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Ránking | 30 segundos de fama recargado

Mediáticos 2: 10 personajes bizarros más de la televisión argentina

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Por: Cecilia Bona

A pedido del público volvimos a revolver entre los deshechos de pantalla. Y aparecieron sorpresas.

Sepan una cosa: leemos sus comentarios. Como los tenemos en cuenta y los vimos tan entusiasmados con la primera parte, aquí volvemos con otra decena de personajes de la TV argentina que surgieron sin que pudiéramos entender muy bien cómo, hicieron su pataleta y se extinguieron. 

Recuerden que seguimos las reglas de nota anterior. Acá no encontrarán ningún conductor por más bizarro que haya sido sino figuras que fueron protagonistas de escándalos inexplicables, decoraron los programas de rumores del espectáculo y volaron cual pompas de jabón. 

¡Que se diviertan!

  • 10
    Ricardo García / Adriana Aguirre
    Cuando Adriana Aguirre empezó a ser invitada a “Rumores”, “Intrusos”, “ZapTV” o “ShowMatch” no era una cualquiera. Su carrera actoral había comenzado en la década del 60 y, aunque eso es decir muchísimos años, hay que hacer la distinción por sobre el resto de las figuras de este y el anterior top que resultaron ser bastante paracaidistas.

    Resurgida cual Ave Fénix en los 2000, Adriana apareció con Ricardo García, su novio y posterior marido, ignoto ante cámaras, pero astuto manager y asistente que se las daba de imitador de cantantes. Se habían conocido en uno de los gimnasios que él administraba. “Cuando Adriana me conoce yo era dueño de un importante hotel con un valioso devenir económico. Sin embargo, cuando nos casamos, en términos puntuales, había quedado en la ruina, con unos pocos pesos en los bolsillos. Nunca me echó en cara nada y siempre recibí su permanente solidaridad para todas las cuestiones de la vida”, rememoró Richard en una nota reciente.

    El paso de la pareja mediática por los shows que vivían a costa de este tipo de personajes fue un boom. Primero lo hacían como tortolitos, después a pura pelea (cualquier cosa era un motivo para ir a la tele y armar un escándalo) y luego con la reconciliación. Un embole total. Aunque dejaron de salir en pantalla, su última aparición juntos fue en septiembre de este año en el programa de Susana Giménez. ¡Cuánta generosidad!
  • 9
    Charango
    Googleen “charango” y descarten todos los resultados que tengan que ver con cuerdas y canciones, pero no con madera y cantante. ¿ Quién queda? ¡Charango de Firmat! Gracias a sus videos virales en YouTube, Mauro Cornejo, fue llevado en 2014 al programa de TV “Peligro, Sin Codificar”. Es que este joven oriundo de Firmat, provincia de Santa Fe, había trabajado en varios circos y conocía las herramientas para hacía reír a sus amigos, quienes lo filmaban y ayudaban a difundir.

    El plus de este personaje era su capacidad para cantar muy mal y cambiar las letras de los temas hasta formar palabras graciosas. “Dale a tu cuerpo alegría Maraquena” llegó más rápido a ShowMatch que muchas de las vedettes que mueren porque las llamen a bailar. Mauro se quedaba entre el público VIP y ante el pedido de Marcelo Tinelli hacía su gracia. Con una notoria humildad, intentó ponerle pimienta al espectáculo declarándole amor a Candelaria, la hija del conductor, y vestía camisetas de San Lorenzo para congraciarse con él. “Ámame en caramalenta”, fue otro de sus hits antes de apagarse. Hoy no le queda ni la cuenta de Twitter. Chau chau chauuuuu.
  • 8
    El Larva
    Algo harán bien las figuras llamadas “Marcelo” porque muchos de los personajes bizarros de la TV se los debemos a los apellidados Tinelli y Polino. Acá va uno de los descubiertos por este último. Hablamos de El Larva, surgido en 2002 en el living de “ZapTV” como “el asistente totalmente heterosexual” de Guido Suller. Claro que El Larva hacía todos los ademanes necesarios para que Jacobo Winograd dudara públicamente de su identidad masculina.

    Lo más desopilante que hizo este hombrecito medio pelado y vestido de chaleco (y es por lo que más se lo recuerda) fue componer (¿?) un tema para Suller. “Dame una G, dame una U, dame una I, dame una D, dame una O. Guido Su, Guido Su, ¡Guido Suller es el mejor!”, recitaba agitando el dedo índice en el aire. La generosidad de la tele no acompañó tanto a quien decía llamarse Gastón y pronto lo borraron del escenario. Sin embargo, Viviana Canosa lo resucitó algunos años después, porque El Larva había cambiado su identidad: ahora era Mora, se prostituía para comer y quería una vida mejor. Tan triste y bizarro a la vez que costaba decidir si reír o llorar. ¿Era todo un chiste o había que correr a llamar al Centro de Asistencia?

