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Analisis | ¿Lobo está? ¡Sí, está! Entonces mueva...

ANÁLISIS: Creep 2

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Por: Florencia Orsetti

Nadie pidió esta secuela... ¡porque nadie pensó que iba a ser tan buena!

Creep (2014) es, sin dudas, una de las mejores películas de horror de los últimos años. Llegabas a ella sin saber qué ibas a ver y tardabas en entender dónde estabas parado mientras la veías, hasta que, poco a poco, ibas dándote cuenta de que se volvía cada vez más y más siniestra. Fue una revitalización para el found footage y un gran ejemplo de cómo conseguir miedo mostrando poco y nada. Al tratarse de una película tan particular, ¿cómo haces una secuela sin caer en la misma fórmula? Creep 2, para sorpresa, se reinventa, con una óptica aún más aterradora.

Sara (Desiree Akhavan) tiene como pasatiempo retratar la intimidad de hombres que viven solitariamente. Siempre da con ellos a través de anuncios online y filma los encuentros para luego subirlos a su canal de YouTube. Como sospecharán los que vieron la primera película, Sara termina dando con el anuncio de Josef (Mark Duplass), quien ahora se hace llamar Aaron y sigue ofreciendo $ 1000 dólares a quien se anime a filmar lo infilmable.

Aaron lleva una vida de asesino serial, con el modus operandi que conocimos en la primera Creep, pero ya está aburrido de matar. Por eso necesita de alguien como Sara, para crear el documental definitivo que retrate el lado más íntimo de su vida como sociópata. Lo que sigue son 80 minutos demenciales en los que vas a sentir impotencia e incertidumbre, y no vas a poder evitar sorprendente con los giros que se trae el guion.

Creep 2 (2017) es más inteligente que la original y, de hecho, puede verse sin ver la primera. Pero aun así, carga con el peso de ser secuela, de modo que a su subgénero, el found footage, no le aporta tanta novedad estética y técnica. La fórmula para causar terror es la misma. La reinvención viene por el lado del guion y de la identificación con los personajes. Pocas veces se ve en rol de víctima y victimario a dos personas igualmente enfermas. Destaca mucho, también, que no caiga en situaciones comunes. La dinámica entre asesino hombre y mujer secuestrada suele derivar en violencia sexual o al menos en una mínima tensión incómoda. Creep 2 va por otro lado. Hay una infantilidad desquiciante en el asesino, que por momentos nos convierte en testigos de situaciones que parecen pseudo edípicas y que hacen del acto de matar un juego... un juego siniestro.

La jugarreta psicológica de Creep termina resultando mejor con dos personajes activos (el camarógrafo en la primera película es prácticamente un mero testigo) y el personaje de Aaron llega a niveles de manipulación psicológica que hasta nos hacen dudar de algunos sucesos de la primera parte. La química entre Sara y Aaron funciona desde lo oscuro de la personalidad de ambos y lo tenebroso nace de las situaciones más cotidianas que viven juntos, todas perfiladas desde una óptica perversa que saca a relucir el humor más incómodo del asesino, producto de que, esta vez, Mark Duplass, coguionista de la primera película también, escribió a su propio personaje.  

Patrick Brice dirigió y tomó rol protagónico en Creep, pero para esta secuela se quedó solo en la silla del director y todo salió mejor. Brice diferencia cuando cada uno de los personajes sostiene la cámara y le da una identidad al metraje de cada uno, al punto que, por momentos, se pueden hacer hasta lecturas de género.


Creep 2 llega con un “monstruo” más inteligente e interesante, algo que no suelen darnos las secuelas de terror. Los fans de la primera se van a sorprender. Un nuevo acierto de la productora Blumhouse Productions (Get Out), que sabe dónde está el talento en el cine independiente de género. 

LO MEJOR: 

  • Es una secuela que renueva a una película que ya había renovado algo
  • Como la primera parte, un ejemplo de found footage fresco, divertido y aterrador por igual
  • La dupla Brice - Duplass cumple muchísimo, ¡qué sigan haciendo películas!

LO PEOR:

  • Que tenga un 2 en el título le da cierto karma: técnicamente no es tan novedosa como la primera