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Analisis | Olor a Gas

ANÁLISIS: South Park: The Fractured But Whole (PC, XONE, PS4)

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Por: Maximiliano Peñalver

La secuela del genial The Stick of Truth llega luego de múltiples retrasos ¿qué pensará el fan número uno de la serie?

Es dificil hacer reir en este medio. Si todavía recordamos a Monkey Island con tanto cariño no es necesariamente por sus puzzles y su diseño sino por su sentido del humor. El primer RPG de South Park, The Stick of Truth (2014) era exactamente eso: un juego muy gracioso, pero a la vez innovador - quizás uno de los mejores juegos basados en una licencia de la tele de la historia.

En su secuela, The Fractured But Whole (TFBW), los chicos deciden dejar el juego de fantasía para jugar a los superhéroes, claramente en una referencia a los universos cinematográficos de DC y Marvel. Cartman quiere armar su propia franquicia millonaria y cree encontrar en los 100 dólares de recompensa que se ofrecen por un gato desaparecido los fondos necesarios para darle comienzo... claro que esto es South Park. Las cosas nunca van a ser lo que parecen y el delirio va a ir in crescendo durante la aventura.

Algo para tener en cuenta antes de jugar es que TFBW es una continuación directa de The Stick of Truth, y de hecho es muy recomendable haber terminado la primera parte para entender todo lo que pasa, así como ver previamente el capítulo cuatro de la temporada 21 ya que hace a la vez de prólogo a esta secuela.

Si jugaste el anterior, vas a notar que la parte de recorrer la ciudad y explorar los interiores de las casas y los locales es exactamente igual, y aunque ahora el juego esté disponible en consolas que tiene el poder de brindarnos gráficos en 4K, dentro de lo que es la estética de South Park, no hace tanto la diferencia. Aunque eso no quiere decir que no se vea muy bien. Es más, salvo cuando entramos en combate, el juego se ve exactamente como si estuviésemos viendo un capítulo de la serie en la tele. La actuación de voz (todos los actores originales) es excelente, y si por alguna razón prefieren el (para mí, horripilante) doblaje al castellano, en la versión norteamericana del juego se incluye ese audio además de los subtítulos.

El nombre del juego no es sólo un juego de palabras (imposible de traducir), sino que tiene mucho que ver con el argumento. Si bien en este juego continuamos tratando de entender cual es el “don” natural que poseemos y que nos hace especiales ante los demás, nuestro personaje tiene un gran poder (que puede usar tanto en el combate como en la exploración) que proviene de su trasero y que para el final del juego va a ser capaz de doblar el espacio y el tiempo. Si, todo eso basicamente con un pedo. Es otra muestra mas de como un chiste que parece solo ser gracioso si tenes una mentalidad de un nene muy chiquito se vuelve un componente de la jugabilidad muy interesante.

En la ciudad la mayoría de las casas de los chicos son las mismas, algo que tiene sentido, pero hay nuevos negocios y muchas más cosas para hacer en cada lugar. Además de las misiones principales y secundarias que todo juego de rol debe tener, hay actividades que nos hacen profundizar en la estructura de cada escenario para resolver sus secretos.

El mapa de South Park es muy grande, y recolectar todo lo se encuentra oculto en cada una de sus locaciones nos va a llevar un buen tiempo. Hay ciertas cosas a las que no se puede acceder hasta no obtener ciertas habilidades por lo que no es recomendable intentar hacer todo en la primera recorrida. De hecho conviene concentrarse en las misiones principales y secundarias y dejar todo lo optativo para otro momento… pero si insisten, recuerden: si un puzzle parece no tener solución, seguramente haya que esperar a más adelante en el juego.

También hay otro tipo de actividades optativas como conseguir seguidores en “Coonstagram” (el Instagram pero del Coon de Cartman) lo que se consigue tomándonos una selfie con cada usuario aunque claro, no todos van a querer seguirnos en esta red social si no somos lo suficientemente populares o si no resolvimos algún problema para ellos. El nivel de crítica al uso de dispositivos electrónicos y el aislamiento que provocan en los chicos y en los grandes está presente en todo el juego, a pesar de que aprovechen para promocionar Phone Destroyer, el juego de South Park para celulares en el estilo de Clash Royale.

El nuevo sistema de combate es muy superior al de la entrega anterior y por mucho, lo mejor del juego. Las peleas se desarrollan en cuadrículas, y tanto cada personaje nuestro como los enemigos van tomando turnos para realizar acciones. A la hora de entrar a cada combate es importante tener un equipo (party) equilibrado o todo se ira al caño rápidamente. En el nivel de dificultad más elevado, recomendado para cualquier jugador que tenga algo de experiencia en juegos de estrategia por turnos, es raro ver el game over si planificamos las acciones a tomar y sobre todo el posicionamiento del equipo que tenemos en la grilla.

