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Editoriales | La X MARCA EL LUGAR

Xbox One X ya está entre nosotros

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Por: Leo Valle

Llegó la consola más poderosa (y cara) del mercado ¿Vale la pena?

Casi exactamente un año después del lanzamiento de PlayStation 4 Pro, Microsoft se sube a la carrera del 4K con una consola que aparentemente cumple con todas las promesas pero continúa sin responder la pregunta más importante de todas: ¿a quién apunta?

Xbox One X es, en los papeles y en los hechos, la consola más poderosa del mercado. No es necesario saber demasiado de hardware para hacer un repaso rápido por sus características técnicas y ver que los números de la consola de Microsoft son más “grandes” que los de la de Sony: desde el CPU que corre a 2.3GHz (2.1GHz en PS4 Pro) hasta los 12GB de RAM (8GB en la consola de Sony), pasando por el GPU, el ancho de banda de memoria y los tan discutidos “Teraflops”, Xbox One X supera en todo los frentes a la competencia. Y por supuesto, eso se traduce en una experiencia de juego superior y (quizá lo más importante) más consistente.

Es admirable cómo los ingenieros de Redmond han logrado meter toda esa potencia en poco espacio. La consola mide apenas 30 x 24 x 6 cm, convirtiéndola en la la Xbox más chica hasta ahora. Donde sí se ve materializado todo ese poder es en el peso. La Xbox One X es densa, un pequeño ladrillo de 3.81 kilogramos que mastica energía y escupe calor a lo loco – Digital Foundry registró picos de 175 Watts durante partidas de Gears of War 4 y de hasta 40 Watts en “Rest Mode”, y 45 grados sobre el procesador y hasta 67 grados en la ventilación trasera respectivamente.

Xbox One X es una maravilla de diseño. Un producto premium con hardware y precio acorde. Microsoft sabe que apunta a un nicho gamer que está a medio camino entre los sacrificios extremos de los sistemas de actual (¿vieja?) generación y las pretensiones Master Race de la PC. Y estima también que ese público está dispuesto a desembolsar los 500 dólares que cuesta esta nueva consola. 

La empresa también sabe que esta es una generación perdida. PlayStation supera por 2 a 1 a Xbox One en el mercado internacional y en ciertas regiones la diferencia se estira a 3 a 1. Es por eso que planeó una consola que llama a “a prueba de futuro”, con “verdadero poder”, con “verdadero 4K”. Y aunque todavía es temprano para saber hasta dónde cuándo harán el trabajo extra los estudios, los resultados de las mejorías parecen estar a la vista. 

El soporte de PlayStation 4 Pro ha sido un tanto decepcionante. Más allá de un puñado de juegos (en su mayoría first party) que ofrecen opciones más profundas de resolución y framerate, Sony se ha mostrado permisivo y no ha empujado versiones que aprovechen realmente el potencial del último sistema. Títulos Horizon: Zero Dawn, Gran Turismo intentan exprimir la PlayStation 4 Pro, pero un desarrollo “amigo” como Destiny 2 no se diferencia de las inferiores fuera del falso 4K (con checkerboarding) y algunos efectos mejorados. Destiny 2 en PlayStation 4 Pro es la mejor versión, sin dudas, pero no una que amerite la inversión en una consola nueva.

La situación es un tanto diferente con Xbox One X. Microsoft se aseguró que sus títulos más importantes tuvieran soporte y por eso desde el primer día es posible descargar parches para Halo 5, Gears of War 4, Forza Motorsport 7 y Quantum Break, y Rise of the Tomb Raider, Titanfall y Shadow of War más allá de los first party. Es importante aclarar que los usuarios de la nueva consola no tienen opción: los parches se descargan se esté o no usando un panel en 4K. La razón detrás de esta decisión es el supersampling, la tecnología que permite obtener una mejor calidad gráfica a resoluciones inferiores (1080p en este caso) gracias al filtro de texturas y un mejor anti-aliasing. Habrá que tener en cuenta entonces que con juegos que ahora pesan hasta 100GB, el disco de 1TB que incluye (de los cuales “sólo” 780GB están disponible) la consola puede quedarse corto en poco tiempo.

La diferencia es abismal. Halo 5 se transforma completamente, Gears of War 4 ofrece el primer “roadie run” a 60 cuadros por segundo de la historia de las consolas, y Forza Motorsport 7 es para caerse de culo. Y es una tendencia que se mantiene en los nuevos lanzamientos, como Call of Duty WWII, que corre a 4K y 60fps sin transpirar, o Assassin’s Creed Origins, que ofrece en la consola de Microsoft la mejor versión posible.

