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Analisis | El Rey está de moda

ANÁLISIS: El Juego de Gerald

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Por: Florencia Orsetti

La adaptación de una de las novelas más desconocidas de King que tenés que ver hoy mismo en Netflix

Stephen King publicó nada más y nada menos que 54 novelas y más de 200 cuentos cortos, recopilados en antologías. Dicho esto, es totalmente normal que Gerald's Game (El Juego de Gerald) no te suene para nada. No se trata de una de sus peores obras, sino más bien de una de las más intraducibles al lenguaje del cine: casi todo ocurre en base a monólogos y alucinaciones de un personaje. Así y todo, el director Mike Flanagan se animó a llevarla a la pantalla, ¡y le salió mejor de lo que esperábamos!

Jessie (Carla Gugino) y Gerald (Bruce Greenwood) llevan casados 11 años y ya se les están agotando los recursos para avivar la llama del amor y el deseo. Como parte de uno de sus tantos intentos, deciden pasar un fin de semana en una propiedad en el medio del bosque. Fue idea de él, al igual que el juego erótico que comienzan a jugar cuando están los dos metidos en la cama. Gerald esposa a Jessie a la cama minutos antes de morir de un infarto tras tomarse la famosa pastilla azul. Él cae muerto y ella no tiene forma de liberarse, ¿qué sigue? Mejor no les cuento más.

Flanagan es uno de los directores promesa del cine de terror moderno. Muchas de sus películas tocan lugares y estereotipos muy comunes para el género, pero tienen un giro hábil que las vuelve notables. Tal es el caso de Oculus (2013) y Ouija: Origin of Evil (2016). Sin embargo, en lo personal, Flanagan se consagró como un genio del suspense con Hush (Silencio, 2016), un film que calaba hondo por lo verosímil que resultaba la pesadilla de la protagonista.

Algo similar ocurre con Gerald’s Game. De hecho, se nota que a Flanagan le gustan este tipo de historias más humanas y psicológicas, de ahí que la novela original sea uno de sus libros favoritos de King y que haya peleado hasta conseguir los derechos para filmarla. La pesadilla que vive Jessie es terriblemente claustrofóbica y especialmente aterradora porque se siente real. La película es básicamente puro guion y se sostiene casi en su totalidad sobre Gugino, una actriz impecable para el drama y que, lamentablemente, pocas veces tiene protagónicos como este. Es ella quien nos compra con sus soliloquios y con sus alucinaciones, que son las que le permiten a Bruce Greenwood ganar minutos de pantalla, más que correctos. El papel de psicópata sexual le sale bien.

La película es una adaptación muy fiel del material original. Tan fiel en el mejor sentido, porque encuentra la forma de llevar la introspección literaria a lo audiovisual, pero también en el peor sentido. Soy de quienes piensan que a Stephen King no se le dan bien los finales. La vuelta de tuerca de la novela es insólita y Flanagan, quien también es guionista, decide dejarla tal cual. El tercer acto del film es entonces el más flojo y no precisamente por las escenas gore, que de hecho tienen efectos digitales repugnantemente hermosos, sino por el delirio en el que desemboca.

De todas formas, en la balanza termina pesando más el juego psicológico que vive Jessie esposada a la cama, que se traslada al espectador mismo, quien terminará buscando la forma de ayudarla a salir de su prisión. Las respuestas están frente a sus ojos y aunque termines averiguando la solución al gran enigma de la película antes que la protagonista, la tensión, la claustrofobia y la impotencia no descienden nunca.


Gerald’s Game no es el mejor libro para llevar a la pantalla, pero Flanagan vuelve a demostrar que la tiene atada en varios sentidos y se trae una adaptación que triunfa en lo visceral y lo psicológico, y que se trae algunas sorpresas gratas. A Stephen King le gustó la película, un plus para los fanáticos.

 

LO MEJOR:

-Maneja muy bien el terror psicológico y la claustrofobia

-Carla Gugino se come la película

-Cumple en lo visceral por los efectos sangrientos, pero...

 

LO PEOR:

-...el resto del CGI es bastante cutre

-La recta final. Pero por eso habría que culpar a King.