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Ránking | Antes de Morfeo

10 grandes películas olvidadas de ciencia ficción de los ‘90

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Por: Ignacio Esains

El miedo a la Internet, la angustia del grunge, y la manipulación genética: los grandes protagonistas del futurismo de esa década.

La década del noventa está perdida en una nube de espectáculo descartable, películas que tenían fecha de vencimiento pocos meses después de su estreno. Como había pasado en los ‘70 con Star Wars, los productores de Hollywood aprendieron las lecciones equivocadas del éxito conjunto de Terminator 2 y Jurassic Park, y fueron 10 años de más, más, MÁS. Ciencia ficción de chapa y cartón, mundos repetitivos, monstruos de goma y explosiones infinitas, que solo llegarían a su fin con el estreno en 1999 de The Matrix - otra película que pocos entendieron como copiar.

Es la década en que Michael Bay nos da su Armagedón, la década en que surge el incapaz de Roland Emmerich y las pésimas Stargate, Día de la Independencia y Godzilla. A los ‘90s tenemos que culpar por la secuela de Men in Black, las Batman de Schumacher, y bodrios imposibles como Eraser, Waterworld, y (ay) Perdidos en el Espacio.

Los pocos puntos altos de la década son parte de la colección de cualquier nerd que se precie. El Quinto Elemento, Galaxy Quest, 12 Monos, Starship Troopers, y alguna que otra peli que mezclaba sci-fi con drama o acción: Contracara, The Truman Show, la primera (y muy buena) Soldado Universal. Esta lista está dedicada a las que se quedaron afuera. Las que quizás no conozcas, las que tenés que conocer.