    Eliminado de los medios por segunda vez, Gastón volvió a ser Gastón. Hace más de un año lo filmaron vendiendo alfajores de oferta 3x10 en el tren. Para aprovechar.
  • 7
    Javier Bazterrica (El Gigoló)
    Un día de 2015 tus amigos te discriminaron. ¿Cómo lo sabemos? Porque lo mismo le pasó a más de uno que no tenía idea de qué significaba “oldenait”. Después supiste que hablaban de Javier Bazterrica, alias “El Gigoló” quien había sido denunciado por varias mujeres por robarles dinero o caras pertenencias. Entre ellas estaba la hermana de Flavio Mendoza, Adriana, cuya queja pública funcionó como catapulta para este pelilargo de barba candado que te invitaba a tomar champagne en sus videitos cortos.

    El personaje estalló. Todos querían escuchar en vivo sus frases virales y verlo mover la cabeza de un lado a otro. Pero era tan ínfimo el repertorio que cuando lo repitió un millón de veces la tele lo mandó a freír churros (se me cayó una sota y media, snif). Unos meses más tarde apareció en un control de tránsito con alcohol en sangre y sin registro y en el invierno pasado lo volvimos a ver en “ShowMatch”. Allí dijo que se estaba dedicando a la música electrónica y que venía por más. ¿Venía? Debe haber pasado tan rápido que ni lo vimos…
  • 6
    Annalisa Santi
    Internet se lo preguntaba en 2013. “¿Quién es Annalisa, la estudiante ‘hot’ de la UCA?”. La respuesta venía en forma de fotos y videos provocativos en plena clase facultativa. La ignota joven de 21 años había decidido desprenderse la camisa durante la cursada y llegó a volverse “furor en las redes”. “Es algo que me pasó que se me fue de las manos", explicó Annalisa cuando le preguntaron por qué lo había hecho.

    Después se desnudó un poco más: hizo fotos, notas en la tele y escribió muchas frases picantes en Twitter. Cuando Marcelo Polino condujo el reality “Viviendo con las estrellas” la convocó para compartir el día a día de Vicky Xipolitakis. El nivel de sobreactuación de ambas fue un fiasco. Al final, Annalisa descubrió que lo suyo iba por la imagen y no por la charla y volvió al ruedo, aunque jamás recuperó la popularidad que había conseguido a pesar de los intentos con anuncios del tipo “¡me voy del país!”. En mayo de este año anunció su vuelta “con todo”, pero no consiguió otra réplica que 12 retuits.
  • 5
    Mariano de la Canal (el fan de Wanda)
    Mariano Ramón Flores quería ser famoso. Sabía que para lograrlo debía escalar a la TV, subirse -en lo posible- a algún programa con rating y montar un numerito más o menos perdurable. Así fue como cambió su apellido y se convirtió en Mariano de la Canal y en fan de Wanda Nara.

    Su momento de surfear la ola fue hace casi 10 años atrás, cuando se instaló en el estudio de Marcelo Tinelli para alentar a su supuesta ídola que estaba como participante. A los gritos, con lágrimas, con besos, con desmayos… cualquier recurso era válido por unos segundos más de pantalla. “Wanda yo te amo”, anunciaba desbocado. Era bastante obvio que nada que ver, pero alimentaba muy bien al show.

    Con el tiempo, de la Canal se sacó la vinchita rosa de fanático y consiguió lo que pocos: ser un participante más en el concurso “Bailando por un sueño”. Aunque fue eliminado, no dejó la fama. Mudado a Bolivia, es la estrella que conduce el “Soñando por bailar” local. Para que no se lo pierdan, les dejamos un clip más abajo. Aparentemente Argentina no es el único país generoso.
  • 4
    Adabel Guerrero
    En una época llegar a ser alguien en la vida mediática era pelearse con Marcelo Polino. Y como buena aspirante a mediática, Adabel Guerrero lo sabía. Así fue que construyó una carrera desde abajo (tras una infancia durísima, fue profesora de danzas, bailarina de Iñaki Urlezaga, artista en comedias musicales de Pepe Cibrián Campoy y vedette) hasta que llegó a la pista de Tinelli, donde reivindicó sus dotes incluso patinando sobre hielo.

    Entonces descubrió que provocando peleas la cosa mejoraba y empezó a disparar contra todos… especialmente contra el jurado de anteojos que tampoco se rehusaba a callar. Cada vez que debía calificarla, Polino criticaba a Adabel y ella saltaba a defenderse exprimiéndose los lagrimales para extraer alguna gota. El mundillo televisivo la levantó por el aire y aunque sigue siendo capaz de despertar reacciones subiendo alguna que otra foto hot, ya no está entre las estrellas.
  • 3
    Nino Dolce
    Latin lover, cocinero, talentoso. Acompañemos cada una de estas definiciones encontradas por ahí con un enorme signo de pregunta. ¿Es Nino Dolce todo (o al menos algo) de esto? Se lo podemos preguntar a la biografía de su sitio web o al archivo mediático directamente. Analicemos.

