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Analisis | Difícil de googlear por culpa de Stranger Things

ANÁLISIS: Stranger S01E01 (Spoilers)

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Por: Florencia Orsetti

Tags: Netflix
Netflix estrena a nivel global un policial coreano que ganó premios en su país y tuvo excelentes críticas

Los dramas coreanos para TV en general son muy comparables a los Doramas japoneses. Estamos hablando de historias tragicómicas, generalmente de amor, apuntadas a públicos femeninos. Un equivalente asiático a nuestras telenovelas. Sin embargo, la serie que Netflix acaba de sumar a su catálogo es de otra cepa. Stranger (2017), también conocida como Secret Forest, es un thriller que une a un fiscal y a una policía a seguir la pista de un mismo asesino serial. El tejido que sostiene la historia es una red de corrupción que va a traerles más problemas que los propios muertos. Repasemos el primer capítulo.

Stranger arranca con un niño al que están sometiendo a pruebas neuronales. Así es como nos enteramos que Hwang Shi-Mok (Cho Seung-Woo) tiene capacidades cognitivas y de deducción más desarrolladas de lo normal, pero en detrimento de sus capacidades emocionales. Tal es así que cuando lo vemos dar con el asesinato que dispara la trama, también vemos lo frio y distante que se comporta con la madre de la víctima. Desde entonces sabemos que el fiscal Hwang no va a ser nuestro personaje más querido, aunque eso no quita que no sea interesante, especialmente porque más adelante nos revelan un poco más de su historia personal.

La escena del crimen en cuestión es el momento del encuentro con Han Yeo-jin (Bae Doona), policía que llegaba para hacer su trabajo y que, de buena a primera, termina corriendo al sospechoso por los techos de la ciudad. Bae Doona es una de las actrices coreanas más reconocidas en nuestros pagos por haber trabajado con las Wachowski en Cloud Atlas (2012), Jupiter Ascending (2015) y la reciente serie de Netflix Sense8. Dado este trasfondo actoral, se hace extraño verla interpretar una escena de acción tan realista y dura, pero la actriz deja en claro que la acción en todos sus planos es un terreno que maneja bien y la aprensión al sospechoso resulta el primer momento vertiginoso de Stranger.

Hasta acá pareciera que todo se resuelve rápido, pero lo cierto es que no, porque cada capítulo de la serie tiene una duración que se asemeja más a un largo, es decir, son nada más y nada menos que 75 minutos.  Hay que aclarar igual que este primer capítulo en ningún momento se antoja lento porque el guion va muy al punto. Todo lo que nos cuentan apunta a la investigación que seguimos, no se indaga en la historia personal de nadie y si la trama diverge de la resolución del crimen es para darnos pistas de la red de corrupción que apenas empieza a aflorar en este capítulo.

El sospechoso en cuestión es un pobre tipo que terminó en el lugar incorrecto en el momento incorrecto; un técnico reparador que llegó al domicilio cuando la víctima ya estaba muerta y que aprovechó para robarle. pero que no cometió el asesinato. Al menos eso dice. De todas formas, quien agarra el caso es la recientemente promovida a fiscal, Young Eun-soo (Shin Hye-sun), asistente de Hwang que está muy verde en el tema, pero que manipula una pista y se las ingenia de convencer a los jueces de que el tipo es culpable.

Hasta este momento, como espectadores, sabemos en el fondo que están apresando al hombre incorrecto, pero la serie es chata a nivel pistas y no nos da ninguna punta de un segundo sospechoso. En este sentido, se perfila como un recuento que no nos hace partícipes de buscar pistas junto a los investigadores, como hacen otras series, sino que nos va dando los datos a medida que se revelan, sin posibilidades de que adivinemos un giro por adelantado.

El drama coreano suele ser intenso y muy humano, al menos en cine. En el caso de este episodio de Stranger, hay algunos momentos sensibleros, pero también hay algunos demasiado melodramáticos, que nos recuerdan el ADN telenovelesco del formato. Un flashback que nos muestra la relación de Hwang con su madre nos llega en blanco y negro, y con una escena en la que todos lloran cataratas. Empalague total.

El capítulo termina en un punto alto (acá sí, no doy spoilers), otra vez con una ejecución sensiblera, pero que funciona y nos inyecta las ganas de mirar el siguiente. Dada la duración de los capítulos y la parsimonia de la narrativa asiática, no es precisamente una serie para maratonear, pero la cuota de intriga y los giros son los justos para que merezca seguirle el hilo. Un crimen, algo de acción y mucha intriga y mucho drama parecen ser los componentes de esta producción que agradecemos que Netflix haya acercado a este lago del globo.