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Analisis | Mundos Xtraordinarios

ANÁLISIS: Hiveswap - Act 1

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Por: Maximiliano Baldo

Del popular webcomic de culto, Homestuck, nos llega una aventura con personajes memorables

Andrew Hussie ya había experimentado con un par de “juegos de foro” desde mediados de la década pasada, contando historias disparatadas en la que las acciones de sus protagonistas estaban ligadas a las decisiones de los lectores, generando así una narrativa de la que uno podía sentirse parte, sin evitar que aquellos que no pudieron participar de ellas en su momento puedan disfrutar hoy de las mismas.

Sería en Abril de 2009 cuando el primer panel de Homestuck aparecería en la web de MS Paint Adventures, abriendo las puertas a uno de los éxitos de culto más interesantes del nuevo milenio; una desopilante aventura en la que nuestro protagonista causa el fin del mundo al probar la beta de un nuevo videojuego. Úps. Igual, no se preocupen, que para ese punto la historia recién estaba empezando. Homestuck se mantuvo activo (excepto en algunos largos períodos de pausa) desde 2009 hasta 2016, donde tuvo una especie de final mediante un corto animado.

El éxito y aceptación popular de Homestuck hizo que Andrew anunciara, en el año 2012, una campaña de Kickstarter para producir un videojuego basado en el universo de su creación, que llegó a su monto objetivo con sorprendente velocidad… y eso es bastante irónico, considerando todos los problemas y retrasos que el desarrollo del juego, llamado Hiveswap, tuvo desde su gestación. Pero ese es tema para otra conversación, pues lo que nos interesa hoy es el producto final. Todo lo explicado anteriormente es un mero telón de fondo para entrar en contexto.

Lo primero que he de decir es que Hiveswap es un juego corto. Me llevó tres horas alcanzar la secuencia de créditos que, para peor, corta la historia en un momento de gran suspenso. Ya se sabía que el juego era corto: su reducido precio se ajusta al contenido y ostenta el añadido “Act 1” en su título (se había dicho que la serie tendría cuatro actos en total); pero aun así llegar a ese final abrupto nos deja una sensación de leve insatisfacción. Hago mención de esto al principio porque, para serles honesto, es el único verdadero problema del juego. El resto es maravilloso, y el hecho de que a uno le queden ganas de seguir jugando, de querer saber más, sólo puede hablar bien de sus elementos.

Aquellos que jamás han visto siquiera un panel de Homestuck, no se preocupen: Hiveswap es una historia original con personajes propios. Las referencias al universo del webcomic están en detalles aquí y allá, particularmente en el diseño de algunos elementos de la interfaz de usuario y, muy especialmente, en la forma en que se van narrando los hechos, mediante cuadros de texto en la parte inferior de la pantalla y con un estilo que calca las características del original, haciendo énfasis en PALABRAS para dirigir nuestra atención hacia ellas y dándonos bastantes sugerencias sobre qué deberíamos hacer a continuación para avanzar la trama.

La trama en cuestión no tiene demasiadas vueltas, al menos para este primer acto: los jóvenes hermanos Joey y Jude son sorprendidos por un ataque de monstruos mientras pasaban el tiempo en el patio de la mansión familiar. Con Jude atrapado en su casa en el árbol, Joey, que consiguió entrar a la mansión, debe buscar la forma de resguardarse de las extrañas criaturas. Esto lleva al momento de giro del juego, cuando un misterioso portal en el ático de la mansión hace que Joey intercambie lugares con un extraño joven, apareciendo ella en el planeta Alternia, hogar de los Trolls, donde conseguirá la ayuda de uno de sus residentes, el tímido Xefros, para salir adelante. Esto es todo, realmente. Hay una narrativa más importante de fondo, pero es más sugerida que representada, seguramente dejándola para el eventual Act 2.

