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Ránking | Crisis en Infinitos Legados

ANÁLISIS: Marvel Legacy #1

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Por: Ignacio Esains

Tags: marvel
La respuesta de Marvel al “Renacimiento” de DC empieza, según Fichi, con el pie derecho.

El estado actual de Marvel Comics demuestra que hasta los gigantes pueden caer. El año pasado el imperio de Stan & Jack fue sobrepasado en ventas por DC, después de dominar el mercado durante décadas (con algún que otro pico de la competencia en los ‘80s y el 2000).

Por el lado de Marvel las razones son muchas. Si nos limitamos al contenido (las fallidas estrategias comerciales merecen un artículo completo) en la última década hubo varios relanzamientos de la línea editorial en los que la numeración de cada cómic regresó al 1, a la vez que cada título debía cortar su historia para reflejar una serie de eventos tipo “crossover” muy mal recibidos por los lectores: Civil War II, Inhumans vs. X-Men, y finalmente el atroz Secret Empire.

Los fanáticos más retrógrados (y algún que otro ejecutivo de ventas de la editorial) echan la culpa de las bajas ventas al intento de Marvel de diversificar sus personajes. En este momento Thor es una mujer, Bruce Banner está muerto y comparten el título de “Hulk” un joven de ascendencia asiática y la prima de Bruce antes conocida como She-Hulk, mientras que Tony Stark está fuera de combate con su lugar ocupado por Ironheart, una adolescente afroamericana. Las series de Hawkeye y Wolverine están protagonizadas por las pupilas de las encarnaciones más conocidas de estos personajes, y Sam Wilson acaba de devolver el escudo de Capitán América a Steve Rogers luego de casi cuatro años ocupando este rol.

(cabe aclarar que para Marvel la “diversidad” tiene un límite, ya que la enorme mayoría de estas series están escritas y dibujadas por hombres caucásicos, en general los mismos cuatro o cinco guionistas que la empresa viene contratando hace dos décadas)

Más allá de la opinión de cada uno sobre este nuevo statu quo del Universo Marvel, la verdad es que si uno quisiera leer las historias de los personajes que ama desde la infancia, o de los que ve en el cine, no los va a encontrar en las páginas de los cómics. Ni hablar de emblemas marvelitas como los Cuatro Fantásticos o los X-Men, víctimas de las guerras entre Marvel Studios (cine) y Marvel Comics (eh, comics). Como las licencias de los mutantes y los fantásticos están vendidos al estudio Fox, la orden editorial ha sido hace años que se baje el protagonismo de estos personajes que históricamente han ocupado el centro del universo de la editorial.

Los 4 Fantásticos no se publican hace dos años, y los X-Men vienen de una serie de relanzamientos fallidos, con equipos creativos de segunda categoría, elencos deslucidos, y pobres líneas argumentales. Sus personajes más icónicos (Charles Xavier, Jean Grey, Wolverine) llevan años muertos en la historia (desde 2012, 2003 y 2014 respectivamente).

Mientras Marvel pasó años colapsando en cámara lenta, DC pegó un volantazo interesante. La editorial de Batman y Superman se hartó de historias oscuras y en 2016 lanzó Rebirth, un evento que (entre otras cosas) restauraba a los personajes a sus variantes más luminosas. El cómic en sí fue un éxito, y el relanzamiento posterior nos dio verdaderas maravillas como lo son las series actuales de Wonder Woman, Aquaman, Batman y el Escuadrón Suicida.

Entonces no es raro que Marvel quiera hacer exactamente lo mismo.

De eso se trata Legacy, un evento del que por ahora no se revela mucho pero que tendrá como efecto inmediato el regreso de cada una de las series a su numeración original. El próximo número de Amazing Spider-Man, por ejemplo, será el 789. Daredevil, el 595. Black Panther, el 166. Un poco confuso pero un mensaje muy claro que implica un regreso a las raíces para la editorial y la idea de que la impermanencia de eventos anteriores no afectará a Legacy.

Legacy empieza con un especial de 64 páginas escrito por Jason Aaron (que está haciendo un gran trabajo actualmente en la serie de Thor) y con dibujos de dos veteranos de eventos marvelianos: Steve McNiven (Civil War) y Esad Ribic (Secret Wars).

Las similitudes con Rebirth son muchísimas. Como en ese especial de DC, el ritmo narrativo es cinematográfico, una serie de secuencias vertiginosas que buscan transmitirnos la enormidad del Universo Marvel y a la vez mantener tres o cuatro líneas narrativas claras. A esas narrativas se suman cortos interludios de una página en los que vemos el punto en el que están los personajes más importante de Marvel (Tony Stark, Steve Rogers… hasta Wade Wilson tiene su momento). Todo el número está narrado por un personaje misterioso que no se revela hasta las últimas páginas. A lo largo del especial se habla de una amenaza que viene a sacudir al universo pero no se explica claramente de qué estamos hablando (es más, DC ni siquiera ha empezado esa historia). Y como pasaba en Rebirth, el subtexto parece ser un mea culpa de Marvel en el que la editorial admite que los eventos y relanzamientos se les fueron de las manos.

De aquí en adelante, por supuesto: SPOILERS.

Empezamos con un flashback muy Grant Morrison al Universo Marvel de más o menos un millón de años en el pasado. En la prehistoria de la Tierra vemos a un grupo de proto-Avengers derrotar a un Celestial (parece Galactus, pero no es). El conjunto incluye al padre de Thor, Odín, a una versión primitiva del Fénix, la primera Iron Fist, Agamotto (el primer Hechicero Supremo), un predecesor de Starbrand y hasta un proto-Ghost Rider y un ancestro de T’Challa en el rol de Black Panther.