Como en cualquier juego del género, los que cumplen la función de curar (y creanme, necesitan a uno o dos que tengan esta posibilidad) tienen que estar lejos del alcance de los ataques enemigos, porque mientras nuestros personajes agresivos hacen daño ellos hacen que recuperen vida. Aunque el concepto estratégico es simple, las cosas se vuelven rápidamente complejas.

Además de la composición del equipo, el posicionamiento es esencial. Casi todos los enemigos nos pegan lateralmente, y tenemos que armar las formaciones alrededor de ese comportamiento. Si pueden flanquear a nuestros personajes por ambos lados vamos a recibir dos golpes por turno. Para eso podemos usar a nuestros compañeros para que nos cuiden la retaguardia, aprovechar los obstáculos del nivel o apoyarnos en el límite del campo de batalla. También hay que tener en cuenta que varios de los golpes tienen diferentes efectos: algunos empujan en la grilla cuando impactan mientras que otros, por ejemplo hacen que nuestro personaje se ponga a la espalda de un enemigo y lo empuje, pudiendolo encerrar entre dos personajes de nuestro equipo y ahi van a ser ellos los que reciban doble golpiza.

Pero hay aún más sutilezas en el combate, como el “knockback combo” que es el daño que podemos infligir adicionalmente si del otro lado del golpe hay un compañero nuestro que le vuelve a pegar. Como es típico en estos RPG de estrategia, hay combates que tienen elementos únicos, como enemigos muy poderosos y con alguna habilidad especial devastadora, otros en los que un contador en tiempo real avanza y limita nuestras posibilidades, y algunos en los que que hay objetivos secundarios como llegar a un lugar de la pantalla o que no noqueen a cierto personaje… y un largo etcétera que hace de casi todos los enfrentamientos del juego algo único y sumamente entretenido. Hay algunos enemigos recurrentes en el juego (ninjas, las chicas de Risings, los alumnos de sexto grado) pero estos combates son casi siempre de relleno y usualmente optativos.

Los ataques especiales se cargan en cada combate a medida que pasan los turnos e infligimos daño en el enemigo, y equivalen a los summon de la serie Final Fantasy, incluyendo las animaciones que al principio nos parecen espectaculares y que a la décima vez, aunque duren unos diez segundos, nos encantaría que se puedan adelantar. Ademas hay mas de una docena de chicos de South Park que se nos van a unir de una forma u otra durante la aventura y con los que vamos a poder jugar. Ellos a su vez tienen sus propias habilidades y especiales por lo que la combinación total de movimientos y poderes a nuestra disposición es alucinante.

No hay que dejarse engañar por la estética simple del juego y de South Park. Un mal equipo con un pobre equilibrio entre clases y nuestro protagonista no configurado como corresponde resultará en un “Game Over” rotundo. De hecho, uno de los DLC prometidos es una “gran arena de testeo” del Profesor Timmy (sí, más adelante les cuento sobre eso) que seguramente le saque mucho más provecho a todo lo realizado en el sistema de combate que la propia campaña del juego y ni hablar si llegan a incluir un modo para dos jugadores, algo que podría ser la gloria.

Las posibilidades para customizar a tu personaje son muchas y muy variadas. Decenas de trajes y accesorios hacen que prácticamente ningún jugador tenga un personaje similar. Eso también se traslada a algo mucho más importante, tus características de clase. Al comenzar el juego, Coon nos permite elegir entre tres clases (una con el foco en el poder de la piromancia, otra en la velocidad y la otra en el combate cuerpo a cuerpo), cada una con tres movimientos y un ataque especial (no te preocupes mucho por la clase, ya que luego la vas a poder cambiar a elección). A medida que avancemos en el juego se irán agregando más clases y hasta se nos permitirá mezclar clases, armando nuestro set de movimientos combinando todo como nos parezca, dándonos un enorme potencial a la hora de las características en las que se especializa nuestros personaje.

TFBW tiene un sistema para subir el nivel de nuestro personaje cuyo beneficio más importante es habilitarnos ranuras para equipar “amuletos”. Estos amuletos son los que potencian nuestras sub-habilidades como el poder de recuperación o el de generar ciertos efectos en nuestros adversarios. En un determinado momento también habilitamos una ranura de ADN que nos permite modificar ciertas habilidades pasivas, como recuperación de energía o absorción de daño.

Por algún motivo en el juego hay un sistema de crafting y es bastante irrelevante. Muchos de los objetos más importantes los podemos comprar o los encontraremos por tirados por ahi. Incluso muchas de las cosas fabricables son bastante inútiles. Pero si queremos completarlo al 100% vamos a tener que hacer uso del sistema ya que es la única manera de conseguir ciertos trajes u artefactos que por lo menos es un esfuerzo que no termina el algo meramente cosmético.

