Publicado el

Analisis | Hoy te convertís en (super)héroe

ANÁLISIS: Liga de la Justicia

Volver a la home

Por: Jessica Blady

El universo cinematográfico de DC se sigue expandiendo, de a poquito y sin mucho alboroto.

Seamos sinceros, “Liga de la Justicia” (Justice League, 2017) venía flojita de papeles por varios motivos: el primero, su director Zack Snyder que, digámoslo de una, hizo estragos (y no en el buen sentido) con “Batman vs. Superman: El Origen de la Justicia” (Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016) dividiendo las aguas entre críticos y fans. Segundo, una vara que quedó bastante alta después del estreno de “Mujer Maravilla” (Wonder Woman, 2017), coronando la historia de Diana como la mejor película del Universo Extendido de DC.

Después vinieron los rumores, la partida de Snyder, la adhesión de Joss Whedon, la filmación de escenas adicionales y la mar en coche… que levantaron más sospechas sobre la calidad de la primera presentación en sociedad y en pantalla grande del dream team de la Distinguida Competencia. 

No los vamos a culpar si juntaron algunas dudas al respecto, pero el resultado final es muchísimo mejor de lo que cualquiera hubiera esperado. No, no estamos ante la mejor película de superhéroes de la historia, pero tampoco de la peorcita. Lo mejor de “Liga de la Justicia” es, justamente, eso: los héroes protagonistas que dejaron de lado tanto conflicto personal y mambo psicológico, y empezaron a abrazar este destino de salvadores de la humanidad sin que les pese tanto sobre los hombros. Snyder (DC y WB) aprendieron de sus errores y de sus propios personajes a relajarse, a disfrutar un poco y a madurar sin parecer tan solemnes.

Estamos a mitad de camino, un gran paso para cimentar lo que se viene. Ya le ponemos fichitas a “Aquaman” (2018), “Shazam!” (2019) y “Wonder Woman 2” (2019) por supuesto, incluso a “Flashpoint” (2020) y la próxima peli de la Liga. ¿Por qué?  Porque los personajes funcionan y este es sólo el comienzo. Ya sabíamos que la Diana Prince de Gal Gadot la rompe (y acá está mejor que nunca), o que el Batman/Bruce Wayne de Ben Affleck es una gran interpretación del justiciero de Gotham; pero esta era una prueba de fuego para Flash/Barry Allen (Ezra Miller), Aquaman/Arthur Curry (Jason Momoa) y Cyborg/Victor Stone (Ray Fisher), una que superaron con creces.

Cada uno tiene una personalidad bien definida y se van notando los cambios a lo largo de este universo comiquero. Batman aprendió que la vida no tiene que ser tan oscura, aunque sigue siendo el más experimentado y cínico de todos; mientras que Diana ya no es la ingenua amazona que abandonó Temiscira hace cien años, pero tampoco es la guerrera pesimista que conocimos en “Batman v Superman”.

La muerte del kryptoniano funciona como incentivo, por un lado para seguir ayudando a los más débiles de manera desinteresada, por el otro, tratar de sumar a más héroes teniendo en cuenta la amenaza que se está gestando. Aquellos archivos de Lex Luthor sirven como punto de partida para contactar con un políticamente incorrecto y reacio Aquaman, tipo que no duda en dar una mano, aunque no está tan convencido de su condición de atlante. Un Barry Allen hiperquinético y entusiasta que no sabe muy bien qué hacer con su vida y sus poderes, pero ve en la JL ese lugar para empezar a encontrar el rumbo. Y un Cyborg todavía desconcertado, y todavía más asustado, con su nueva apariencia y sus habilidades, que cambian de la noche a la mañana, haciéndolo cada vez más poderoso.

Todos tienen sus problemas personales, pero en un punto deciden dejarlos de lado, intentar congeniar unos con otros y ver la forma de frenar la amenaza de Steppenwolf (Ciarán Hinds), villano extraterrestre que anda en busca de las tres Mother Boxes desperdigadas por la Tierra, una búsqueda que implica romper el planeta, obvio, y a cualquiera que le haga frente. Este conflicto es bastante simple y este maloso bastante genérico, pero lo importante de “Liga de la Justicia” son los superhéroes, y en eso la película no se equivoca. El equipo funciona, y hasta se divierten, hay buena química entre los protagonistas y a los actores se los siente cómodos dentro de sus personajes. 

