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Analisis | Diamante en bruto

ANÁLISIS: SteamWorld Dig 2

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Por: Maximiliano Baldo

Tags: IndiesIndie
Regresamos al universo de SteamWorld para explorar las profundidades de este interesante juego

Allá por el año 2010 aparecía en las pantallitas dobles de nuestras Nintendo DS, de parte de Image & Form, SteamWorld Tower Defense, un simpático jueguito de defensa con torres en la que debíamos defendernos de los ataques de grupos de humanos mutantes mediante el uso de nuestros robots a vapor. El concepto demostró ser merecedor de explorarse más a fondo, así que tres años después de aquella primera aventura surge SteamWorld Dig, ahora una aventura de plataformas con toques de Metroidvania, estelarizada por Rusty, un robot que llega al tranquilo pueblo de Tumbleton, a pedido de su tío, para explorar las minas y descubrir los secretos que ocultan las profundidades del poblado.

SteamWorld Dig 2 es la secuela directa de la aventura de Rusty, y esa breve introducción del párrafo anterior es necesaria para entender un poquito mejor la trama que, aunque bastante escueta, asume que jugamos el primer juego y que tenemos un lazo sentimental con sus protagonistas. Esta vez tomamos el control de Dorothy, una robotita a vapor que ya conocíamos del primer Dig como NPC, pero que ahora tiene el papel titular en su búsqueda del desaparecido Rusty tras los eventos de la aventura anterior. Su exploración inicial la lleva a pasar por una pequeña área de tutorial y mini-jefe, tras lo cual conocemos a Fen, un adorable espíritu digital con tendencias destructivas que nos acompañará durante todo el juego, oficiando de símil Navi (pero con mucha más onda).

La dupla llega a El Machino, pueblo en el que se vio a Rusty por última vez y a cuyas profundidades Dorothy deberá aventurarse para seguir el rastro de su amigo perdido. Los habitantes de este punto perdido del mundo no están precisamente tranquilos: una serie de terremotos han estado azotando la zona y todo parece indicar que Rusty tiene algo que ver con estos eventos. Así se desenvuelve una historia no necesariamente compleja, pero satisfactoria; en especial porque el juego cuenta con traducción al Español; excusa más que suficiente para lanzarnos a la verdadera carne del producto: su jugabilidad.

Volvemos a empuñar el pico para excavar en las minas. Al igual que en el primer Dig, el juego se reduce a entrar a las minas, excavar y recolectar minerales, regresar a la superficie cuando nuestra luz se extinga, vender lo que recolectamos, comprar mejoras y regresar a las profundidades. Ese es el núcleo del asunto y se volvería asquerosamente repetitivo demasiado rápido... si no fuera porque el juego mantiene un nivel de progresión sólido y satisfactorio, haciendo que el precio de las mejoras vaya a la par del valor de los minerales que hallemos cuanto más descendamos.

En nuestras exploraciones subterráneas también encontraremos Reliquias Perdidas y valiosísimos Engranajes de Mejora. Las Reliquias serán de gran interés para el arqueólogo de El Machino, quien nos regalará planos si recolectamos cierta cantidad de estos objetos del pasado. Tanto estos planos como otras habilidades al comprar nuevas mejoras para nuestro equipamiento pueden ser activadas desde la mesa de trabajo del pueblo, siempre que contemos con los engranajes suficientes. No se preocupen por decidir en qué mejoras invertir nuestros engranajes, ya que siempre podemos removerlos de una habilidad para pasarlos a otra, así que se incentiva la experimentación.

SteamWorld Dig 2 hace énfasis en su aspecto Metroidvania más que el juego anterior: a lo largo de nuestro viaje encontraremos cámaras de mejora que dotarán a Dorothy de alguna nueva herramienta que no sólo la volverá más poderosa, también servirá para dar cuenta de algún que otro obstáculo que nos impedía el paso. Cada una de estas mejoras suma muchísimo a la jugabilidad general, volviendo el juego mucho más interesante y ameno. Nuestro arsenal contará con bombas de presión, martillos neumáticos, un eficiente gancho para colgarnos de techos y paredes, y un súper espectacular propulsor que, en sus niveles de mejora finales, nos da una libertad de movimiento impresionante. Todos estos artilugios pueden ser mejorados con aportes en efectivo y la instalación de engranajes para hacer uso de todo su potencial.

El estilo Metroidvania del juego y algunas idas y vueltas de su historia nos incitan a explorar áreas ya visitadas para descubrir nuevos caminos que nuestras nuevas habilidades pueden abrir para nosotros, o también para encontrar múltiples zonas secretas que ocultan Engranajes y Reliquias adicionales. Además de la mina principal en las profundidades de El Machino también podremos explorar un par de áreas más, temáticamente diferentes entre sí. Hay que hacer notar el bellísimo apartado gráfico, un enorme salto de calidad con respecto al primer SteamWorld Dig, tanto en el diseño de sus personajes como el de los terrenos que tendremos que recorrer, desde las estériles minas terrosas hasta las cavernas de hongos llenas de vida, destacándose un par de escenarios que hasta consiguen darnos cierta aprehensión; en especial si ya jugamos el primer Dig y recordamos ciertos eventos.

Más aún, me atrevo a decir que el final del juego, y sin mencionar spoilers, puede llegar a sorprender mucho a los que hemos jugado otros títulos de la saga. Doy fe por experiencia propia que ver las escenas finales de SteamWorld Dig 2 me dejó un nudo en la garganta que jamás pensé que este juego podría lograr. Nada mal para una aventura de robots a vapor que pide poco y nos entrega mucho más de lo que parece. Una perfecta mezcla de jugabilidad, progresión e historia. Un verdadero diamante en bruto.


SteamWorld Dig 2 es una excelente nueva entrega de la saga SteamWorld y un sólido juego por derecho propio. Su hermoso apartado gráfico y eximia jugabilidad nos adentran a una historia sencilla pero funcional que, pese a que a veces supone que todos jugamos el primer Dig, nos da varios momentos memorables. Con un nivel de progresión en perfecta curva y mejoras que se sienten verdaderamente gratificantes, Image & Form logró crear un producto divertido, satisfactorio y, en momentos y situaciones muy específicas, sorprendentemente emotivo. Sí, gracias, y más juegos en este universo, por favor.