Incluso los juegos que no tienen (todavía) soporte oficial se ven beneficiados por el nuevo hardware, que ayuda a mantener el framerate estable o a mejorar notablemente los tiempos de carga. En el reporte de Digital Foundry The Witcher 3: Wild Hunt, uno de los títulos que más hizo sudar la PlayStation 4 y Xbox One en su momento registró caídas de 50 por ciento en los tiempos de carga (de 1:45 minutos a 45 segundos) y un aumento de la resolución de 900 a 1080p. Otros ejemplos, como Grand Theft Auto V o Batman: Arkham Knight, juegos con framerate bloqueado, mantienen estables los 30 cuadros por segundo a 1080p, mientras que títulos con framerate variable (como Assassin’s Creed: Unity o Hitman) llegan a arañar los 60 cuadros por segundo en secciones con poca carga para el CPU – que es el componente de hardware que menos ha evolucionado respecto de la Xbox One original.

Pero la compañía no se detuvo ahí. Hasta un puñado de juegos de Xbox 360 recibieron actualizaciones antes del lanzamiento. Halo 3, Fallout 3 y Oblivion se ven mejor que nunca, con saltos de calidad reales aún cuando no llegan a un 4K real. El resto de los títulos retrocompatibles reciben los beneficios del nuevo hardware y convierten a Xbox One X el mejor lugar para jugar Metal Gear Rising: Revengeance o Bayonetta, títulos de acción que en sus versiones originales aspiraban a los 60 cuadros por segundo y que recién en el nuevo sistema de Microsoft pueden alcanzar esa meta (aunque pierdan cuadros en algunas escenas) en FullHD.

Los comunicados de prensa hablaban de unos 70 títulos que iban a recibir actualizaciones o que iban a ser lanzados con compatibilidad para Xbox One X (“Xbox One X Enhanced”, como le llama Microsoft) en la ventana de lanzamiento de la consola. La lista de los juegos actuales y futuros puede encontrarse en el sitio oficial de Microsoft, con un detalle de qué mejora ofrecen (si 4K, HDR o ambos). Es un trabajo de hormiga el de la compañía, pero uno que puede rendir en el mediano plazo y garantiza que los que paguen el precio premium recibirán un trato acorde.

Pero no solo de juegos vive la consola. Y aunque la Xbox One X está diseñada para sacarles el jugo a los paneles 4K, el soporte de video todavía es relativo. La inclusión del reproductor de UHD Blu-ray es el elemento que diferencia la consola de PlayStation 4 Pro, pero en materia de streaming y reproducción local el estado actual es cuanto menos irregular: mientras que Netflix ofrece opción para 4K y HDR, Amazon se reduce al ultra HD y YouTube ni siquiera ha actualizado su aplicación aún. 

El menú principal de la consola tampoco se encuentra en 4K, sino que corre a 1080p. Parece que Microsoft tuvo que elegir entre dedicarle 1GB más a la interfaz para poder ejecutarla en ultra HD o dejar 9GB disponibles a los desarrolladores para los juegos. La decisión fue mejorar la experiencia del usuario sacrificando algo de claridad en la nueva (y mejorada) interfaz. Y en esta banco a la compañía.

Xbox One X parece encontrarse en la misma encrucijada que PlayStation 4 Pro hace un año: ¿A qué tipo de usuario está dirigida? 

¿Al que compró una tele 4K y la quiere aprovechar? ¿Al que siente que su consola original no le ofrece la experiencia ideal? ¿Al que se cansó de la inconveniencia de la PC y quiere la sencillez de una consola? ¿Al hambriento de poder?

Todo parece indicar que quienes se hayan mantenido fieles al ecosistema de Microsoft se encontrarán con un sistema que cubrirá todas sus necesidades: no solo ofrece una experiencia superlativa con los nuevos lanzamientos, sino que se alimenta de la retrocompatibilidad para ampliar el catálogo y mostrar cómo . 

Sin embargo, no parece que este sea el sistema que invite a alguien a hacer un salto de plataforma. En tiempos en los que la industria se mueve cada vez más a la búsqueda de experiencias persistentes y compartidas, muchos jugadores sacrificarán gráficos majestuosos para poder seguir jugando en sistemas competentes en compañía de sus amigos o de la comunidad ya instalada.

También hay que aceptar que Halo 5 se ve increíble pero sigue siendo el mismo juego “meh” que fue en su lanzamiento, Quantum Break no va a convertirse en una mejor experiencia por correr a 4K y Oblivion y Fallout 3 mostrarán mejoras enormes pero son juegos con más de diez años a los que los fanáticos ya le han metido cientos de horas.

La buena noticia es que quienes quieran hacerse con una Xbox One X en nuestro país no tendrán que esperar demasiado: Microsoft confirmó que la consola llegará a la Argentina durante diciembre a un precio de 17.999 pesos, que haciendo una cuenta rápida son 1000 dólares, el doble de su precio original.

La misma Microsoft ha reconocido que Xbox One X es una consola de nicho, y como tal, es una maravilla de diseño que no decepcionará a quien decida invertir en ella. Sin embargo, con los problemas que viene teniendo Xbox desde hace años para ofrecer exclusividades de peso, quizá tengamos que esperar hasta fines del año que viene para ver ese título que explote todo ese potencial latente que no reduzca las diferencias a la distancia de dibujo y texturas más claras.

Sí Halo 6, te hablo a vos.