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Analisis | X-ito garantizado

ANÁLISIS: The Gifted S01E01 (SPOILERS)

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Por: Ignacio Esains

La nueva serie ambientada en el universo X-Men llega con todo ¿pero será suficiente para destacar en una tele saturada de superhéroes?

Podría decirse que The Gifted es en muchos sentidos el opuesto de The Inhumans, triunfando en (casi) todos los aspectos que la serie de Marvel TV fallaba. Los paralelismos son tantos que las dos empiezan casi igual: con una secuencia de acción que muestra un héroe recién “despierto” perseguido por las autoridades y un miembro del equipo caído en combate.

La perseguida es Blink (mutante clase C de los cómics de X-Men con poderes de teletransportación), y los héroes que van a su rescate son un grupo de veinteañeros que son lo que más recordará de la serie a los X-Men de los cómics: Polaris (poderes de magnetismo), Thunderbird (rastreo, superfuerza) y Eclipse (mutante original que puede manipular la luz y el calor). La secuencia de acción es efectiva, mostrando la dinámica de este grupo, y la arrogancia de estos nuevos héroes que tienen mucho menos control sobre sus poderes (y su carácter) de lo que aparentan.

Pero ellos no son los protagonistas de The Gifted. Luego de esta persecución cortamos a una escena típica de drama familiar: dos padres preocupados (los Strucker), reunidos con el director de la escuela por el bullying que sufre su hijo. Es otra escena efectiva, que detrás de los clichés demuestra la percepción de mamá Caitlin y la capacidad de manipulación de papá Reed - que luego tomará matices más siniestros cuando lo veamos en su rol de fiscal anti-mutante interrogando a la capturada Polaris, casi obligándola a cooperar mostrándole un papel que (según nos enteramos más tarde) confirma su embarazo.

Durante 15 minutos más el piloto se dedica al conflicto familiar de los Strucker, resuelto de forma efectiva pero que recae en los dos actores jóvenes, por ahora el talón de aquiles de la serie. Andy (Percy Hynes White) es una versión poco ingeniosa de los adolescentes sensibles de John Green, mientras el clón de Chloe Moretz Natalie Alyn Lind interpreta a Lauren como toque en la escena: la chica popular, la hermana preocupada, la mutante que guarda un secreto. Nunca parece ser el mismo personaje, y su trabajo inexpresivo contrasta con Andy, que pone caras cuando no tiene que ponerlas y parece una caricatura de la angustia teen.

En la segunda escena “de efectos” del capítulo, Andy y Lauren desatan sus poderes mutantes. El primero para defenderse de sus matoncitos causando un terremoto en la escuela, la segunda para rescatar a Andy de su propio desastre. Esto nos lleva a otra escena clásica de X-Men: los mutantes “saliendo del closet”. Todo este despertar superheroico está muy bien logrado, pero es de esperar que en futuros capítulos Matt Nix (creador de la genial Burn Notice) demuestre su capacidad para reirse de los clichés del género. Perseguidos por las autoridades, los Strucker huyen. Papá Reed teme que las autoridades hagan desaparecer (dicho con esas palabras) a sus hijos y decide contactar a los mismos mutantes que ha perseguido como fiscal.

Mutantes y Struckers se unen para una última escena de acción que nos muestra la versión televisiva de los Centinales: arañitas tenaces similares a las de la mejor escena de Minority Report. Todos usan sus poderes, y casi todos se salvan: solo queda detrás Reed.

Es recién al final de este capítulo que uno se sorprende de lo mucho que han narrado. Es casi criminal volver a comparar una serie tan bien construida con Inhumans, pero lo que a ese bodrio le tomaba 90 minutos aquí se resuelve en 20. Hay conflictos, hay momentos memorables, se definen distintas dinámicas de grupo, y se presenta un conjunto de héroes y villanos carismáticos.

En esas tres escenas de acción, además, se nota la mano de Bryan Singer, el director de varias películas de X-Men. Singer fue el primero que entendió cómo hacer creíble a un equipo de superhéroes, y hasta en los “uniformes” casuales el grupo de X-Men fugitivos recuerda al de las dos primeras películas. Los efectos especiales son bastante creativos a la hora de trabajar con bajo presupuesto. Toques sutiles como la nube magnética verde en las manos de Polaris funcionan tan bien como los poderes de Lauren, escudos de aire que parecen los plásticos protectores que se usan para envasar objetos frágiles (dan ganas hasta de hacer explotar las burbujitas).

Entre los actores se destaca, por supuesto, Amy Acker, veterana de las series de Joss Whedon que viene de hacer un papel memorable en Person of Interest. Stephen Moyer, que solía ser lo más flojo de True Blood, entiende cómo hacer a su Reed una contradicción caminante, un tipo que hasta en el momento más tenso es capaz de negociar la mejor posición.

De los actores jóvenes llama la atención la intensidad dramática de  Emma Dumont como Lorna Dane. En los cómics, Polaris es hija de Magneto, y se nota en la mirada el placer con el que tortura al policía que disparó a su novio. Los otros “no-X-Men” están más o menos bien, aunque Eclipse (Sean Teale) podría dejar de imitar a Oscar Isaac, al menos por un ratito.

También hay que destacar el esfuerzo de ambientación de la serie. La base de los mutantes (que supongo visitaremos muy seguido) realmente parece un cuartel de la resistencia, un escenario de cómic. La celda anti-magnética de Polaris parece casi improvisada, y tiene sentido que los carceleros hayan tenido que hacer de apuro una versión casera de la de Magneto en X2. También sorprende la ambientación de la fiesta escolar, el hotelucho en el que los Stucker se quedan, y en especial el bar de cowboys en que los X-Men se reúnen (¡con cameo de Stan Lee y todo!).

Esperaba que, como Legion, The Gifted se aleje un poco del universo de mutantes, pero en el primer capítulo se nombra los X-Men y a la Hermandad y vemos que los Centinelas dejan de ser enormes robots violetas para convertirse en una aún más temible organización gubernamental. La serie está llena de guiños, como el cartel de “Tex Lounge” del que solo queda una X brillante, el cameo de Stan, y mi favorito: Eclipse tiene de ringtone la música de la serie animada de los ‘90s.

Pero más allá de las referencias y las conexiones narrativas, es en la temática en donde The Gifted encaja perfecto con el universo X-Men, en especial en la concepción clásica de la serie de los ‘80. Cada una de las líneas narrativas explora las metáforas de opresión y de despertar hormonal que son centrales a la idea marveliana de los mutantes. Creo que en futuros capítulos iremos más allá del instinto de protección y vamos a explorar la dificultad de Caitlin y Reed de aceptar la realidad sobre sus hijos, pero en general se percibe una visión desconfiada y rebelde con respecto a la autoridad y la hipocresía de los que dicen defender un bien común y terminan oprimiendo a los más débiles. Esta riqueza temática es lo que más me gustó del capítulo, y espero que se mantenga a futuro.


El primer episodio de The Gifted funciona muy bien, quitándose de encima sin esfuerzo el trabajo pesado de presentar una docena de personajes. No hace nada muy original pero lo hace a la perfección. Queda la impresión de que el creador Matt Nix podría elegir irse por cualquiera de los caminos narrativos posibles y quedarse con una serie efectiva. El problema es que tarde o temprano la película de superhéroes no será compatible con el drama familiar o la dinámica whedonesca de equipo de los veinteañeros del equipo. Por ahora, por mi lado, The Gifted se ganó tres o cuatro capítulos de changüí.