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Ránking | Tiro, lió y cosha golda

Armas Mortales: 10 grandes comedias de acción en Netflix

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Por: Jessica Blady

Todo lo que les gusta a los wuachos... y las wuachas.

No hay nada mejor que combinar la acción con la comedia. El humor, los tiros y las explosiones siempre se llevaron bien, sobre todo en medio de atracos, persecuciones y mil enredos. Policías, criminales y todo lo que está en el medio, se dan cita en este top que le alegra la tarde a cualquiera. 

  • 10
    Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes (Lock, Stock and Two Smoking Barrels, Guy Ritchie, 1998)
    Guy Ritchie comenzó su carrera fílmica en 1995 dirigiendo comerciales y promos para bandas musicales, cuyas ganancias invirtió en la realización de “The Hard Case” (1995), un cortometraje de veinte minutos que se considera la precuela de éste, su debut en la pantalla grande. Su estilo visual hiperquinético y todos sus fetiches actorales empiezan a aflorar en esta comedia negra criminal sobre cuatro amigotes que pierden fuerte durante un juego de cartas y ahora le deben muchísimo dinero a un gánster del East End, y harán lo que sea para poder saldar la deuda sin morir en el intento. La idea: robarles a una banda de ladrones. Ya se imaginan los enredos, confusiones y tiroteos.
  • 9
    Sangre, Sudor y Gloria (Pain & Gain, Michael Bay, 2013)
    Michael Bay se aleja de los robots, pero sigue rompiendo cosas de la mano de Mark Wahlberg, Dwayne Johnson, Anthony Mackie, y una historia basada en hechos reales. Daniel Lugo (Wahlberg) es un fisicoculturista de Miami que quiere vivir el sueño americano a full. Para ello necesita platita (claro, no se puede vivir del amor, ¿no?) y busca la ayuda de dos compañeros para urdir un plan que implica secuestro y extorsión. Por supuesto que el golpe no sale para nada bien, ya que les sobran músculos, pero les falta bastante cerebro.
  • 8
    30 Minutos o Menos (30 Minutes or Less, Ruben Fleischer, 2011)
    Jesse Eisenberg vuelve a hacer equipo con el director de “Tierra de Zombies” (Zombieland, 2009) para esta comedia de acción donde se convierte en víctima de Dwayne y Travis, dos tipos con pocas neuronas que planean abrir una casa de masajes. Para ello deben conseguir el dinero necesario, y la mejor idea de Dwayne es contratar a un sicario para matar a su padre y así heredar una cuantiosa suma de dinero que ganó en la lotería años atrás. Claro que el matón exige cierto pago, y la dupla decide secuestrar al joven Nick (Eisenberg), repartidor de pizzas, y colocarle un chaleco bomba para que pueda robar un banco y conseguir la paga para el asesino. Todo un verdadero quilombo que, obviamente, no marcha como lo habían planificado.
  • 7
    La Gran Estafa (Ocean’s Eleven, Steven Soderbergh, 2001)
    Danny Ocean (George Clooney) y Rusty Ryan (Brad Pitt) ponen en marcha un plan maestro para llevar a cabo el golpe del siglo: robar simultáneamente los casinos Bellagio, Mirage y MGM Grand, en parte, para vengarse de su adinerado dueño, Terry Benedict (Andy Garcia). Este “mafioso” en cuestión, entre otras cosas, se quedó con la chica de Dan, la sofisticada Tess (Julia Roberts); una de las pocas figuras femeninas en este mar lleno de testosterona, pero la que termina impulsando la revancha. Steven Soderbergh rescata todo el glamour del Rat Pack y la década del sesenta en esta nueva versión del clásico de Frank Sinatra, ambientada en la actualidad y con un gran elenco que siguió creciendo en las secuelas.
  • 6
    Los Hermanos Caradura (The Blues Brothers, John Landis, 1980)
    John Landis mezcla la “road movie” y el musical, y así dos de los mejores cómicos de la época saltan de un sketch de “Saturday Night Live” derechito a la pantalla grande. Los hermanos Jake (John Belushi) y Elwood Blues (Dan Aykroyd) se embarcan en una “misión divina” para salvar el orfanato donde crecieron, y tienen sólo once días para volver a juntar a su banda y recaudar el dinero necesario. Las callecitas de Chicago serán testigo de persecuciones automovilísticas, números musicales y un montón de cameos de grandes artistas como James Brown, Aretha Franklin, Ray Charles, John Lee Hooker, ah, y un tal Steven Spielberg. Al parecer, un tanque lleno, medio paquete de cigarrillos y anteojos oscuros es todo lo que este par necesita para cumplir su cometido.
  • 5
    El Último Gran Héroe (Last Action Hero, John McTiernan, 1993)