¿Es esto algo malo? Lo es en parte. Por un lado, el juego triunfa gracias a una característica muy especial: el enorme nivel de detalle en sus escenarios y universo. Este primer acto parece más interesado en presentarnos al mundo y sus personajes. La mansión en la Tierra está colmada de indicios sobre la vida de nuestros jóvenes protagonistas, de sus padres ausentes y de su niñera alcohólica sin que lleguemos jamás a verlos en pantalla.

De hecho, en todo el juego apenas veremos tres personajes (Joey, Jude y Xefros), pero los diálogos al explorar cada detalle de los escenarios e intentar utilizar nuestros objetos con cualquier otra cosa resultan en textos informativos, muy amenos, que le dan forma al universo del juego y a sus protagonistas, volviéndolos personajes tridimensionales y complejos: Jude es un paranoico de las conspiraciones, aunque parece tener cierta coherencia en sus palabras a medida que lo conocemos mejor. Joey es una muchacha de espíritu más optimista, amante de los puzles y las aventuras. Xefros, por su parte, es un Troll con un severo caso de baja autoestima que afecta su gran potencial oculto. Todos ellos personajes por los que terminamos sintiendo una gran empatía.

Es muy interesante la representación del planeta Alternia, tanto en su cultura como en la vida de sus habitantes. Desde los ojos y descripciones de Xefros aprenderemos todos los altibajos de ser un “lowblood” y de su relación con Dammek, quien resultó víctima del intercambio con Joey y del que descubrimos lo suficiente como para remarcar sus características psicológicas sin que tenga una sola línea de diálogo. Mientras tanto, recorrer el hogar de Xefros y leer las descripciones de sus pertenencias y de su vida nos dan una genuina sensación de estar explorando un mundo alienígena; similar al nuestro pero con suficientes diferencias como para tomarnos desprevenidos.

El mayor éxito de Hiveswap es el de brindar una experiencia Point-And-Click mucho más casual, con puzles relativamente simples. Es imposible morir, incluso cuando nos enfrentamos a los extraños monstruos en la primera mitad del juego, que se reduce a elegir nuestras opciones de ataque en el orden correcto y tratar de no sonreír con el medio millón de juegos de palabras para cada ataque. Todo el juego destila una sensación de emoción juvenil, de no tomarse en serio a sí mismo pero al mismo tiempo dándose el lujo de algunos momentos más oscuros; y siempre dejándonos con ganas de más. La sensación está en su bellísimo apartado visual, detallado, colorido, que necesitamos observar durante largo rato para seguir notando más y más detallitos adicionales; y también en su fantástica banda sonora a cargo de James Roach y el mismísimo Toby “Undertale” Fox (que ya había hecho composiciones para Homestuck).

Todo se mezcla para crear un universo del que queremos ser partícipes. Aunque la aventura principal sea relativamente breve, buena parte de la diversión está en explorar cada rincón de los escenarios y experimentar con cada posible interacción, pues de cada una obtendremos una reacción diferente, a veces incluso muy inesperada. Tan inesperada como Hiveswap, en realidad; y eso es algo muy, muy bueno… y por eso queremos mucho más.


Con diálogos ingeniosos y un sentido del humor digno de la narrativa del webcomic original, el único verdadero pecado de esta hermosa aventura es concluir de forma abrupta, dejándonos con un intenso deseo de jugar el segundo acto tan pronto como podamos… y el problema es que todavía no se sabe nada al respecto. Lo que aprendemos en este primer acto es firme señal de que hay mucho potencial esperando a ser explotado, y tan sólo por conocer a estos fantásticos personajes vale la pena quedarnos con ese gustito amargo hacia el final. Ahora, confiemos en Andrew Hussie… y esperemos.

LO MEJOR:

  • No hace falta conocer Homestuck para disfrutar Hiveswap.
  • Personajes y Universo fantásticos.
  • Hermoso apartado audiovisual.

LO PEOR:

  • No está en Español.
  • Ese final abrupto…