  • 10
    Pi (1998)
    La primera película de Darren Aronofsky es un cuentito perfecto. El protagonista es Max, un matemático que cree que los patrones numéricos son el verdadero motor detrás de la naturaleza, y mientras busca un algoritmo que le permita adivinar movimientos bursátiles encuentra, casi por accidente, el verdadero nombre de Dios ¿suena a un delirio infilmable? Podría serlo, pero la genialidad de Aronofsky está en contar la película con planos expresionistas filmados en 16 milímetros en blanco y negro, aumentando la paranoia al máximo y haciendo que esta historia de números se vuelva visual y visceral.
  • 9
    El Demoledor (Demolition Man) (1993)
    El cine taquillero de principios de los ‘90 tenía un sentido del humor que recién ahora están empezando a recuperar los tanques de acción y aventura. Esta película de Sylvester Stallone tiene una historia completamente descartable, pero el futuro que sus guionistas imaginan es tan original como divertido. Una sociedad tan pacifista que se ve obligada a descongelar a un rudo policía del pasado para enfrentar a un peligroso criminal de la misma época. La acción es pésima, pero la hacen imperdible el diseño de producción, la simpatía de Sly, y el gran trabajo de Wesley Snipes como el villano y Sandra Bullock como la compañera de Stallone.
  • 8
    Screamers (1995)
    El cine de clase “B” de ciencia ficción de los ‘90 esconde varias joyitas. Screamers es una adaptación de Philip Dick que está más cerca de la oscuridad de sus últimas novelas que de versiones más pochocleras como El Vengador del Futuro, Sentencia Previa o hasta Blade Runner - es más, parece una cruza entre aquella película y Alien (no es casualidad, considerando que Dan O’Bannon escribió esta adaptación y la primera de la saga del xenomorfo). Sangrienta, oscura, con una atmósfera de constante paranoia, Screamers no es exactamente pasatista, y aunque ni los actores ni el director son tan buenos como el guión se gana con creces su apelativo de “cine de culto”.
  • 7
    eXistenZ (1999)
    David Cronenberg (que parece no haber jugado un videojuego en toda su vida) cuenta una historia de realidad virtual fascinante, que vuelve a sus temas de siempre: la relación del hombre y la tecnología, y la transformación del cuerpo como una forma de adaptarse al cambio. Jude Law y Jennifer Jason Leigh se sumergen en un mundo virtual que se va volviendo más extraño a cada minuto, y aunque al final el guión da dos o tres vueltitas de más, en Cronenberg el viaje siempre es más interesante que el destino - y el diseño de producción. Imposible que te olvides de los joysticks orgánicos de este videojuego.
  • 6
    Abre los Ojos (1997)
    Es casi un spoiler decir que “Abre los Ojos” es una película de ciencia ficción, ya que en la primera media hora parece una fábula moderna sobre un playboy que por alguna razón cuenta su historia de romances y traiciones desde una celda. Pero algo raro pasa con la estructura de la película. Escenas que no tienen sentido, recuerdos que no encajan, y de a poco, se va revelando la razón detrás de la fragmentación de la historia de César. Es un gran guión, filmado con elegancia por Alejandro Amenábar, que quizás sufra un poco por la inexpresividad de su protagonista Eduardo Noriega. La remake yanqui, Vanilla Sky, tiene el acierto de poner a Tom Cruise en el rol central, pero la historia pierde cohesión y misterio. La española no es perfecta, pero es mucho mejor.
  • 5
    Viaje a las Estrellas VI: Aquel País Desconocido (1991)
    La única de las películas de Star Trek que se acerca a la brillante “La Ira del Khan” (segunda de la saga) y, casualmente (o no tanto), es de Nicholas Meyer, el mismo director. También es la que mejor transmite las ideas de la serie, en especial la mezcla de ciencia y militarismo que tan bien equilibraban las últimas temporadas de “La Nueva Generación”. Está cargada de la mitología de la serie, pero la explica con celeridad e inteligencia, gracias a un elenco principal inusualmente enfocado y un puñado de grandes actores secundarios entre los que destacan Kim Cattrall como una joven vulcana y el titánico Christopher Plummer como un klingon shakesperiano.
  • 4
    La Nave de la Muerte (Event Horizon) (1997)
    Una de las más interesantes (¡y sangrientas!) relecturas de Alien, mezclando terror y ciencia ficción con una mitología realmente interesante (que roba de todo, desde 2001 hasta Hellraiser) y un grupo de actores de primera. Es confusa, sí, y los efectos pasan de lo cruento y realista a la calidad televisiva, pero la responsabilidad es mitad para el director y mitad para el estudio, que cortó media hora de peli para tratar de hacerla más comercial. Paul W.S. Anderson, creador de la franquicia cinematográfica de Resident Evil, demuestra tanto su habilidad técnica como su incapacidad de dirigir una escena coherente. Igual, difícil que te la olvides.
  • 3
    Ciudad en Tinieblas (Dark City) (1998)
    Alex Proyas, director del cuervo, lleva al máximo su estilo visual con la creación de la ciudad del título, un laberinto que solo podría salir de la mente de un cinéfilo. Las sombras del film noir, las proyecciones del cine soviético, la paleta de colores de Terry Gilliam, efectos fotográficos de cine experimental. Puede ser que el guión no esté a la altura de las imágenes, pero es difícil darse cuenta de que la historia no tiene mucho sentido cuando los actores (en particular una etérea Jennifer Connelly) inyectan a la peli una intensidad delirante. Hay que verla.
  • 2
    Días Extraños (Strange Days) (1995)
    Aunque fue un enorme fracaso de crítica y de público cuando se estrenó, de a poco esta visión distópica de Kathryn Bigelow y James Cameron ha sido rescatada por las audiencias de culto. Es que es una película difícil de amar, ya que es deliberadamente sucia, violenta, sin un gramo de la elegancia de otros noirs modernos como Blade Runner o Ciudad en Tinieblas. Este mismo descuido intencional afecta a la historia, un cúmulo de ideas sobre la sociedad virtual y la cultura del espectáculo que va en 20 direcciones a la vez, pero que termina explotando en una secuencia final épica, visionaria.
  • 1
    Gattaca (1997)
    Una verdadera joya, que hubiese sido un éxito comercial de estrenarse 10 o 20 años después. El futuro de Gattaca parece salido del cine de Hollywood de los ‘40, con enormes espacios minimalistas habitados por humanos genéticamente perfectos, creados por fórmulas eugénicas de manipulación de ADN. Una sociedad tan fascista como impoluta, a la que busca infiltrarse un “imperfecto” sabiendo que cualquier error le garantizará la cárcel de por vida. El concepto es brillante, el guión está lleno de buenas ideas, y toda la frialdad del diseño de producción se compensa con el magnetismo de su elenco: Ethan Hawke, Uma Thurman, y Jude Law. Ahora que está de moda hacer versiones televisivas de pelis de los ‘90, ¿por qué no resucitar esta maravilla?

1. Pi (1998)

La primera película de Darren Aronofsky es un cuentito perfecto. El protagonista es Max, un matemático que cree que los patrones numéricos son el verdadero motor detrás de la naturaleza, y mientras busca un algoritmo que le permita adivinar movimientos bursátiles encuentra, casi por accidente, el verdadero nombre de Dios ¿suena a un delirio infilmable? Podría serlo, pero la genialidad de Aronofsky está en contar la película con planos expresionistas filmados en 16 milímetros en blanco y negro, aumentando la paranoia al máximo y haciendo que esta historia de números se vuelva visual y visceral.
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