Nunca sabremos si fue el guión de Chris Terrio (acá no hay ni una pisca de las incoherencias de David Goyer) o las escenas agregadas de Whedon lo que “simplificó” e “iluminó” la película, acotando la historia (no sólo en su duración), sumando más humor y menos disyuntivas, sin relegar a los personajes, e incluso dejando que los secundarios se luzcan en breves momentos. Ojo, no estamos diciendo que el film carece de problemas narrativos, la temible sobreexposición, o una catarata de efectos digitales que podrían suavizarse de mil maneras. Esta es una película de Snyder, y su estética -algunas veces extraordinaria y otras, cansadora- está bien presente, pero decidió alejarse de la solemnidad y las analogías religiosas para divertirse un poco más junto a sus héroes.  

Como ocurría con “BvS”, las primeras escenas de “Liga de la Justicia” se nos presentan un tanto desprolijas, apuradas y desconectadas, pero pronto la narración va tomando ritmo y deja que las acciones de los personajes encausen el camino de la trama. Acá no hay mucho misterio, ni sueños apocalípticos que confundan a los espectadores. Hay un malo y hay que detenerlo, y desde ahí se va construyendo esta historia. Tal vez demasiado simplista para los estándares de semejantes íconos comiqueros, pero esta es un pre-liga, digamos, y primero tienen que aprender a trabajar en equipo.

Snyder, Terrio y Whedon nos presentan un montón de personajes nuevos (Mera, James Gordon, Henry Allen, Silas Stone) y ninguno desentona, incluso, aportan su granito de arena para desarrollar la personalidad de sus protagonistas, para nada bidimensionales. Curiosamente, y al contrario de lo que uno podría esperar, los que más fallan son aquellos que no pueden despegarse del estilo snyderiano. Te estamos mirando a vos Lois Lane, aunque a Amy Adams la sigamos bancando. Tenemos grandes personajes femeninos como Diana, Mera, Hippolyta y las amazonas en plan “guerreras hasta las últimas consecuencias” (y no, no es tan grave el vestuario de Michael Wilkinson, hay de todo y para todos los gustos), pero la reportera del Daily Planet es un manojo de sufrimiento y frases embolantes que viene en picada y haciéndose odiar desde “El Hombre de Acero” (Man of Steel, 2013). ¿Por qué?

A lo largo de casi dos horas de película –el tiempo justo y, aunque muchas escenas de los tráilers quedaron afuera, no necesitamos una versión extendida para rellenar los agujeros- hay referencias comiqueras, guiños musicales cortesía de Danny Elfman (no, no están los cantos gregorianos y la “épica” de Hans Zimmer), algunas canciones que desentonan, y dos escenas post-créditos (sí, dos) que aportan simpatía y abren el juego para lo que se viene. Claro que no decimos nada porque SPOILER.  

La historia no es lo más flojito de “Liga de la Justicia”. Tiene inconsistencias, está un poco apresurada al principio, pero es mejor que la incoherencia de algunas de sus predecesoras. Lo que más molesta es la calidad de los efectos, un CGI de mala calidad y que por momentos abruma, y ni hablar de la pantalla verde que se ve a la legua. Detalles que no hacen a la trama, pero podrían convertir a “Liga de la Justicia” es una gran película, lo que no quita que sea un gran exponente superheroico (sí, hay diferencia).


Snyder se contiene, baja un poco su tono más serio, suma momentos emotivos (aunque tal vez no funcionen para todos), y no puede esquivar el slow motion, pero nos entrega una aventura divertida, entretenida y llevadera, y sobre todo correcta, apoyadísima en su carismático grupo de protagonistas. Hay química, hay futuro para este universo extendido cinematográfico, hay equipo y, por supuesto, hay una gran liga justiciera.