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Analisis | ¿Dónde estábamos?

ANÁLISIS: The Walking Dead S08E02: The Damned (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Ya no sabemos qué esperar de este maltrecho apocalipsis zombie.

Qué complicado resulta analizar una serie que ya no resiste tanto el análisis, ¿no? Igual, hacemos nuestro mejor esfuerzo para tratar de entender la lógica de los realizadores de “The Walking Dead” durante el comienzo de esta octava (y frenética) temporada. Como la narrativa de la entrega anterior no pegó entre los fans y la crítica, decidieron irse para el otro extremo, aboliendo todo tipo de detalles y momentos superfluos de la trama.

Podrán decir que nada nos viene bien, pero acá se trata de encontrar un equilibrio entre esos tediosos episodios dedicados íntegramente a un personaje o situación, y esta nueva actitud “palo y a la bolsa” que rebosa de acción y momentos tenso que, de alguna manera, van frenando la historia.

¿Qué te pasó TWD? Antes eras chévere. Lograbas balancear el drama humano con cada una de las situaciones que se iban presentando, todo en medio del apocalipsis zombie. La introducción de Negan (Jeffrey Dean Morgan) suponía una sacudida de tablero para los protagonistas y la dinámica del grupo de sobrevivientes, pero desde entonces la serie no volvió a encontrar el camino, al menos uno coherente que nos permita volver a enamorarnos de este universo que supo estar bien construido.

Ahora sólo nos queda el caos. Y nos referimos a un caos narrativo. Nos gusta la nueva actitud combativa de Rick (Andrew Lincoln) y su alianza con las otras colonias para derrotar a un enemigo en común, mucho más poderoso de lo que siempre pareció a simple vista. Hasta ahí, todo bien, pero desde la pantalla nos están embrollando las cosas.

Ya no sabemos dónde estamos parados. El primer capítulo de la temporada nos mostró el comienzo de esta guerra sin cuartel contra los saviors que, al parecer, no va a cesar hasta que la cabeza de Negan penda de una estaca. Por algún motivo, el sheriff dejó escapar a la presa y se decidió por atacar sus diferentes bases desparramadas por la zona, una tarea para nada sencilla que, posiblemente, deje varias bajas por el camino.      

Todas esas líneas temporales (¿futuristas?) que asomaron en “Mercy”, acá quedaron a un lado para que la acción del presente siga su curso. Una acción un tanto desprolija y, sobre todo desorientada, porque no nos queda tan en claro dónde estamos parados realmente.

¿Dónde fue a parar Negan? ¿No se supone que estamos en el Santuario? “The Damned”, dirigido por Rosemary Rodriguez, mantiene un ritmo constante y nos conecta con el bienestar (y la psique) de cada personaje mientras se adentran en zona enemiga. El peligro los espera a la vuelta de cada esquina, y estos momentos de tensión se celebran, aunque no aportan mucho más a la trama.

¿Cuál es el verdadero propósito de este episodio? Sí, entendemos que no pasó (casi) nada. Mucho enfrentamiento, mucha bala desperdiciada, la confrontación constante entre los métodos de Jesus (Tom Payne) y Tara (Alanna Masterson) -o los de Maggie y Rick-, que ya avecinan las discrepancias entre colonias. La positividad de Ezekiel (Khary Payton), o la creciente locura de Morgan (Lennie James).

“The Damned” es un capítulo de relleno, pero no se vale porque recién es el segundo de la temporada. No suma, aunque tampoco resta, y corona con un regreso tan inesperado como insignificante, al menos a simple vista.

Este octavo año de TWD arrancó con muchas referencias a la primera temporada, tal vez por eso los realizadores decidieron traer de vuelva a Morales (Juan Gabriel Pareja), uno de los sobrevivientes del campamento de Atlanta, allá lejos y hace tiempo, cuando Rick se reencontró con su familia.

Morales y los suyos decidieron seguir su propio camino y no acompañar al grupo al Centro de Control de Enfermedades, ahora lo venimos a cruzar cerca de Washington DC, bastante compenetrado con la causa de Negan.

Una vuelta de tuerca más para esta rosca que ya empieza a girar en falso y pide a gritos una nueva sacudida de tablero, incluso antes de lo que se espera, pero en parte para evitar el tedio y la trastabillada de la temporada anterior. Necesitamos que acurra algo, drástico o no tanto, pero algo al fin que empiece a poner en movimiento la trama.