En cuanto al trabajo de fanservice están todas las celdas debidamente chequeadas. Los personajes más recordados en estos 21 años hacen su aparición de alguna u otra manera. Desde los más antiguos como el Dr. Mephisto, Papa Noel o Towelie hasta los más modernos como PC Principal o las Member Berries. Es impresionante también ver el trabajo de integración de conceptos de la serie a la jugabilidad. Mi favorita es la habilidad especial de Kenny (Mysterion), brillante desde lo jugable y una clara referencia a algo que era un chiste en la serie y quedó para siempre (y que no te voy a spoilear).

Todo lo que ocurre en el juego es, supuestamente, una fantasía de los chicos que están “jugando” a ser superhéroes y los toques que mezclan imaginación y realidad son brillantes. Por ejemplo, en medio de un combate, aleatoriamente, pasa un coche y tienen que subir a la vereda para que siga adelante, interrumpiendo el combate que está sucediendo. Pero después los adultos toman una parte activa en todo esto y queda claro que, como siempre en South Park, nada es lo que parece. Aunque la fantasía más grande y que tiene tanto de tierno como de desafiante por parte de sus creadores es que hayan decidido que Jimmy (un chico con problemas motrices y que se desplaza con muletas especiales) tenga la habilidad de la supervelocidad y que Timmy (que sufre una severa incapacidad de desarrollo intelectual que hace que solo puede pronunciar su nombre) sea una especie de Xavier de X-Men y pueda leer la mente (o “violarla”, según Cartman) de los demás.

El guión es interesante y muy abarcativo en cuanto a las temáticas que parodia, pero nunca llega a estar a la altura del genial The Stick of Truth, sobre todo a la hora de las carcajadas. Había segmentos en el primer juego en los que literalmente lloré de la risa, pero en TFBW no me pasó nunca. Ojo, algunos chistes son simpáticos, pero los que no hasta nos hacen sentir incómodos, con un poco de vergüenza ajena. Como es habitual en la serie, se parodian cientos de cosas de cosas (inmigrantes, sexualidad, bullying, iglesia, la prostitución y hasta, una vez más, a Kanye West), pero no siempre la munición con la que se dispara a estas cuestiones es la más acertada.

Si bien ambos juegos tienen temas controversiales, este es un poco menos audaz que el anterior. OJO - hay escenas en un stripclub con los chicos realizando un “lapdance” a unos borrachos para intentar recolectar información o una particularmente perturbadora escena en que dos curas (que se autoflagelan con un rosario que extraen de su propio trasero y está construido de cuentas anales) intentan “capturar” a los chicos con fines aberrantes.

El problema es que hace rato que los guiones de South Park hacen chistes “fuertes” sobre temas obvios pero sin tomar una posición al respecto. En las primeras temporadas se intentaba contextualizar, ya sea mediante un monólogo final de algunos de los chicos o alguna vuelta de tuerca que justifique la parodia, pero últimamente eso no está pasando en la serie y, por lo tanto, no pasa tampoco en el juego. Quizás por eso no me parecen tan graciosas ni las temporadas recientes de la serie, ni este juego. Aunque la siga viendo (y jugando), pero no con el mismo entusiasmo de antes.

El eje de la historia no siempre gira alrededor de los chicos y su idea de una franquicia de superhéroes multimillonaria. Hay muchas ramificaciones y varias de ellas son bizarras. Por ejemplo, la subtrama de policías que están muy muy enojados con la gente de color y que si bien jugablemente es muy buena, no termina muy bien desde l;o argumental, ademas de (sin spoiler) la propia conclusión del juego. Aunque seguramente muchos opinen que es un buen cierre (que incluso deja la puerta abierta a un DLC o una secuela con otra perspectiva), para otros puede ser simplemente una tomadura de pelo astronómica. Sobre todo por el jefe final, algo que en un juego de este género siempre es importante, pero en este caso su revelación y su pelea correspondiente son verdaderamente flojas.


The Fractured But Whole es South Park en todo su esplendor. Si sos un fanático de la serie seguramente no tengo ni que recomendarte que no te lo pierdas, pero aun si no lo sos, es un RPG de estrategia autosuficiente con una calidad de producción e imaginación poco usual en este género. El guión es otro tema ya que la sátira social es algo difícil de realizar con buen gusto, y si bien este último punto nunca fue una preocupación de Trey Parker y Matt Stone, también es fácil hacer chistes pegándole a todos y todas amparándose en la “parodia” y que eso no cambia que en definitiva te estas riendo de lo fácil.

Por otro lado el nuevo sistema de combate es impecable y es la estrella central del juego, y si bien la historia no está a la altura del primero, como un todo es bastante aceptable. Esperemos que para la (inevitable) tercera parte combinen lo mejor de las dos primeras para crear una mejor experiencia general. Si bien The Fractured But Whole no va a persistir en nuestra memoria por las carcajadas (como pasa con Monkey Island o The Stick of Truth) sí lo voy a recordar como el excelente y poco convencional juego de rol que es.