    La fantasía y la realidad se entrecruzan en este “clásico” shampoo de los noventa. El joven Danny Madigan, fanático acérrimo de Jack Slater (Arnold Schwarzenegger) –irrompible héroe de súper acción- recibe un ticket mágico que lo transporta derechito al mundo ficcional de su ídolo. Allí los buenos ganan y los malos se comen los mocos, pero el villano de la película (¡je!), Benedict (Charles Dance), logra robar la dichosa entrada y sumergirse en el universo de Danny con ganas de asesinar al verdadero Schwarzenegger para poder librarse de su némesis para siempre. Así, Madigan y Slater se convierten en equipo para frustrar los planes de este malo.
  • 4
    The Italian Job (Peter Collinson, 1969)
    Antes de que Mark Wahlberg y Charlize Theron hicieran de las suyas, Michael Caine se seguía afianzando como ídolo británico en la piel de Charlie Croker, ladrón refinado que acaba de salir de la cárcel y, en seguida, se consigue un nuevo “trabajito”. Tras su liberación descubre que a uno de sus grandes amigos no le fue nada bien al intentar un golpe maestro en Italia en donde se cruzó con la mafia. Ahora, Charlie piensa ocupar su lugar e intentar robar cuatro millones de dólares en lingotes de oro provenientes de bancos chinos con destino a Turín. Las callecitas europeas se llenan de Mini Coopers, persecuciones y mucha tensión en esta película de atracos, todo un clásico de culto de un subgénero que no parece tener fin.
  • 3
    Una Guerra de Película (Tropic Thunder, Ben Stiller, 2008)
    Ben Stiller se dirige a sí mismo, y a un grupo de grandes amigotes (entre ellos Jack Black y Robert Downey Jr.), y se mete con las parodias de la industria hollywoodense. Los muchachos encarnan a tres actores famosísimos y muy metódicos que viajan al Sudeste asiático para filmar una película sobre la guerra de Vietnam. A las pocas semanas, la producción ya está fuera de control, pero todo se complica un poco más cuando se cruzan con una banda local de productores de heroína que los confunde con soldados verdaderos. Ahora deberán poner todas sus dotes interpretativas al servicio de la supervivencia… y del humor y el entretenimiento más bizarro.
  • 2
    Hot Shots! (Jim Abrahams, 1991)
    La parodia le llegó un poco tarde, pero “Top Gun” (1986) tuvo su versión caricaturesca de la mano de Jim Abrahams, también responsable de esa pequeña maravilla llamada “Top Secret!” (1984). La historia de Topper Harley (Charlie Sheen) no está a la misma altura, pero igual nos arranca un par de sonrisas mezclando referencias de la película de Tom Cruise y otros tantos clásicos bélicos. Harley es un piloto temerario, pero con algunos problemitas en la azotea. El muchacho tiene la misión de destruir una planta nuclear perteneciente a Saddam Hussein (sí, el enemigo americano de aquel entonces), pero las presiones puede poner en jaque su frágil estado mental y echar todo a perder.
  • 1
    Dos Tipos Peligrosos (The Nice Guys, Shane Black, 2016)
    Hay incontables ejemplos de “buddy cop movies” y, justamente, Shane Black hizo escuela en este subgénero de la mano de sus guiones para la franquicia de “Arma Mortal” (Lethal Weapon). “Dos Tipos Peligrosos” es su tercera película tras las cámaras, una comedia criminal de súper acción, cargada de gags extremos, un poco (bastante) de violencia, momentos híper bizarros y un dúo (Russell Crowe y Ryan Gosling) que resulta la verdadera novedad de esta historia: una pareja bastante dispareja que, igual, le pone toda la onda al momento de limar asperezas e intentar resolver el asesinato de una estrella porno, el secuestro de una jovencita y una conspiración automotriz (¿?). Es puro entretenimiento, una caja de sorpresas que no cae en convencionalismos y tiene de todo para todos los gustos, además de la locura psicodélica de la década del setenta.

1. Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes (Lock, Stock and Two Smoking Barrels, Guy Ritchie, 1998)

Guy Ritchie comenzó su carrera fílmica en 1995 dirigiendo comerciales y promos para bandas musicales, cuyas ganancias invirtió en la realización de “The Hard Case” (1995), un cortometraje de veinte minutos que se considera la precuela de éste, su debut en la pantalla grande. Su estilo visual hiperquinético y todos sus fetiches actorales empiezan a aflorar en esta comedia negra criminal sobre cuatro amigotes que pierden fuerte durante un juego de cartas y ahora le deben muchísimo dinero a un gánster del East End, y harán lo que sea para poder saldar la deuda sin morir en el intento. La idea: robarles a una banda de ladrones. Ya se imaginan los enredos, confusiones y tiroteos.
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