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Analisis | El King más clásico

ANÁLISIS: 1922 (Zak Hilditch)

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Por: Florencia Orsetti

Netflix se trae otra adaptación de Stephen King, de uno de sus relatos más tapados

¿Existe el crimen perfecto? La respuesta no es sencilla, pero si hay algo que nos enseñaron es que tarde o temprano, alguien cae con la culpa. Desde los primeros minutos de 1922 sabemos que a Wilfred James (Thomas Jane) no le fue nada bien. El tipo hizo algo terrible y las consecuencias fueron tales que lo llevaron a arrepentirse. Así arranca la película, un relato tejido totalmente en retrospectiva con una premisa que anticipa el final. ¿Dónde están las sorpresas entonces? Ya van a ver.

Wilfred es un campesino muy arraigado a su tierra. El campo es su vida. Tal es así que no se lo piensa mucho para tomar la decisión de ponerle fin a la vida de su esposa, quien amenaza con condenarlo a una vida en la ciudad. Junto a su hijo Henry (Dylan Schmid), Wilfred asesina a la mujer y lo que habían imaginado como un alivio termina siendo una total pesadilla.

1922 es una novela corta de apenas 130 páginas, publicada dentro de la antología "Full Dark, No Stars" ("Todo oscuro, sin estrellas"). Si hay algo que hace bien Stephen King es explorar los delirios más oscuros e íntimos del alma humana. Sus personajes suelen atravesar crisis con las que podemos empatizar y el resto de los condimentos los suele poner algún elemento sobrenatural canchero. Tal es el caso de It, tanto de la novela original como de la adaptación reciente a cine, o de Gerald’s Game, adaptación magnífica de uno de sus libros más simplones.

Quienes busquen saltar de la silla con 1922 terminarán decepcionados. El miedo surge porque plantea un terror mundano, muy fácil de creer. Los pensamientos que llevan a Wilfred a cometer el crimen y llenarle la cabeza a su hijo son escalofriantes. Zak Hilditch, director y guionista del film, maneja climas realmente densos, que condensan en una atmósfera inquietante y que deja como protagonistas a la soledad y la desesperación. Thomas Jane (quien protagonizó la película de la niebla) hace bien el papel de tipo de pocas palabras y su descenso a la locura es aterradoramente humano.

El estilo fílmico por momentos se torna contemplativo, momentos en que la acción yace suspendida y nos metemos muchísimo en la mente de Wilfred, nos mimetizamos en su entorno, con planos que se detienen en un maizal, por ejemplo.  Si hay algo que aceptar es que adaptar un relato tan corto, que va tan al grano, en una película de 100 minutos, hace que por momentos sintamos que el formato cine le quede grande. Bien podría haber sido un episodio de una serie antológica a lo Hitchcock Presents o Masters of Horror. La película no me pareció lenta, pero sí sentí que hay elementos de ritmo que podrían haber progresado mejor.

Ambientada en 1922, Hilditch decide ir por un estilo narrativo del terror de eso tiempos también. La película termina siendo un relato al etilo “El Corazón Delator” de Poe y “Las Ratas en las Paredes” de H.P. Lovecraft. La novela de King es más sobrenatural y más aterradora. En 1922 como película, lo sobrenatural queda en el fondo, como una sombra ambigua que nunca sabemos si termina siendo la responsable de las desgracias o no. Lo mejor de todo es que funciona porque no toca los lugares comunes del terror que tiene un protagonista loco.  El guion y la mano del director le aportan la cuota de novedad justa, que la convierten en una película que nos cuenta algo que ya nos contaron, pero desde un ángulo desconocido.

En última instancia, es una historia de desintegración emocional, psíquica y material con la que podemos empatizar y, por ende, aterrarnos. Pierde fuerza en el remate final, que peca de irse para el lado de la moralina, con una enseñanza tan de antaño que a esta altura es un cliché sin más.


1922 es una película que ahonda en los rincones de la mente de un asesino. Un paseo oscuro y humano que desemboca en un final demasiado cómodo, pero que no llega a arruinarnos la esencia del relato.  Con sus peros y todo, resulta una buena adición al catálogo de Netflix. 

LO MEJOR: 

-El costado humano y psicológico funciona

-Se las ingenia para no tocar los lugares más comunes de este tipo de historias

-Thomas Jane es un genio

 

LO PEOR: 

-A veces embola con el ritmo

-El remate nos deja como "meh".