir que sus papás formaban un equipo de supervillanos agrupados bajo el nombre de El Orgullo (The Pride), deciden huir de casa y formar su propia fuerza de superhéroes. Nico Minoru (poseedora del Báculo del elegido), Chase Stein (el piloto del grupo), Karolina Dean (que posee herencia alienígena), Molly Hayes (mutante con una increíble fuerza física, acá renombrada como Molly Hernandez), Alex Wilder (el más inteligente) y Gertrude Yorks, una de las más jovencitas y muy apegada a su mascota Compasión (Old Lace), un velociraptor modificado genéticamente traído desde el siglo LXXXVII, conforman esta historia de “fugitivos” que, originalmente, iba a saltar a la pantalla grande, pero tras la conformación del MCU tomó un camino muy diferente.

“Marvel's Runaways”, creada por Josh Schwartz y Stephanie Savage –responsables de “Gossip Girl”-, forma parte del mismo universo expandido de la casa de las ideas y tiene muy en claro a qué público quiere dirigir sus aventuras. Desde este primer episodio, titulado muy acertadamente “Reunion”, la nueva serie de Hulu se nos plantea como un drama de acción y ciencia ficción adolescente, una “coming of age” que mezcla conflictos estudiantiles, jovencitos con personalidades y backgrounds muy diferentes y, por supuesto, un variado conjunto de habilidades extraordinarias que irán descubriendo con el tiempo. Lo que también van a descubrir estos amigos es que sus padres no son lo que parecen ser a simple vista, sino miembros de una secta/organización delictiva asentada en el área de Los Ángeles.

Nico, Chase, Karolina, Molly, Alex y Gert van a la misma escuela y solían ser buenos compañeros hasta que un incidente (que se da entender, pero que no se explica en este primer episodio) los distanció y los convirtió en casi unos extraños. Pero la amistad siempre pesa y Alex decide que es hora de sobrellevar el mal trago y volver a juntarse para compartir pizzas y anécdotas. Un poco renuentes al principio, los jovencitos terminan confluyendo en la casa de su amigo, curiosamente el mismo día que sus papás resuelven tener su “meeting maligno”.

“Reunion”, dirigido por el ignoto Brett Morgen, se enfoca en el quién y no tanto en el qué y cómo, al menos por el momento. Nos presenta a los jóvenes protagonistas y a sus padres, siempre desde la perspectiva de los primeros, y aunque todos parezcan encajar en un estereotipo diferente -el nerd (Alex), la feminista (Gert), la chica popular (Karolina), el deportista (Chase), la gótica (Nico), la hermanita que quiere encajar (Molly)- y se fuerce un tanto la diversidad, el conjunto funciona y encaja naturalmente, de la misma manera que lo hizo “Spider-Man: De Regreso a Casa” (2017).

El estilo visual de Morgen no desentona, pero tampoco sobresale de cualquier otra serie regular. La ciencia ficción y los efectos son medidos, pero hay que recordar que este es un primer vistazo a una temporada que tiene trece episodios por delante y todo un arco para explotar. Para ser una carta de presentación, “Reunion” es correcto, pero puede carecer de atractivo para un público no familiarizado con el material original. Los conocedores del cómic van a disfrutar mucho más de sus detalles y sus guiños, desapercibidos para la audiencia general.    

El debut de “Runaways” carece de efecto, ese no sé qué que nos invita a querer ver un poco más la próxima semana. Claro que nos dejan varios interrogantes, nos muestran algunos poderes que van emergiendo y el invariable cliffhanger al final de una hora un tanto parsimoniosa, pero uno esperaría mucho más de un producto nuevo en un mercado saturado de aventuras superheroicas.

Lo mejor, su espíritu teen, que intenta aportar cierto realismo y modernidad a un género plagado de vigilantes violentos, metahumanos, supervillanos y otras yerbas, que tendrán sus propios quilombos, pero no tienen que lidiar con la peor pesadilla de un adolescente: descubrir que papá y mamá son los malos de la película.