De ahí en adelante seguiremos dos líneas principales, secuencias de acción ambientadas poco después de la reconquista de los Estados Unidos, que habían sido capturados por un Capitán América falso controlado HYDRA en Secret Empire. Por un lado, Ironheart, Sam Wilson y Thor (Jane Foster), luchan contra un grupo de gigantes de hielo enviados por Loki a capturar una reliquia de un depósito de S.H.I.E.L.D, mientras que al mismo tiempo Ghost Rider (Roberto Reyes) combate con el más reciente Starbrand (oscuro personaje del Universo Marvel, un poderoso protector cósmico) en Sudáfrica. Por alguna razón Starbrand (generalmente un héroe) está convencido de que debe matar a Reyes, que ni siquiera entiende cómo llegó a Sudáfrica.

Finalmente uno de los agentes de Loki logra escabullirse con la reliquia, hasta que lo detiene un camión conducido por… Logan. El original. Que asesina al gigante y se roba el contenido de la caja, que resulta ser una poderosa Gema del Infinito. Starbrand, por su parte, no logra detener a Ghost Rider y dos arqueólogos terminan desenterrando al Celestial derrotado en el flashback, que habla de invocar a “el último anfitrión”.

¿Y quién era la voz misteriosa que narraba el número? Nada más y nada menos que Valeria, hija de Reed y Sue Richards. El papá y la mamá de los 4 Fantásticos (junto a su otro hijo Franklin) están perdidos entre dimensiones desde el final de Secret Wars, y lo último que vemos en el especial es el logo de la familia más querida de Marvel en la esquina inferior derecha de la página.

A pesar de terminar sin nada resuelto, en términos técnicos es un muy buen primer número. Sin perder el foco de las dos peleas, Aaron logra comunicar una enorme cantidad de información, mientras que la narración de Valeria enfatiza con elocuencia la importancia del “legado” del título, de estos uniformes que los personajes usan y de los valores que transmiten.

Quizás Legacy no tenga la calidez del especial de Rebirth ni el impacto emocional de las últimas páginas de aquel relanzamiento de DC, pero tampoco cae en la nostalgia lacrimógena, y tiene una coherencia visual que lo hace mucho más fácil de seguir. La presencia de McNiven y Ribic no es una casualidad - al fin y al cabo Civil War y Secret Wars fueron los últimos eventos que más o menos nos gustaron de la editorial.

Si algo tienen en común estos dos artistas es la capacidad de hacer que todo Marvel, desde Galactus hasta Squirrel Girl, parezca pertenecer a un sólo universo, y cada secuencia acompaña la visión cinematográfica que Aaron quiere imprimir a todo. El flashback prehistórico se narra en planos abiertos que nos permiten disfrutar de cada uno de los diseños, sin subrayar quién es quién. El combate en el depósito de SHIELD es una excusa para un ida y vuelta de los tres personajes “jóvenes” que más sienten el peso de ese legado. En esa pelea nunca sentimos que nuestros héroes estén en riesgo de muerte, mientras que en Sudáfrica los poderes de Ghost Rider y Starbrand están fuera de control, parecen querer irse de la página. No me hubiera parecido raro que el número terminase con la muerte de Reyes.

Los interludios, en los que en una página nos venden la dirección en las que irá cada uno de los personajes emblemáticos de la empresa, son el verdadero logro de Aaron. Cada una es distinta, cada una tiene su propio ritmo, y logra dejarnos con una pregunta, un misterio que necesita respuesta ¿por qué Jean Grey sabía que Wolverine iba a regresar? ¿por qué el planeta Sakaar necesita que Hulk regrese? ¿por qué hay un imperio de Wakanda en medio del espacio?

Es verdad que el evento Legacy continúa en cada serie con equipos creativos idénticos a los que ya estaban establecidos en los últimos años, pero lo que comunica este especial va más allá de relanzamientos de universos o de la numeración de cada serie. Es una declaración de principios, un mensaje de Marvel a los lectores más conservadores que parece prometer una vuelta a las raíces. Quizás el gesto más importante sea el regreso de Wolverine y los 4 Fantásticos. La promesa de que Marvel volverá a ser Marvel.

Debo decir que no estoy entre esos fans conservadores. Por eso, y a pesar de ser un “niño Zinco”, en su momento el especial de Rebirth no me convenció mucho. Es verdad que muchos seguimos leyendo estos personajes por lo que significaron en nuestra infancia, pero la nostalgia no suele ser un buen punto de partida para historias memorables.

Si los cómics de la línea Rebirth fueron tan buenos es porque guionistas relativamente jóvenes como Tom King, Benjamin Percy, y especialmente Rob Williams entendieron qué era lo que funcionaba de esos cómics de fines de los ‘80, y encontraron cómo hacer propios a los héroes icónicos del universo DC. Legacy promete que Marvel Comics dejará de lado el oportunismo y permitirá a cada título construir una versión coherente de sí mismo.

Como con cada uno de estos reseteos, hay que ver serie a serie lo que termina pasando, pero por lo pronto este número especial es un verdadero triunfo, un homenaje a todo lo que amamos de este universo y a la vez la promesa de un paso adelante. Legacy te hace querer volver a creer en Marvel.