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Analisis | El robo del siglo

ANÁLISIS: La Estafa de los Logan

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Por: Jessica Blady

Películas de atracos vimos muchas, pero nos gustan cuando son realmente divertidas.

Steven Soderbergh no termina de retirarse, y mientras amaga a lo Mirtha Legrand, sigue incursionando en el subgénero de atracos cinematográficos. Después de pegarla en la taquilla con “La Gran Estafa” (Ocean's eleven, 2001) y sus secuelas, el realizador mega independiente se relaja un poco con la historia de los hermanos Logan: Jimmy (Channing Tatum), padre divorciado y trabajador; Clyde (Adam Driver), veterano de guerra manco que ahora dirige un bar; y Mellie (Riley Keough), una astuta especialista en belleza. Una familia que, en apariencia, está meada por los elefantes, pero cuya suerte está a punto de cambiar gracias a los planes pergeñados por el hermano mayor.

Sin trabajo, y con la posibilidad no tan lejana de perder a su hija, Jimmy planea un robo magistral dentro de las instalaciones de la Charlotte Motor Speedway de Carolina del Norte, durante una de las carreras de NASCAR más concurridas de la temporada (la Coca-Cola 600). Para ello necesita de los servicios de Joe Bang (Daniel Craig), un experto en demolición y explosivos que, ahora, está cumpliendo sentencia en la penitenciaria local.

Antes del golpe maestro, Jimmy debe resolver el asunto y lograr liberar a Bang a tiempo para que pueda realizar el trabajo. A partir de ahí, una seguidilla de malentendidos y enredos que amenazan con desbaratar un plan bastante aceitado.  

“La Estafa de los Logan” (Logan Lucky, 2017) no aporta absolutamente nada novedoso a un subgénero explotado hasta el hartazgo, pero Soderbergh y la guionista Rebecca Blunt logran una comedia impecable, con mucha acción y un poquito de drama, que se destaca de muchas de sus compañeras, en parte, gracias a un grupo de personajes que muchas veces rozan el absurdo, y a los grandes actores que los interpretan.

Ahí está la clave de esta película que, si fuera más extrema y bizarra, podría confundirse con una aventura de los hermanos Coen; muy bien filmada, interpretada (esos acentos sureños enamoran) y adornada con una gran banda sonora que nos transporta a estas regiones más apartadas y pintorescas de los Estados Unidos. La idiosincrasia del Sur juega un papel fundamental en la trama, así como las personalidades bien definidas de sus personajes, principales y secundarios, acá sumemos a Hilary Swank, Seth MacFarlane, Katie Holmes, Katherine Waterson, Dwight Yoakam, Sebastian Stan, Brian Gleeson y Jack Quaid, todos dignos de destacarse.

“La Gran Estafa” nos presenta una grata sorpresa detrás de otra, y algunas referencias a la cultura popular que les van a sacar más de una sonrisa (sí, Soderbergh se despachó con el mejor chiste sobre “Game of Thrones”). Hay momentos de tensión, desacuerdos entre las filas y alguna que otra vuelta de tuerca, como dijimos, nada súper original, pero el conjunto es una propuesta divertida donde cada una de sus piezas encaja a la perfección.


Entre disparates y robos, el director se permite deslizar algunos encontronazos familiares que le dan humanidad y sustancia a varios de los protagonistas que, de otra forma, serían meras caricaturas. El trío conformado por Tatum, Driver y Craig logra ese gran equilibrio que necesita la película, al tiempo que nos otorga momentos hilarantes y desesperantes, por partes iguales; refrescando un subgénero que hace años parece estancado.