Publicado el

Editoriales | Aguafuertes

Aguafuertes: Lluvia

Volver a la home

Por: Victor Gueller

Tags: Aguafuertes
La ficción vuelve a tomar por asalto la ya clásica sección literaria de los sábados.

Parece que va a llover. Otra vez dejé la ropa en la terraza. No aprendo más, por Dios, no aprendo más...

¿Por qué me hago problema por estas pequeñeces? Si me decís que necesito esa ropa para algo, bueno, lo entendería, pero… la musculosa que uso para Pilates, el jean negro, el saquito que me regaló mi madrina… no es de vida o muerte, ¿no?

Tendría que comprarme ropa linda. Algo más de noche, algo para salir. O una pollera, hace mucho que no me pongo una pollera. Tanto que entreno, tanto que me cuido... no sé por qué me visto como me visto. La última vez que usé una pollera fue… en el aniversa… no, fue en el casamiento de Pau. Sí. ¿Cuánto pasó ya? ¿Dos años, tres? Más de dos años seguro. En cualquier momento se va a separar Pau… yo le advertí que se estaba apurando mucho.

Ahora la gente no se casa tanto. Si mi abuela me viera soltera a esta edad, elegiría volver a morirse. Pobre nona, era otra época, otros valores… ella se casó a los 19 con su primer novio, apenas lo conocía del barrio. Unos meses después quedó embarazada de mamá. Cómo cambió todo eh, yo a esa edad estaba empezando la facu, y ella pendiente de los pañales y esas cosas.

Igual no digo que ahora la vida sea mejor. Es distinta, nada más. Quizás ella era feliz quedándose en su casa, cocinando y lavando la ropa.

Ay, la ropa, por ahí llego antes que se largue la tormenta.

El punto es que cambiaron las prioridades. Hoy en día, las mujeres preferimos estudiar, desarrollarnos, viajar… somos más libres. Podemos elegir qué hacer, no necesitamos un hombre al lado. En ese entonces estaba mal visto, pero por suerte son otros tiempos… son otros tiempos.

Mi familia, por ejemplo, no puede entender que a mí me guste irme de vacaciones sola. Podés manejar los horarios, no tenés que darle explicaciones a nadie, conocés gente… qué sé yo. Es cierto que a veces me gustaría compartir esas cosas con alguien, pero no cualquiera puede ser ese alguien, ¿se entiende?, mejor sola que mal acompañada, ¿no?

La última vez que viajé con alguien fue con Fede. Con Fede pensábamos muy parecido, él tampoco creía en los noviazgos tradicionales. El amor no es una obligación, es una elección de todos los días… un día puede estar ahí y al día siguiente puede desaparecer, como si nunca hubiese existido. Siempre estuvimos de acuerdo en eso.

Cuando Fede me dijo que se había enamorado de una compañera de trabajo, yo lo entendí perfectamente. Ni siquiera me enojé. Así es la vida. Nos deseamos lo mejor, buena suerte y hasta luego.

Ahora me enteré que se va a casar… es increíble cómo alguien puede cambiar tanto en un par de años. Ni siquiera me invitó, por ahí pensó que me iba a poner celosa. Justo yo. Quizás sea la novia la que no quiere que vaya. No me conocés, chiquita, te lo entrego envuelto para regalo. No me va tanta historia, ya estoy grande para eso. Que sean muy felices juntos.

Ahora que lo pienso, menos mal que no me invitó. En los casamientos, si te ven sola, piensan que estás desesperada. No me gusta andar dando explicaciones. “¿Tan linda y todavía soltera?”, “Debés tener muchos pretendientes”, “Ya te va a llegar…”, ¿por qué no se ocupan de sus vidas y me dejan a mí tranquila?

Además, de haber sido invitada, tendría que comprar ropa, ir a la peluquería, bajar un par de kilos… no, no da. No volvimos a hablar desde que nos separamos, mirá si voy a hacer tanto sacrificio por él. A mí me gusta vestirme así, estoy más cómoda. No me acuerdo cuándo fue la última vez que usé tacos. El vestido negro ni siquiera me debe entrar ya.

Si me apuro llego a casa antes de que llueva. ¿Y si me tomo un taxi?. Qué desastre, justo tiene que llover en esta época del año, ¿a quién se le ocurre? ¿esto es el cambio climático del que tanto hablan?. Sí, me voy a tomar un taxi. Antes voy a pasar por la heladería. Tengo ganas de tomar helado y ver una peli. Llego, saco la ropa de la terraza, y derechito a la cama. Tengo que acostarme temprano, mañana hay que trabajar. La verdad, mejor que Fede no me haya invitado. Son casi las siete, voy a llamar a mamá para preguntarle cómo salieron los estudios. Primero, el helado, después la llamo. No puedo creer que Fede se case, tan liberal que parecía. A esta hora es difícil encontrar un taxi libre. Ya fue, voy caminando. Por ahí tengo suerte y no llueve.