    Dolce empezó su carrera en los 90 como cantante en la banda “Cumbiatronic”. En 2003 logró ingresar a PlayboyTV y se convirtió en el primer conductor masculino de la señal. Su programa “Chef y amante” le permitió mostrar sus cualidades como cocinero y apasionado (pongámosle). Sin embargo, el verdadero momento de Nino fue en 2007, cuando lo convocaron para participar en “Gran Hermano Famosos”. Allí protagonizó las escenas de abstinencia más crudas y lamentables, le pegó cabezazos a las paredes y se enfrentó al Roña Castro. “No había mujer en los medios que negase haber tenido algún amorío o noche de lujuria con Nino”, cuenta su propio sitio web.

    Seguimos citando a su .com: “Luego de (…) ser el foco de todas las cámaras, decide alejarse del mundo de la noche y los medios, y se toma un año sabático para meditar y conocer a sus chamanes en la selva amazónica del Perú”. Sí. Las fotos así lo cuentan. A la vuelta su carrera continuó, especialmente en la noche y cerca de mujeres con poca ropa. Sin embargo, eso no impidió que se convirtiera al judaísmo y siguiera sus costumbres: usa kipá, lee la torá y forma parte de las ceremonias. (Repetimos frase) Sí. Las fotos así lo cuentan.
  • 2
    Tito Speranza
    Un personaje como Ricardo Fort -cuyos bolsillos rebosaban de chocolate (y de dinero, ejem)- necesitaba moverse con un custodio. Corría el año 2009 cuando una amiga le recomendó a su propio marido para que cumpliera ese rol. El elegido, el personal trainer Tito Esperanza, desconocía que llegaría a ser una de las estrellas de la TV del año siguiente.

    Su fama la dispuso Tinelli, así nomás. Fort iba al Bailando y en el estudio lo cuidaba Speranza. Ni lerdo ni perezoso (se me cayó otra sota y media, sinf snif), el conductor vio la veta y comenzó la escalada de ataques verbales. La “gracia” de Tito era su timidez: no hablaba, respondía con gestos apenas distinguibles y se ponía nervioso si algún hombre (léase Tinelli) merodeaba a su esposa Marcela. A pesar de que Fort no quiso verlo famoso y se pelearon, Ideas del Sur invitó al custodio a participar de la siguiente edición del certamen. Así fue como el tipo que nunca había querido estar en la tele se convirtió en el subcampeón 2011, habiendo tenido que aprender a moverse con gracia y a enfrentar al irreverente jurado.

    Su simpleza ganó nuestro cariño aunque enseguida nos olvidamos de que existía. Aquí, un poco de su algo, para que lo recuerden.
  • 1
    Jorge Porcel, Jr.
    El apellido Porcel es, para nuestros cerebros, sinónimo de risa. Por eso nadie entendía muy bien cómo reaccionar distinto cuando en 2013 apareció Jorge Porcel hijo haciendo un numerito dramático ante todos los micrófonos que le extendían. Los problemas de Junior combinaban el maltrato que había recibido de su padre, la pobreza que había vivido con su madre y el desempleo que lo acechaba. Claro que cuando hacía su reclamo para que alguien le diera trabajo con un sueldo mínimo de 20 mil pesos era tan agresivo que la mayor parte del tiempo se la pasaba gritando.

    Lo increíble fue que un discurso tan simple funcionara tanto. En noviembre de 2014 los diarios titularon “Jorge Porcel Jr. consiguió trabajo” y así se terminó el personaje. Aunque tuvo algunas apariciones más cuando murió su madre, cuando criticó al kirchnerismo y cuando se supo que recibía una pensión por discapacidad, ya nada sería lo mismo. Atrás quedaban aquellas épocas de “Intrusos”, de charlas largas y llantos. “Vos estás gordo porque te comiste a tu papá”, le dijo una vez Chice Gelblung. Tan épico como bizarro. Por eso Jorgito es nuestro número 1.

1. Ricardo García / Adriana Aguirre

Cuando Adriana Aguirre empezó a ser invitada a “Rumores”, “Intrusos”, “ZapTV” o “ShowMatch” no era una cualquiera. Su carrera actoral había comenzado en la década del 60 y, aunque eso es decir muchísimos años, hay que hacer la distinción por sobre el resto de las figuras de este y el anterior top que resultaron ser bastante paracaidistas. Resurgida cual Ave Fénix en los 2000, Adriana apareció con Ricardo García, su novio y posterior marido, ignoto ante cámaras, pero astuto manager y asistente que se las daba de imitador de cantantes. Se habían conocido en uno de los gimnasios que él administraba. “Cuando Adriana me conoce yo era dueño de un importante hotel con un valioso devenir económico. Sin embargo, cuando nos casamos, en términos puntuales, había quedado en la ruina, con unos pocos pesos en los bolsillos. Nunca me echó en cara nada y siempre recibí su permanente solidaridad para todas las cuestiones de la vida”, rememoró Richard en una nota reciente. El paso de la pareja mediática por los shows que vivían a costa de este tipo de personajes fue un boom. Primero lo hacían como tortolitos, después a pura pelea (cualquier cosa era un motivo para ir a la tele y armar un escándalo) y luego con la reconciliación. Un embole total. Aunque dejaron de salir en pantalla, su última aparición juntos fue en septiembre de este año en el programa de Susana Giménez. ¡Cuánta generosidad!
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